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EL DELITO PREVARICATO EXIGE UNA CONDRADICCIÓN MANIFIESTA AL SENTIDO LITERAL DE LA LEY SIN NECESIDAD DE RECURRIR A OTROS MÉTODOS INTERPRETATIVOS– RECURSO DE APELACIÓN N.° 305-2024 / HUANCAVELICA

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

RECURSO APELACIÓN N.° 305-2024, HUANCAVELICA

SALA PENAL PERMANENTE

 

Infundados recursos de apelación

Los agravios expuestos en los recursos de apelación del imputado Salas Cornejo no desvirtúan la motivación de las resoluciones apeladas, que se encuentran arregladas a derecho. En consecuencia, deben desestimarse los agravios, las apelaciones del recurrente Salas son infundadas y, por ende, las resoluciones apeladas se confirman. Empero, la apelación del Procurador Público debe ser amparada en parte, conforme a los fundamentos precedentes.

Para este Supremo Tribunal, el monto establecido en la sentencia de mérito no resulta proporcional con el perjuicio generado por la comisión del ilícito; por lo tanto, es del criterio de que este se debe incrementar al monto de S/ 5000 (cinco mil soles), el cual se ajusta a derecho. Con base en lo señalado, la sentencia emitida debe ser revocada solo en el extremo de la suma de la reparación civil y, reformándola, imponerse el monto señalado, que debe ser cancelado en el plazo indicado en la sentencia de primera instancia.

 

SENTENCIA DE APELACIÓN

 

Lima, diecinueve de noviembre de dos mil veinticinco

                                 VISTOS: en audiencia pública, los recursos de apelación interpuestos por (i) el encausado XXXXXXXXXXXXXXXXXX y el procurador público del Poder Judicial (en el extremo de la reparación civil) contra la sentencia de primera instancia (foja 87) del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro, que condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la administración de justicia-prevaricato, en agravio del Estado, a tres años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por el plazo de prueba de un año bajo reglas de conducta e inhabilitación por el plazo de un año, conforme al artículo 36, incisos 1 y 2, del Código Penal, y fundada en parte la pretensión del actor civil, y fijó en S/ 3000 (tres mil soles) el monto que por concepto de reparación civil deberá abonar el condenado a favor del Poder Judicial; con todo lo demás que contiene. Y (ii) por el encausado XXXXXXXXXXXXXXXXXX contra la Resolución n.° 17 (foja 174), del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro, en el extremo que declaró infundada la solicitud de nulidad de la sentencia del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro; con todo lo demás que contiene.

Intervino como ponente la señora jueza suprema MAITA DORREGARAY.

 

CONSIDERANDO

 

Antecedentes procesales

Primero. El representante de la Primera Fiscalía Superior Penal de Huancavelica, el diecisiete de octubre de dos mil veintidós (foja 26), subsanada mediante escrito del siete de diciembre de dos mil veintidós (foja 56), formuló acusación contra XXXXXXXXXXXXXXXXXX, en su actuación como juez especializado penal titular del Juzgado de Investigación Preparatoria de Acobamba de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica, como autor y responsable del delito contra la administración de justicia, en la modalidad de prevaricato (de derecho y de hecho), en agravio del Estado (representado por el Poder Judicial), delito previsto y sancionado en el artículo 418 del Código Penal, modificado por Ley n.° 28492, vigente a la fecha de los hechos; y solicitó que se le imponga la pena de tres años con cuatro meses suspendida en su ejecución por el periodo de prueba de dos años bajo reglas de conducta (foja 26).

Segundo. El juez del Juzgado Superior de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica llevó a cabo la audiencia preliminar de control de acusación y, por resolución del ocho de abril de dos mil veinticuatro (foja 69), dictó auto de enjuiciamiento contra el acusado por el delito imputado en la acusación fiscal.

Tercero. La Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica se avocó al conocimiento del juzgamiento, y el tres de mayo de dos mil veinticuatro (foja 77) emitió el auto de citación a juicio. Acto seguido, se citó al inicio del plenario.

Producido el juicio oral, conforme al procedimiento legalmente previsto, la Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica emitió sentencia por resolución del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro (foja 87), en la cual:

1. CONDENARON a XXXXXXXXXXXXXXXXXX, cuyos datos de identificación han sido señalados en la parte introductoria de la presente sentencia, como AUTOR del delito contra la administración de justicia en la modalidad de prevaricato -sub tipo prevaricato de derecho y de hecho- en agravio del Estado, representado por el Poder Judicial; delito previsto y sancionado en el artículo cuatrocientos dieciocho del Código Penal, modificado por Ley ° 28492, vigente a la fecha de los hechos.

2. IMPUSIERON a XXXXXXXXXXXXXXXXXX la pena de TRES AÑOS DE PENA PRIVATIVA DE LIBERTAD, la misma que se suspende en su ejecución por el periodo de prueba de UN AÑO, sujeto a las siguientes reglas de conducta:

a) La prohibición de ausentarse del lugar de su residencia sin previa autorización judicial; precisando que el lugar de su residencia es en el Jirón Mariscal Castilla N° 153 – Barrio de Yananaco, Distrito, Provincia y Departamento de Huancavelica.

b) No cometer nuevo delito doloso.

c) Reparar el daño ocasionado a la parte agraviada, a través del pago integro de la Reparación Civil establecida en la presente sentencia.

Bajo apercibimiento en caso de incumplimiento de cualquiera de las reglas de conducta, se proceda conforme a lo señalado por el artículo 59° del Código Penal.

3. Asimismo, IMPUSIERON a XXXXXXXXXXXXXXXXXX, la pena de INHABILITACION por el plazo de un año, conforme al artículo 36°, incisos 1 y 2 del Código Penal, consistente en la privación del cargo público de Juez Especializado Penal de Investigación Preparatoria de Acobamba, de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica; así como la incapacidad para obtener mandato, cargo, empleo o comisión de carácter público; oficiándose a la Presidencia de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica, y a las demás autoridades para la ejecución de la condena en este extremo, firme que sea la presente

4. Declararon FUNDADA PARCIALMENTE la pretensión del Actor Civil; en consecuencia, fijaron la suma de S/ 3 00 (tres mil soles) el monto que por Reparación Civil deberá abonar el sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXXX a favor del Poder Judicial; concepto que deberá abonar en el término de dos meses a la firmeza de la presente sentencia. Dicho pago deberá efectuarse mediante deposito judicial ante el Banco de la Nación; considerando dicha obligación para el sentenciado como regla de conducta de la suspensión de ejecución de pena.

5. PRECISARON que en el presente caso no corresponde imponer pago de

6. MANDARON que consentida o ejecutoriada que sea la presente sentencia, se proceda a la ejecución de la misma, con inscripción de la condena y los demás registros que Tómese razón y hágase saber.

Cuarto. Por su parte el representante de la Procuraduría Pública del Poder Judicial, el catorce de agosto de dos mil veinticuatro, interpuso recurso de apelación contra la sentencia emitida en el extremo de la reparación civil (foja 140); asimismo, el catorce de agosto de dos mil veinticuatro la defensa del sentenciado presentó escrito solicitando que se declare el quebrantamiento del juicio y se disponga un nuevo juicio por otro Colegiado; en el mismo escrito, planteó recurso de apelación contra la sentencia emitida que lo condena.

Por resolución del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro (foja 174), la Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica declaró infundada la nulidad planteada por el sentenciado contra la sentencia del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro; asimismo, concedió los recursos de apelación interpuestos por el procurador público del Poder Judicial y el sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXXX, y dispuso su elevación a este Supremo Tribunal.

Quinto. Igualmente, por escrito del dos de septiembre de dos mil veinticuatro (foja 186), la defensa del sentenciado interpuso recurso de apelación contra el auto del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro (foja 174), en el extremo que declaró infundada la nulidad planteada. Dicha apelación fue concedida mediante resolución del cuatro de septiembre de dos mil veinticuatro (foja 188), y se dispuso que se eleven los actuados a este Supremo Tribunal.

Sexto. Elevada en grado la causa, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema se avocó a su conocimiento y corrió traslado de la apelación por el término de ley a las partes procesales (foja 191). Por decreto del seis de enero de dos mil veinticinco, se señaló como fecha para la calificación de la apelación el veinticinco de marzo de dos mil veinticinco, fecha en la que se emitió el auto de calificación (foja 197) que declaró bien concedido el recurso de apelación interpuesto.

Séptimo. Mediante decreto del diez de septiembre de dos mil veinticinco, se señaló como fecha de audiencia de apelación el doce de noviembre de dos mil veinticinco (foja 204). Llegada la fecha, se realizó la audiencia conforme al acta que antecede y la causa quedó expedita para la emisión de la sentencia.

Deliberada la causa en secreto y votada, esta Sala Suprema cumplió con pronunciar la presente sentencia de apelación, cuya lectura en audiencia pública —con las partes que asistan— se llevará a cabo en la fecha.

Imputación fiscal

Octavo. Conforme al requerimiento de acusación, se le atribuye a XXXXXXXXXXXXXXXXXX, concretamente, ser autor del delito de prevaricato, en agravio del Estado, ya que habría emitido la Resolución n.° 1, del catorce de diciembre de dos mil veinte, en que admitió a trámite la demanda de hábeas corpus interpuesta por Randy Félix de la Cruz a favor de Vladimir Roy Cerrón Rojas, inobservando el texto expreso y claro de la ley contenida en el artículo 4, segundo párrafo, del Código Procesal Constitucional (Ley n.° 28237), el cual establecía que el hábeas corpus solo procede contra una resolución judicial firme. Sin embargo, las sentencias que se pretendía anular a través del mencionado proceso constitucional, a la fecha de la admisión de la demanda, aún no habían adquirido la calidad de firmes, ya que se encontraba pendiente de resolver el recurso de casación interpuesto por el fiscal superior especializado en delitos de corrupción de funcionarios del Distrito Fiscal de Junín ante la Corte Suprema de Justicia de la República, lo que significaba que la citada demanda de hábeas corpus era manifiestamente improcedente. No obstante, la prohibición expresa y taxativa de la ley, el acusado la habría admitido a trámite sin emitir justificación razonada de su apartamiento del contenido expreso de la citada norma constitucional.

Fundamentos de la sentencia impugnada

Noveno. La Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXXX como autor del delito de prevaricato y le impuso tres años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por un año bajo reglas de conducta e inhabilitación; asimismo, le impuso la suma de S/ 3000 (tres mil soles) por concepto de reparación civil.

Señaló, que de la valoración individual y conjunta de la prueba actuada en el juicio oral se ha probado que el acusado emitió resoluciones contrarias al texto expreso y claro de la ley. Dichos pronunciamientos emitidos por el magistrado acusado han sido manifiestamente contrarios al texto expreso y claro del artículo 4, segundo párrafo, del Código Procesal Constitucional.

Asimismo, con relación al prevaricato de hecho, señaló que el sentenciado citó un hecho falso, ya que, conforme ha quedado probado, el proceso judicial ordinario al momento de expedirse la sentencia constitucional de hábeas corpus del nueve de junio de dos mil veintiuno todavía se encontraba en trámite ante la Corte Suprema vía recurso de casación interpuesto por el representante del Ministerio Público; por lo tanto, no había adquirido la calidad de firme. Precisó que el trámite de casación se generó debido a que este Supremo Tribunal declaró fundado el recurso de queja planteado por la Fiscalía ante la denegatoria del recurso de casación formulado por el representante del Ministerio Público, y ordenó la elevación del expediente judicial donde venía siendo procesado el beneficiario Vladimir Roy Cerrón Rojas para su pronunciamiento final. Consecuentemente, se advierte que en este extremo el magistrado acusado introdujo un hecho falso al afirmar que las resoluciones judiciales cuestionadas ostentaban la calidad de firmes.

Consecuentemente, la Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica concluyó que los elementos típicos objetivos y subjetivos del delito de prevaricato de derecho se cumplieron acabadamente.

Décimo. Por otro lado, en la resolución del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro, la Sala Penal Especial de la Corte Superior de Justicia de Huancavelica declaró infundada la nulidad planteada por el sentenciado.

Señaló que el diecisiete de julio de dos mil veinticuatro se continuó con el juicio oral y se suspendió la audiencia para el dieciocho de julio de dos mil veinticuatro, fecha en la que se dio el adelanto de fallo, y se suspendió la audiencia para el treinta y uno de julio de dos mil veinticuatro, donde se realizó la lectura integral de la sentencia, cumpliéndose con el plazo legal prescrito en los artículos 392.3 y 396.2 del Código Procesal Penal.

Añadió que, respecto a que el magistrado superior Máximo Belisario Torres Cruz suscribió digitalmente la sentencia el siete de agosto de dos mil veinticuatro, esto se debe a que el magistrado se encontraba en periodo vacacional y su retorno coincidió con el Día del Juez.

Precisó que, una vez firmada la sentencia recurrida, se notificó a las partes procesales, quienes ejercieron su derecho de defensa interponiendo los medios impugnatorios que creyeron convenientes. Por lo tanto, no se ha incurrido en la causal de nulidad prevista en el artículo 150, literal d), del Código Procesal Penal, en que ampara su petición el recurrente.

Expresión de agravios

Undécimo. El sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXXX solicitó que se revoque la sentencia condenatoria y reformando dicha decisión se le absuelva de la acusación fiscal y la reparación civil. Al respecto, expuso lo siguiente:

1. Que el A Quo no ha valorado lo sostenido por esta parte procesal, cuando refiere que la falta de firmeza de la resolución cuestionada con el recurso de casación el juez no lo tuvo a la vista.

2. Que no tuvo a la vista ningún recurso de queja o casación en contra de las sentencias cuya nulidad se solicitó a través de la demanda de habeas Se ha acreditado en el desarrollo del juicio oral que ninguno de los Jueces demandados y a quienes se les ha notificado con la demanda de habeas corpus, así como tampoco la Procuraduría Pública del Poder judicial han puesto de conocimiento la existencia de algún recurso de queja o casación pendiente de resolver.

3. Que el trámite de un proceso judicial esta a cargo de un especialista judicial.

4. Añade, que si las citadas actuaciones adicionales de búsqueda del conocimiento del estado del proceso son objeto de cuestionamiento hacia el suscrito, ello denotaría la atribución de una conducta omisiva que tiene equivalencia con un actuar culposo, resultando por tanto atípica la conducta del suscrito, correspondiendo revocarse la recurrida y absolverlo de los cargos atribuidos, teniendo en cuenta la uniforme jurisprudencia sobre el particular, como en el caso de la Apelación N° 4-2017 Huaura, emitida por la Corte Suprema de Justicia de la República.

5. Que no ha emitido resoluciones contrarias al texto expreso de la ley, ni citados hechos falsos [sic].

Respecto a la apelación formulada contra la resolución del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro, señaló a la letra lo siguiente:

1. Que el tribunal no se ha pronunciado respecto a la no suscripción de la sentencia el día de su lectura, añade que la lectura de la sentencia se realizó sin la suscripción por uno de los jueces, es decir un colegiado incompleto.

2. Se advierte la vulneración de los derechos al debido proceso, concordante con el principio de concentración, así como la debida motivación de las resoluciones judiciales.

Duodécimo. Por su parte, el actor civil (Procuraduría Pública del Poder Judicial) solicitó que se revoque la sentencia en el extremo del monto de la reparación civil fijado en S/ 3000 (tres mil soles) y se imponga la suma de S/ 5000 (cinco mil soles) por daño extrapatrimonial, por los daños y perjuicios ocasionados a este poder del Estado (Poder Judicial). Al respecto, expuso lo siguiente:

1. Advierte que los fundamentos contenidos en la recurrida adolecen de una suficiente motivación, en tanto no se ha llevado a cabo una debida valoración de las pruebas actuadas en el proceso a efectos de llevar a cabo una debida cuantificación de la reparación civil.

2. Considera que la suma FIJADA NO REFLEJA LOS DAÑOS Y PERJUICIOS OCASIONADOS por el sentenciado con la comisión del ilícito, la lesión de bien jurídico que han atentado contra la Administración Pública sino, evidentemente, generado daños y perjuicios al Poder Judicial como es la reputación, la imagen de este de Poder del Estado, al haber contravenido un dispositivo legal lo que generó estimar una demanda de habeas Corpus en beneficio de Vladimir Roy Cerrón Rojas, entorpeciendo el proceso penal regular.

De la audiencia de apelación

Decimotercero. La audiencia de apelación de sentencia se llevó a cabo de manera virtual el doce de noviembre de dos mil veinticinco, con la presencia de las partes procesales.

En tal contexto, las partes realizaron sus informes orales conforme a lo previsto en el artículo 424 del Código Procesal Penal.

 

FUNDAMENTOS DEL TRIBUNAL SUPREMO

 

Análisis jurisdiccional

Primero. El principio de limitación recursal, según lo establecido en la Casación n.° 1967-2019/Apurímac[1], deriva del principio dispositivo, referido a la demarcación del ámbito de la decisión que posee el Tribunal revisor. De modo que se permite emitir pronunciamiento solo respecto a la resolución materia de impugnación, a los aspectos cuestionados  por  el  recurrente  y  con  base  en  su  pretensión formulada. En otras palabras, las limitaciones de las decisiones en segunda instancia se establecen por el contenido de los agravios y el petitorio del apelante.

Segundo. El delito de prevaricato imputado se encuentra previsto en el primer párrafo del artículo 418 del Código Penal, modificado por la Ley n.° 28492, del doce de abril de dos mil cinco, vigente a la fecha de los hechos, que prescribe lo siguiente:

El Juez o el Fiscal que dicta resolución o emite dictamen, manifiestamente contrarios al texto expreso y claro de la ley. o cita pruebas inexistentes o hechos falsos, o se apoya en leyes supuestas o derogadas, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de cinco años.

El bien jurídico protegido es la correcta administración de justicia, entendida como la actividad que comprende principios fundamentales, como el de legalidad, independencia, imparcialidad e igualdad, y busca garantizar que los funcionarios públicos que administran justicia resuelvan los conflictos de forma objetiva, sin pretender beneficiar a ninguna de las partes[2].

Con relación al sujeto activo, este tipo penal sanciona al magistrado (juez o fiscal) que emite una resolución o dictamen manifiestamente contrario al texto expreso y claro de la ley o cita pruebas falsas o hechos falsos o se apoya en leyes supuestas o derogadas. Al respecto, la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia precisó que, desde el tipo objetivo, el agente o sujeto activo del prevaricato debe ser un juez o fiscal que dicte una resolución en el marco de un proceso jurisdiccional, y esta resolución ha de tener un fundamento “manifiestamente contrario al texto expreso y claro de la ley”[3]. Se trata de un tipo penal alternativo, conformado por tres conductas típicas generales: (a) dictar resolución o emitir dictamen, según el caso, manifiestamente contrarios al texto expreso y claro de la ley (prevaricato de puro derecho); (b) citar pruebas o hechos falsos (prevaricato fáctico), y (c) apoyarse en leyes derogadas o supuestas (prevaricato por fundamentación normativa ficticia). Desde la perspectiva de la exigencia de la realización personal del tipo, el prevaricato es un delito especial, pues requiere que la conducta típica solo pueda ser realizada, en términos típicos, por el juez o el fiscal, según el caso[4].

El elemento típico del delito de prevaricato, relacionado con el carácter “expreso y claro de la ley”, debe ser interpretado restrictivamente. Esto significa que los casos en que pueda considerarse la configuración de este elemento son aquellos en los que la interpretación se agota con el uso del método literal. Lo expreso es lo que es “claro, especificado”, a efectos penales; se requiere que lo inaplicado o aplicado incorrectamente por el juez o el fiscal sea autosuficiente, que no requiera un ulterior método interpretativo.

Tercero. Conforme al escrito de apelación presentado por el sentenciado contra la sentencia de vista, el argumento base para impugnar la sentencia emitida radica en que no tuvo a la vista ningún elemento que acredite el estadio del proceso penal. Añadió que, dentro del proceso constitucional, las partes procesales no pusieron en conocimiento la existencia de algún recurso de queja o casación pendiente de resolver, así como que él no manejó el proceso, y responsabilizó al secretario a cargo del caso.

Al respecto, este Supremo Tribunal, actuando como Sala de Apelación, se remite a lo establecido por el Tribunal Constitucional, que ha señalado que los jueces constitucionales deben garantizar la supremacía de la Constitución, proteger los derechos fundamentales y resolver conflictos de competencia, actuando de forma independiente y aplicando la ley de manera imparcial, con el fin de garantizar el debido proceso, y enfatiza que los procesos se deben desarrollar respetando las garantías constitucionales. Por lo tanto, resulta carente de sustento lo argumentado por el recurrente al exponer que no tuvo a la vista un elemento que desvirtúe la condición de firme de las resoluciones recurridas en la vía constitucional, toda vez que dentro de sus obligaciones se encuentra la de garantizar el debido proceso, lo que implica verificar los requisitos de admisibilidad de las acciones constitucionales antes de emitir una decisión judicial. Por ende, se encuentra acreditada la figura de prevaricato de derecho, puesto que, pese a no tratarse de resoluciones judiciales firmes, se acogió el hábeas corpus planteado y se emitió una resolución judicial contraria al texto expreso y claro de la ley.

Por otra parte, de lo antes señalado se evidencia que el recurrente, pese a indicar que no tenía conocimiento del estado de las resoluciones cuestionadas, pues ninguno de los sujetos procesales lo hizo presente, acogió el hábeas corpus contra una resolución judicial firme; más aún, en la sentencia emitida, el recurrente dejó constancia de que las sentencias objeto del hábeas corpus tenían la condición de firmes, siendo inherente a su responsabilidad como juez constitucional verificar la firmeza referida. Aunado a ello, de la revisión de la sentencia de primera instancia, el Tribunal de mérito señaló que no es la primera vez que el sentenciado incurre en una actuación similar, hecho que le generó que en el Proceso n.° 54-2016-0 se le exhorte a observar con mayor cuidado el cumplimiento de los requisitos de procedibilidad. Por lo tanto, este tenía conocimiento del  control  que  debía  realizar  en  los  procesos  constitucionales, desvirtuándose su alegación de haber incurrido en una conducta culposa y, por lo tanto, que el hecho es atípico. Consecuentemente, en este extremo la recurrida se encuentra arreglada a derecho, debidamente fundamentada, basada en el acervo probatorio que acredita la comisión del delito atribuido al recurrente, esto es, prevaricato de hecho y de derecho, por lo que su recurso de apelación en este extremo debe ser desestimado. En suma, la recurrida debe ser confirmada.

Cuarto. En lo que respecta a la apelación planteada por la Procuraduría del Poder Judicial, señaló que la sentencia impugnada carece de suficiente motivación, dado que no se ha realizado una debida valoración de las pruebas actuadas en el proceso, a efectos de llevar a cabo una debida cuantificación de la reparación civil. Incide en que la suma fijada no refleja los daños y perjuicios ocasionados por la comisión del ilícito. Al respecto, se debe precisar que, para determinar el monto de la reparación civil, se debe realizar una adecuada motivación de los requisitos constitutivos de la reparación civil extracontractual: (i) antijuridicidad o ilicitud de la conducta, (ii) daño causado, (iii) relación de causalidad o nexo causal y (iv) factor de atribución[5], motivación que se advierte en la sentencia apelada. Si bien la Procuraduría discrepa con el monto fijado, no ofreció medios probatorios que justifiquen el incremento solicitado. Sin embargo, para este Supremo Tribunal, el monto establecido en la sentencia de mérito no resulta proporcional con el perjuicio generado por la comisión del ilícito; por lo tanto, es del criterio de que este se debe incrementar al monto de S/ 5000 (cinco mil soles), el cual se ajusta a derecho. Con base en lo señalado, la sentencia emitida debe ser revocada solo en el extremo de la suma de la reparación civil y, reformándola, imponerse el monto señalado, que debe ser cancelado en el plazo indicado en la sentencia de primera instancia.

Quinto. Respecto a la apelación interpuesta por el sentenciado contra el auto que declaró infundada la nulidad planteada contra la sentencia, se advierte que el recurso gira en torno a la lectura de la sentencia, y que nuestro ordenamiento jurídico señala que la deliberación por parte del Colegiado se realiza cerrado el debate, situación que se aprecia en el presente, toda vez que en las actas de audiencia se dejó constancia del adelanto de fallo, audiencia que contó con la participación del magistrado que faltó firmar, habiéndose comunicado al sentenciado de la decisión judicial dentro de los plazos de ley. Y el retraso en la firma de la resolución no constituye un vicio que genere indefensión al recurrente, por lo que no afecta de nulidad al proceso ni a la sentencia; por lo tanto, los argumentos esgrimidos por el recurrente no son de recibo.

Sexto. En conclusión, los agravios expuestos en los recursos de apelación del imputado Salas Cornejo no desvirtúan la motivación de las resoluciones apeladas, que se encuentran arregladas a derecho. En consecuencia, deben desestimarse los agravios, las apelaciones del recurrente Salas son infundadas y, por ende, las resoluciones apeladas se confirman. Empero, la apelación del Procurador Público debe ser amparada en parte, conforme a los fundamentos precedentes.

Costas procesales

Séptimo. El artículo 504, numeral 2, del Código Procesal Penal establece a quien interpuso un recurso sin éxito la obligación del pago de costas, las cuales se imponen de oficio, conforme al numeral 2 del artículo 497 del citado cuerpo legal.

Según la decisión asumida, corresponde su imposición al recurrente. Las costas serán liquidadas por la Secretaría de esta Suprema Sala y ejecutadas por el Juzgado de origen, conforme a los numerales 1 y 6 del artículo 506 del Código Procesal Penal. Y sin costas para la Procuraduría Pública del Poder Judicial.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON INFUNDADOS los recursos de apelación interpuestos (i) por el encausado XXXXXXXXXXXXXXXXXX contra la sentencia de primera instancia (foja 87) del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro, que lo condenó como autor del delito contra la administración de justicia-prevaricato, en agravio del Estado, a tres años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por el plazo de prueba de un año bajo reglas de conducta e inhabilitación por el plazo de un año, conforme al artículo 36, incisos 1 y 2, del Código Penal, y fundada en parte la pretensión del actor civil, y fijó en S/ 3000 (tres mil soles) el monto que por concepto de reparación civil deberá abonar el condenado a favor del Poder Judicial; con todo lo demás que Y (ii) por el encausado XXXXXXXXXXXXXXXXXX contra la Resolución n.° 17 (foja 174), del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro, en el extremo que declaró infundada la solicitud de nulidad de la sentencia de dieciocho de julio de dos mil veinticuatro; con todo lo demás que contiene.

II. CONFIRMARON la sentencia de primera instancia (foja 87) del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro, que condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la administración de justicia-prevaricato, en agravio del Estado, impuso tres años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por el plazo de prueba de un año bajo reglas de conducta e inhabilitación por el plazo de un año, conforme al artículo 36, incisos 1 y 2, del Código Penal; con todo lo demás que Y (ii) La Resolución n.° 17 (foja 174), del veintiocho de agosto de dos mil veinticuatro, en el extremo que declaró infundada la solicitud de nulidad de la sentencia de dieciocho de julio de dos mil veinticuatro; con todo lo demás que contiene.

III. DECLARARON FUNDADO EN PARTE el recurso de apelación interpuesto por el Procurador Público del Poder Judicial (en el extremo de la reparación civil) contra la sentencia de primera instancia (foja 87) del dieciocho de julio de dos mil veinticuatro, en el extremo del monto de S/ 3000 (tres mil soles) impuesto por concepto de reparación civil, que deberá abonar el condenado a favor del Poder

IV. REVOCARON EL MONTO DE LA REPARACIÓN CIVIL y, reformándola, fijaron la suma de S/ 5000 (cinco mil soles), que deberá abonar el condenado a favor del Poder Judicial en el plazo establecido en la sentencia de primera instancia.

V. CONDENARON al sentenciado al pago de las costas procesales.

VII. SIN COSTAS para el procurador público del Poder Judicial.

VIII. ORDENARON que se notifique a todas las partes procesales apersonadas en esta sede suprema.

IX. MANDARON que la presente sentencia sea leída en audiencia pública y se publique en la página web del Poder Judicial.

X. DISPUSIERON que se devuelvan los autos al Tribunal Superior de origen para que proceda conforme a Hágase saber.

Intervino el señor juez supremo Campos Barranzuela por vacaciones de la señora jueza suprema Altabás Kajatt.

 

SS.

SAN MARTÍN CASTRO LUJÁN TÚPEZ

PEÑA FARFÁN

CAMPOS BARRANZUELA

MAITA DORREGARAY

SPMD/aeche

 

[1] Del trece de abril de dos mil veintiuno.
[2] PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl. (2015). Derecho penal. Parte especial (tomo VI). Idemsa, p. 434.
[3] Sentencia de Apelación n.° 10-2013, fundamento jurídico 4.
[4] Sentencia de Casación n.° 684-2016, fundamentos jurídicos 8.2 y 8.3.
[5] SALA PENAL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ. Sentencia del diecisiete de abril de dos mil veinticuatro, Casación n.° 1391-2022/Tacna, fundamento jurídico 8.

LA PRUEBA TRASLADADA EXIGE UNA SENTENCIA JUDICIAL FIRME QUE COMPRENDA SU DIMENSIÓN MATERIAL Y EPISTEMOLÓGICA – RECURSO DE CASACIÓN N.° 40-2024 / HUAURA

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 40-2024, HUAURA

SALA PENAL PERMANENTE

 

Dimensiones de la prueba trasladada, excepción al principio del doble conforme e infundado el recurso de casación por no evidenciar defectos de valoración probatoria y motivación

I. El instituto procesal de la prueba trasladada, es el mecanismo por el cual un medio de prueba practicado y sometido al contradictorio debidamente en un proceso judicial fuente (emisor o remitente) se incorpora para ser utilizado y valorado en otro proceso judicial receptor (destinatario o recipiente). Para que una prueba pueda ser trasladada, primero debe tener la condición de prueba, ya que no todos los documentos o testimonios obtenidos por vía de discovery (en etapa de investigación preparatoria) pasan a formar parte del acervo probatorio del En realidad, son las partes quienes libremente determinan qué documentos o testimonios obtenidos por vía de discovery desean aportar en el juicio o audiencia probatoria en apoyo de sus pretensiones o excepciones. Prueba es solo aquella información ‒obtenida o no a través del discovery‒ que una parte aporta al proceso en apoyo de su pretensión. Siendo el parangón principal del instituto de la prueba trasladada, alguno de los modelos italiano y anglosajón. Sobre la base de aquellos, tres afirmaciones podemos hacer: 1. La prueba trasladada posee dos dimensiones: la dimensión material: (el dato acreditativo que el documento, el órgano de prueba o la pericia – contexto de descubrimiento) y la dimensión epistemológica: (la conclusión valorativa o juicio crítico que sobre la dimensión material ha realizado el órgano jurisdiccional – contexto de justificación). Estas dimensiones son concurrentes, aunque la dimensión material puede ser un elemento material de investigación susceptible de convertirse en prueba. 2. La prueba trasladada es debida, si se actúa en un juicio anterior, se hubiera sometido al contradictorio real (no solo formal) y la prueba debe haberse producido frente a quienes tienen la facultad de juzgar; se rige por el principio de configuración legal, es decir, que la norma procesal debe permitirla. Y la prueba en sí misma no puede ser inconstitucional o prohibida. En este aspecto el modelo anglosajón permite reglas de exclusión a la prueba prohibida. 3. Es asunto discutible en el derecho comparado, incluso en el derecho italiano y en el derecho anglosajón, la incorporación de la prueba producida con anterioridad al juicio o fuera de él (aspecto que caracteriza a la prueba trasladada y que se opone a su validez en el juicio oral adversarial). En particular a la luz de los principios de oralidad, inmediación y concentración rectores de la actividad probatoria, cuyo origen aparece en la VI Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, alineado a partir de tres aspectos fundamentales: sistema adversarial (Adversarial System), debido proceso legal (Due Process of law) y equidad (Fairness).

II. En el presente caso, como se ha señalado en el fundamento séptimo los motivos para declarar bien concedido el recurso de casación, se habría identificado el espacio de excepción a la aplicación del principio del doble conforme, puesto que se habría vulnerado el derecho fundamental de presunción de inocencia y la tutela jurisdiccional efectiva –sentencia motivada y fundada en derecho– en su dimensión de la decisión justificada en derecho en concordancia con el derecho fundamental a una debida motivación, por lo que habilita la capacidad de conocer el caso en casación por affectatio ius constitutionis, a partir del 429 numerales 1 y 2 del CPP, tal como fue admitido, conforme ha sido fijado en reiterado criterio Lo cual justificó la habilitación para la admisión recursiva de casación.

III. El recurso de casación, en los términos en que respectivamente se plantean, no logran el propósito de desacreditar los fundamentos del juicio de condena de la sentencia de vista, como tampoco el juicio de primera instancia, pues la sentencia recurrida que impone condena se ha erigido bajo un fundamento sustentado en el hecho imputado, la prueba que lo acredita, y en la norma aplicable, se evidencia una correcta subsunción de los hechos al derecho, ante lo cual los cuestionamientos del recurrente no la debilitan; existe suficiente y pertinente material probatorio que compromete al recurrente, en grado tal que desvirtúa su presunción de

 

SENTENCIA DE CASACION

 

Sala Penal Permanente Casación No. 40-2024/Huaura

Lima, veintinueve de septiembre de dos mil veintiséis

                                            VISTOS: el recurso de casación (foja 336) interpuesto por la defensa del encausado XXXXXXXXXXXX contra la sentencia de vista contenida en la Resolución n.° 26 de dos de noviembre de dos mil veintitrés (foja 310), que confirmó la sentencia contenida en la Resolución n.° 20 del once de julio de dos mil veintitrés (foja 215), que lo condenó como autor del delito contra la seguridad pública, tráfico ilícito de explosivos, en agravio del Estado. Imponiéndole nueve años de pena privativa de libertad e inhabilitación definitiva, así como al pago por concepto de reparación civil de S/4000 (cuatro mil soles); con todo lo demás que al respecto contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo LUJÁN TÚPEZ.

 

CONSIDERANDO

 

§ I. Del procedimiento en primera y segunda instancia

Primero. Acusación fiscal y Auto de Enjuiciamiento. Mediante requerimiento de acusación fiscal y sus posteriores integraciones (foja 02, 24 y 100 del cuaderno expediente judicial), la Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huaura, formula acusación penal contra el aquí recurrente XXXXXXXXXXXXXXX y OTRO[1], por la presunta comisión del delito contra la seguridad pública, en la modalidad de Tráfico Ilícito de Explosivos, ilícito previsto y sancionado en el tercer párrafo del artículo 279 del Código Penal, en agravio del Estado representado por la Procuraduría del Ministerio del Interior relativo al Orden Público. Solicitando se le imponga nueve años de pena privativa de libertad y por concepto de reparación civil la suma de cuatro mil soles a favor del agraviado.

∞ Por Resolución número 10, de treinta y uno de enero de dos mil veintidós (foja 03 del cuaderno de debate), el primer Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de Huaura, emite auto de enjuiciamiento contra XXXXXXXXXXXXXX por la presunta comisión del delito contra la seguridad pública, en la modalidad de tráfico ilícito de explosivos, ilícito previsto y sancionado en el tercer párrafo del Art. 279 del Código Penal, en agravio del Estado representado por la Procuraduría del Ministerio del Interior relativo al Orden Público, que solicita que se le imponga nueve años de pena privativa de libertad y por concepto de reparación civil la suma de cuatro mil soles a favor del agraviado.

Segundo. Sentencia de primera instancia. Por sentencia contenida en la Resolución n.° 20 del once de julio del dos mil veintitrés (foja 215 del cuaderno de debate), emitido por la Corte Superior de Justicia de Huara, resuelve, declarar penalmente responsable a XXXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la Seguridad Pública, tráfico ilícito de explosivos, tipificado en el tercer párrafo del artículo 279 del Código Penal, en agravio del Estado; y como tal se le impone nueve años de pena privativa de libertad efectiva, inhabilitación conforme a lo establecido en el artículo 36 inciso 6 del Código Penal, y fijó como monto de reparación civil la suma de S/ 4000 (cuatro mil soles) a favor del Estado.

Tercero. Recurso de apelación. La sentencia condenatoria que antecede fue objeto de recurso de apelación por parte del recurrente XXXXXXXXXX (foja 251) plantea como pretensión impugnatoria la nulidad de la sentencia por contener vicios de motivación e imputación necesaria, al señalarse que su conducta consistió en «coordinar» el traslado de materiales explosivos y no en la conducta típica de «traficar» prevista en el artículo 279 del Código Penal; además de cuestionar la incorporación y valoración de prueba trasladada e ilícita—el Acta de recolección y control de comunicaciones del siete de octubre de dos mil diecinueve—, así como la inobservancia de las máximas de la experiencia en la valoración de los medios probatorios de descargo que acreditan su inocencia. El recurso fue concedido por Resolución n.° 21, del quince de agosto de dos mil veintitrés (foja 275).

Cuarto. Sentencia de vista. La Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Huara, mediante sentencia de vista contenida en la Resolución n.°26 del dos de noviembre de dos mil veintitrés (foja 310), confirmó en todos sus extremos la sentencia contenida en la Resolución n.° 20 del once de julio del dos mil veintitrés, emitido por la Corte Superior de Justicia de Huara, resuelve, declarar penalmente responsable a XXXXXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la Seguridad Pública- Tráfico Ilícito de explosivos, tipificado en el tercer párrafo del artículo 279 del Código Penal, en agravio del Estado; y como tal se le impone nueve años de pena privativa de libertad efectiva, la pena de inhabilitación conforme a lo establecido en el artículo 36 inciso 6 del Código Penal, y fijó como monto de reparación civil la suma de S/ 4000 (cuatro mil soles) a favor del agraviado.

Quinto. Recurso de casación. El recurrente XXXXXXXXXXXXXXXX interpone recurso de casación excepcional (fojas 336) contra la sentencia de vista contenida en la Resolución n.° 26 del dos de noviembre de dos mil veintitrés (Resolución N.° 26), solicitando que se declare fundado el recurso, se disponga la nulidad de la sentencia de vista y de la sentencia condenatoria de primera instancia, y se ordene la realización de un nuevo juicio oral por otro colegiado. Para tal efecto, invocó el artículo 427, numerales 1, 2 y 4, del Código Procesal Penal, vinculado a las causales previstas en el artículo 429, numerales 1, 2, 3 y 5 del citado cuerpo normativo. En ese sentido, habiendo sido descartado por el Tribunal Supremo la postulación excepcional y sus tópicos, por impertinentes; se resalta los argumentos vinculados a aquellas causales (constitucional y procesal) que fueron concedidas, sobre las cuales expone lo siguiente:

5.1. Respecto de la causal de inobservancia de garantías constitucionales carácter procesal o material:

∞ Defectos constitucionales de motivación- Imputación Necesaria al delito atribuido al recurrente. El cuestionamiento del recurrente incide en la tipicidad y subsunción de los hechos en el delito de tráfico ilícito de explosivos (artículo 279, tercer párrafo del Código Penal). Alega que se le atribuyó únicamente el rol de “coordinar” el traslado de explosivos, el cual no constituye el verbo rector de “traficar” (comercializar o negociar) ni figura como subelemento típico en el artículo 279 del Código Penal; asimismo, alegó que, las instancias de mérito dieron validez a los cargos aceptados por el coacusado XXXXXXXXXXX en su conclusión anticipada, omitiendo valorar que este último, al declarar en el plenario como testigo impropio, afirmó categóricamente no conocer a XXXXXXX con anterioridad y que este solo abordó el vehículo como un pasajero de colectivo en la ruta a Barranca sin tener conocimiento del cargamento ilícito.

∞ Errónea aplicación de las máximas de la experiencia al señalar, “respecto a que el acusado no ha acreditado su dicho en el sentido que tomó un colectivo con dirección a la ciudad de Barranca para encontrarse con su pareja Lourdes Marina Rey Cruz con quien, según su versión, había discutido días previos y se encontraba alojada en una casa de campo de una amistad en dicha ciudad”, alegó que, al rechazarse su versión de que abordó la camioneta de placa C2D-048 como pasajero de un colectivo informal con dirección a la ciudad de Barranca. Sostiene que los juzgadores incurrieron en un razonamiento ilógico al exigir la presencia de carteles o letreros en el vehículo para acreditar dicho servicio, omitiendo que, por la propia naturaleza del transporte informal en la ruta Lima-Barranca, las unidades no llevan identificación visible para evitar ser sancionadas o internadas por la Policía o Sutran[2]. Asimismo, señala que la falta de dinero en efectivo en el registro personal no desvirtúa el viaje, dado que en la práctica el pago se realiza al llegar al destino y existen medios digitales como Yape o Plim, y añade que es habitual que los colectivos se trasladen sin llenar todos sus asientos o lleven encomiendas en la parte posterior sin que el copiloto tenga conocimiento del cargamento.

∞ Cuestiona que las instancias de mérito hayan descartado la versión del imputado sobre su viaje a Barranca para reencontrarse con su pareja tras una discusión familiar previa, al considerar que el A quo restó valor a lo manifestado por la testigo en el plenario —donde afirmó que el día de los hechos se encontraba alojada en una casa de playa/campo de una amistad en Barranca—, dando preferencia exclusiva a una presunta contradicción con su declaración previa a nivel fiscal (donde se registró su domicilio en Carabayllo). Al respecto, la defensa resalta que la testigo aclaró en el juicio oral que siempre sostuvo estar en Barranca y que desconocía por qué se consignó dicho dato en la sede policial/fiscal; reprochando además que la Sala Superior haya validado la declaración escrita previa sin desarrollar una motivación adecuada sobre este extremo ni dar respuesta a los agravios planteados en la apelación

∞ Valoración de medios de prueba ilícitos- Pruebas trasladas sin el marco de Ley. Cuestiona que las instancias de mérito hayan sustentado la condena en el Acta de recolección y control de comunicaciones del 07 de octubre de 2019. Argumenta que dicho documento fue extraído de una investigación independiente por crimen organizado (Caso TNT – Norte Chico, Exp. 17-2018) e incorporado al proceso penal común en Huaura sin contar con la resolución judicial del Juez de origen ni la disposición del Fiscal del caso primigenio, inobservando el procedimiento fijado en el artículo 20 de la Ley N.° 30077. Asimismo, rechaza el razonamiento de la Sala Superior que pretendió dar por convalidada dicha prueba bajo el argumento de que una defensa técnica previa «no formuló oposición formal en la etapa intermedia», sosteniendo que la inobservancia de la legalidad probatoria y del debido proceso constituye un vicio insubsanable que no puede ser purgado por la inacción de una defensa ineficaz.

∞ La defensa cuestiona la errónea aplicación de las máximas de la experiencia al exigírsele al imputado acreditar documentalmente su asistencia al curso de oficiales en Chorrillos la mañana del nueve de septiembre de dos mil diecinueve. Sostiene que la carga probatoria correspondía a la Fiscalía y resalta el Oficio N.° 14-2019-ENFPP-PNP, el cual señala que el acusado recién figuró como “faltó” la mañana del diez de septiembre de dos mil diecinueve.

§ II. Trámite del recurso de casación

Sexto. Recibido formalmente el expediente por este Tribunal Supremo, se corrió el traslado del recurso de casación sin que se verifique absolución alguna. Mediante auto de calificación del veintiocho de febrero de dos mil veinticinco (foja 162 del cuaderno supremo), se declaró bien concedido el recurso de casación. Por decreto del treinta y uno de julio del dos mil veintiséis (foja 168 del cuaderno supremo), se señaló para el viernes once de setiembre del dos mil veintiséis como fecha para la realización de la audiencia de casación, la cual se efectuó mediante el aplicativo Google Meet. Las partes fueron debida y válidamente notificadas para su participación, remitiéndoles el link correspondiente.

∞ Esta diligencia se desarrolló con la concurrencia y en términos que constan del acta de su propósito. Culminada la audiencia, se produjo, en sesión secreta, la deliberación de la causa, en virtud de la cual, tras la votación respectiva, el estado de la causa es el de expedir sentencia, cuya lectura se fijó para el veintinueve de septiembre de dos mil veintiséis, con las partes que asistan, en concordancia con el artículo 431, numeral 4, del CPP.

§ III. Fundamentos de la admisión del recurso de casación

Séptimo. Tal como se consigna en el quinto considerando de la presente resolución, el recurrente fundamentó su recurso de casación en las causales 1, 2, 3 y 5 del artículo 429 del CPP. El Colegiado Supremo, en el control del recurso que le asigna el artículo 430, numeral 6, del código citado, bajo la modificatoria de la Ley n.° 32130, y teniendo en cuenta los argumentos que sustentaron las causales invocadas, consideró, en el fundamento cuarto del auto supremo que calificó el recurso de casación (foja 162 del cuaderno supremo), el motivo que justificó el acceso casacional, en los términos que se reproduce:

CUARTO. Que el recurso de casación no está destinado a la valoración autónoma del material probatorio y los alcances de la presunción de inocencia en sede de casación solo comprende establecer si se utilizó prueba ilícita y revisar si se analizó racionalmente el material probatorio. Se cuestiona, en el sub judice, la utilización de una prueba no autorizada por la ley, si la prueba se valoró racionalmente y se cumplió el estándar de prueba exigible y si no se cumplió con contrastar testimonios contradictorios de una misma persona. Por tanto, esta pretensión casacional debe analizarse desde las causales de inobservancia de precepto constitucional (presunción de inocencia y tutela jurisdiccional –sentencia motivada y fundada en derecho–) y quebrantamiento de precepto procesal.

§ IV. Contexto factual de la casación

Octavo. Para ubicarse en el contexto factual que da origen a la controversia materia de grado, cabe señalar que la imputación del Ministerio Público, en su requerimiento de acusación, radica en lo siguiente:

  • Hechos imputados. De los actuados se desprende que los acusados XXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXX junto a persona de sexo femenino de nombre “Miliza o XXXXXXXXXX» (no identificada plenamente) se dedican a traficar ilícitamente materiales explosivos pese a no estar autorizados para realizar dicha actividad, donde el primero de ellos, quien ostenta el grado de mayor de la Policial Nacional de Perú, con veintitrés años aproximadamente de servicio real y efectivo (desde el momento en que se produjeron los hechos materia de acusación) en coordinación con la ciudadana de nombre “Milissa, XXXXXX” y su coacusado XXXXXXXXXXX, desarrollan un rol activo para la perpetración del hecho delictivo.

∞ Es en ese contexto que, el día nueve de setiembre de dos mil diecinueve, desde las 15:00 horas aproximadamente, la ciudadana de nombre «Miliza o XXXXXX”, a través del número telefónico 950051697 ha mantenido conversaciones telefónicas con los acusados XXXXXXXX, (través del número 997529671) y XXXXXXXXXXXXX hacia su número 934375710) a fin de que puedan transportar materiales explosivos desde de Lima hacia la localidad de Barranca. Siendo así que, a las 19.00 horas, esta ciudadana llamó al acusado XXXXXXXXXXX para que se dirija junto a su coacusado XXXXXXXXXXXXX a recoger los materiales explosivos que se encontraban por las inmediaciones de la calle Trapiche – Lima, para su posterior traslado a la localidad de Barranca, así que, ambos acusados acudieron al lugar a bordo del vehículo camioneta de placa de rodaje C2D-048, marca Kia, modelo Sportage, color plata mineral, conducido por el acusado XXXXXXXXXXXX, llegando al lugar a las 19:30 horas aproximadamente, donde cargaron los materiales y enrumbaron con dirección a la ciudad de Barranca.

∞ Sin embargo, a aproximadamente del día diez de setiembre del dos mil veintiuno, cuando los acusados a bordo del vehículo antes descrito, se encontraban por el Centro Poblado Primavera (cruce hacia Túpac Amaru) – Nueva Panamericana Norte – Vegueta, fueron vistos por efectivos policiales quienes se encontraban realizando patrullaje motorizado a bordo de la U.U.M de placa de rodaje PL-20694 (conducido por el Suboficial de segunda Joseph John García Romayna), al haberse percatado que dicho vehículo se encontraba transitando de manera sospechosa en dirección de sur a norte de la carretera Panamericana Norte, haciendo el efectivo policial que el vehículo se estacionara al lado derecho de la vía, a lo que, de manera inmediata desciende del asiento del copiloto, el acusado XXXXXXXXXXXX indicándole de manera prepotente al personal policial interviniente, cuál es el motivo de su intervención, identificándose incluso como mayor PNP a fin de evitar, la intervención, mostrando su carnet de policía y a la vez preguntándole quien es su comisario para que pueda hablar con él; sin embargo, se procedió con la misma y al realizar el registro vehicular, se halló en el asiento posterior del vehículo, cinco sacos de polietileno color negro conteniendo tres mil ciento sesenta cartuchos de dinamita, tres sacos de polietileno color negro conteniendo diez rollos de mecha lenta, color blanco, de marca “FAMESA”, una bolsa de plástico de color rojo con el logo de “RICOCAN” conteniendo treinta cajas de detonadores explosivos con cien unidades de fulminante común Fulmesa de marca “FAMESA”.

∞ Ante ello, los acusados fueron trasladados a la Comisaria de Vegueta, donde al consultárselo sobre la procedencia y documentación correspondiente de los explosivos, el imputado XXXXXXXXXX indicó que era de propiedad de una persona llamada “XXXXXXXXXXX” o “Milissa”, quien se comunicó con el referido imputado, para pedirle que se contacte con su coimputado XXXXXXXXXXXX, quien lo habría conducido a un descampado (cuya dirección aún no ha sido identificada), donde había una casa con cerco perimétrico en la que se encontraban los costales con el material explosivo, por lo que procedieron a cargarlo y trasladarlo hacia su destino que era Barranca.

  • Imputación Definidos cuales son los hechos que han sido materia de investigación, este Ministerio Publico ha llegado a la plena convicción para sustentar fundadamente el enjuiciamiento de los acusados XXXXXXXXXXXXXXXXX y  XXXXXXXXXXX, en su calidad de coautores de la presunta comisión del delito contra la Seguridad Publica, en la modalidad de tráfico ilícito de explosivos, ilícito previsto y sancionado artículo 279 del Código Penal, en agravio del Estado, representado por la Procuraduría del Ministerio del Interior relativo al Orden Público.

∞ Ello en virtud, que se ha corroborado que los acusados XXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXX, en acuerdo de voluntades y reparto de roles, participaron en la ejecución del delito, que es traficar materiales explosivos. El primero de los mencionados se encargó transportar ilegítimamente los materiales explosivos pese a no contar con la autorización emitida por autoridad competente; recogiéndolo desde la ciudad de Lima (origen) para llevarlo a la ciudad de Barranca (destino final), mientras que el acusado XXXXXXXXXX es el encargado de coordinar el traslado de los materiales explosivos con la señora de nombre XXXXXX, XXXX y llevar a su coacusado XXXXXXXXXX al lugar donde se encontraban los materiales explosivos para que sea trasladado a la ciudad de Barranca (destino final), verificándose una repartición de roles para cometer el ilícito penal.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

§ V. El derecho a probar, valoración probatoria y debida motivación

Noveno. El juez es soberano en la apreciación de la prueba. Esta, empero, no puede llevarse a cabo sin limitación ni control alguno. Sobre la base de una actividad probatoria concreta —nadie puede ser condenado sin pruebas y que estas sean de cargo— y jurídicamente correcta —las pruebas han de ser practicadas con todas y cada una de las garantías que le son propias y legalmente exigibles—, se ha de llevar a cabo con arreglo a las normas de la lógica, las máximas de la experiencia —determinadas desde parámetros objetivos— y los conocimientos científicos; es decir, a partir de la sana crítica, razonándola debidamente (principio de libre valoración con pleno respeto de la garantía genérica de presunción de inocencia: artículos VIII del Título Preliminar; 158.1 y 393.2 del CPP).

∞ La selección y admisión de la prueba en el proceso penal se informa del principio de pertinencia de la prueba —de expresa relevancia convencional— y de los principios de necesidad —que rechaza la prueba sobreabundante o redundante—, conducencia o idoneidad y utilidad o relevancia[3]. El primero exige la vinculación lógico-jurídica entre el objeto de prueba y el medio de prueba.

Décimo. Este análisis abarca también a la denominada prueba indiciaria es la técnica del razonamiento judicial que permite la existencia del elemento acreditador del hecho y la responsabilidad criminal. Su objeto no es directamente el hecho constitutivo del delito, tal y como está regulado en la ley penal, sino otro hecho intermedio que permite llegar al primero por medio de un razonamiento basado en el nexo causal y lógico existente entre los hechos probados y los que se tratan de probar. Cabe precisar, que la prueba por indicios no es un medio de prueba, sino un método de valoración de la prueba. Es un razonamiento en virtud del cual, partiendo de un hecho que está probado —con mayor razón, una cadena de indicios—, se llega a la consecuencia de la existencia de otro hecho —se llega a deducir—, que es el supuesto fáctico de la norma (del tipo delictivo), atendiendo al nexo lógico existente entre los dos hechos (indicado e indiciario). La conclusión judicial debe quedar motivada suficientemente, en especial, el enlace entre hecho base y el hecho consecuencia, mediante un juicio racional, coherente y lógico, no arbitrario y excluyente de todo subjetivismo[4].

Undécimo. Nuestro ordenamiento procesal penal adopta el régimen de libertad probatoria, pues no existe limitación alguna a la postulación del órgano, medio o fuente de prueba (ex artículo 157.1 del CPP), las cuales deben ingresar durante el periodo del Discovery –investigación preparatoria– pero como algunas excepciones como la nova producta, la nova reperta, incluso la nova allegata, la prueba anticipada, la prueba trasladada o los elementos materiales de investigación, entre otros; que operan en el proceso penal bajo definidas reglas y siempre dentro de los confines de la legitimidad de la prueba constitucional o no prohibida (ex artículo VIII del Título preliminar del CPP). Así como, sistema de libre valoración, entendida como la labor que efectúa el juez para determinar la credibilidad y el grado de eficacia probatoria de los medios de prueba recabados en el proceso; lo que nos lleva a lo que se denomina “estándar de prueba”, que guarda relación con la garantía de presunción de inocencia (artículo 2, numeral 24, literal e, de la Constitución) y, concretamente, con su regla de prueba —manifestación procesal de la referida garantía constitucional en el momento de la valoración de la prueba, por la cual solo con prueba legítima y suficiente puede quebrarse tal presunción—, concerniente incluso al principio in dubio pro reo, por el cual se requiere para la condena una convicción judicial suficiente, adquirida luego de una cuidadosa e imparcial consideración de las pruebas del caso que permita la confirmación de la hipótesis acusatoria y mucho más su no refutación, lo que, por lo demás, está complementado con el principio de la sana crítica racional en la valoración de la prueba. De tal forma que los hechos probados deben ser indiscutidos e incuestionables, de tal manera que la conclusión decisoria, tanto más si es condenatoria, debe carecer de cuestionamientos razonables; o bien, que tal condena no sea irrazonable[5]. Idéntica y simétrica razonabilidad ha de exigirse a la absolución, puesto que no puede erigirse solo en meras apreciaciones subjetivas y descontextualizas del acervo probatorio, mucho menos escoltadas por prejuicios discriminatorios e irrazonables.

∞ Es consecuencia también de ese razonamiento, el párrafo final del numeral 1 del artículo II del Título Preliminar del CPP, que en esa misma perspectiva normativa, indica: “En caso de duda sobre la responsabilidad penal debe resolverse a favor del imputado”; al igual que el artículo 398.1 del código citado, que apunta: “La motivación de la sentencia absolutoria destacará especialmente […] la declaración de que […] los medios probatorios no son suficientes para establecer su culpabilidad, que subsiste una duda sobre la misma […]”. Luego, cuando exista incertidumbre en la apreciación de las pruebas inculpatorias aportadas al proceso, debe dictarse sentencia absolutoria; cualquier duda acerca de la culpabilidad del acusado debe interpretarse a su favor (STEDH Telfner v. Austria, del veinte de marzo de dos mil uno)[6]. No obstante, el espacio dubitativo no puede ser irrazonable.

∞ La observancia de lo glosado en resolución judicial es garantía de la observancia del debido proceso, porque implica que las decisiones están erigidas bajo sólida justificación externa e interna, esto es, que lo decidido sea consecuencia de un razonamiento coherente, objetivo y suficiente. Dicha garantía se encuentra expresamente reconocida en el inciso 5 del artículo 139 de la Constitución Política del Perú, según el cual es principio de la función jurisdiccional: “La motivación escrita de las resoluciones judiciales, en todas las instancias, excepto los decretos de mero trámite, con mención expresa de la ley aplicable y de los fundamentos de hecho en que se sustentan”. Tal como lo ha establecido el Tribunal Constitucional: “El derecho a la debida motivación de las resoluciones importa que los jueces, al resolver las causas, expresen las razones o justificaciones objetivas que los llevan a tomar una determinada decisión”[7].

§ VI. Justificación liminar sobre el principio del doble conforme

Duodécimo. Como lo hemos señalado en varias oportunidades, desde un examen minucioso tanto de la legislación procesal como de la naturaleza jurídica actual de la casación, esta es una decisión que pasa a ser vinculante para la jurisdicción nacional, por tener un rol eminentemente uniformador y predecible de la jurisprudencia; incardinado, no solo al imperio de la ley o del poderoso[8], sino para proclamar el paradigma de un Estado Constitucional y Democrático de Derechos donde prima una justicia uniforme y predecible. Lo cual es único baluarte de la defensa de los derechos fundamentales y sin discriminación alguna.

Decimotercero. Así pues, haciendo patente lo antes mentado y atentos a una interpretación concordante, unitaria y sistemática –como lo ha fijado la jurisprudencia suprema de la Sala Penal Permanente en la Casación 2485-2023/Ica, del treinta de enero de dos mil veintiséis– [9] el literal d), numeral 1, del artículo 428 del CPP, contiene tres supuestos: a) la falta de gravamen porque el recurrente consintió la resolución adversa de primera instancia; b) los efectos del principio del doble conforme; y, c) el principio de unidad de alegaciones, o proscriptio per saltum[10]. Se trata pues, de causales de inadmisibilidad independientes, puesto que aparece el conector lógico disyuntivo «o», el primero en forma de coma y el segundo taxativamente, luego del punto y coma; entre las tres proposiciones, demostrando la independencia de las ideas que las conectan. Lo que además no podría ser de otro modo, si la casación ni es una tercera instancia ni su naturaleza permite la intervención de todas las resoluciones emitidas en segunda instancia, sin excepción, sino solo de aquellas que agreden la uniformidad jurisdiccional.

Decimocuarto. Entonces, habiéndose confirmado la sentencia condenatoria, se habría incurrido en la causal de inadmisibilidad regida por la regla normativa procesal de cierre derivada del principio de doble conforme, en este caso, en su dimensión procesal o de norma regla procesal o técnica, por aplicación del derecho fundamental y convencional a la tutela jurisdiccional efectiva, al plazo razonable y a la igualdad procesal; tal como está prescrito en el artículo 428.1.d del CPP, que es una norma imperativa y de orden público, literal y taxativa en tanto se prescribe «si ésta fuere confirmada por la resolución objeto del recurso»; concordante con el artículo 386.2.b, el artículo 393.1.c y la Primera disposición complementaria y final del Código Procesal Civil; como materialización optimizada de los derechos de tutela jurisdiccional efectiva, plazo razonable e igualdad procesal reconocidos tanto constitucional [ex artículos 2.2 y 139.3 de la Constitución Política del Perú] como convencionalmente [ex artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que conforme a la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución Política del Perú, el Pacto es criterio interpretativo y según el artículo 55 es norma vigente para el ordenamiento jurídico. El mismo fue aprobado por el Perú mediante Decreto Ley 22128 del veintiocho de marzo de mil novecientos setenta y ocho]. En concordancia con los considerandos precedentes, en los cuales se ha desarrollado la interpretación adoptada por esta Sala Suprema –complementada en el Recurso de Casación No 2186-2023/Junín, del treinta de abril del dos mil veintiséis– respecto al artículo 428, numeral 1, literal d) del CPP.

Decimoquinto. Sin embargo, como cualquier principio o derecho, no puede ser considerado absoluto, sino que en casos excepcionales es posible admitir el acceso a la sede casatoria, por múltiples razones, las cuales deben evidenciar que en un caso concreto se ha producido una ruptura a la juridicidad del ius constitutionis que la casación preserva, ante todo, como afirma el profesor Ronald Dworkin por cuanto los argumentos de principio, lo que hacen es justificar la toma de una decisión asegurando algún derecho individual o pertenece a un grupo determinado de aquellos[11]; por eso a modo de referencia (ab numero aperto), anunciamos los siguientes:

15.1. Cuando la sentencia o auto de vista confirma la de primera instancia ha proclamado un criterio para emitir su decisión en abierta violación de los derechos fundamentales, (ex 1 del CPP) [12] Affectatio ius constitutionis. O cuando es contradictorio y aniquilador del emitido por la Sala Penal Suprema y constituye doctrina judicial vinculante; siempre que exista el debido interés casacional y siguiendo las pautas ya establecidas por la Sala Suprema[13]. Desde la invocación de la causal de apartamiento jurisprudencial, ex 429.5 del CPP. (Contradicción o apartamiento de las sentencias de mérito con jurisprudencia vinculante del Tribunal Supremo y Jurisprudencia contradictoria del propio Tribunal Supremo). Pudiendo ocurrir ambos supuestos al mismo tiempo.

15.2. Cuando la sentencia o auto de vista revoca parcialmente la de primera Desde una interpretación intrasistemática por no configurar el doble conforme, ex 428.1.d del CPP.

15.3. Cuando la sentencia o auto de vista omite pronunciarse sobre la condena civil, en el caso que tal omisión también haya ocurrido en la primera instancia; en este supuesto, el acceso casatorio solo será posible, sobre el extremo Desde la invocación de la causal constitucional de vulneración del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, ex 429.1 del CPP.

15.4. Por necesidad de interpretar una norma penal o procesal nueva (nuevos delitos, reformas legislativas ), para formar jurisprudencia o unificar interpretación.

Decimosexto. En el presente caso, como se ha señalado en el fundamento séptimo los motivos para declarar bien concedido el recurso de casación, se habría identificado el espacio de excepción a la aplicación del principio del doble conforme, puesto que se habría vulnerado el derecho fundamental de presunción de inocencia y la tutela jurisdiccional efectiva –sentencia motivada y fundada en derecho– en su dimensión de la decisión justificada en derecho en concordancia con el derecho fundamental a una debida motivación, por lo que habilita la capacidad de conocer el caso en casación por affectatio ius constitutionis, a partir del 429 numerales 1 y 2 del CPP, tal como fue admitido, conforme ha sido fijado en reiterado criterio jurisprudencial[14]. Lo cual justificó la habilitación para la admisión recursiva de casación.

§ VII. Respecto de la pretensión impugnatoria de nulidad

Decimoséptimo. Se entiende por nulidad, la consecuencia que se genera cuando un acto procesal no cumplió con la forma establecida por ley ni su finalidad, lo que no puede ser subsanado o convalidado de ninguna forma; desde la perspectiva procesal, se le considera como el instituto natural por excelencia, que la ciencia procesal prevé como remedio procesal para reparar un acto procesal viciado, originado por la carencia de alguno de sus elementos constitutivos o vicios existentes en ellos, que lo colocan en la situación procesal de ser declarado judicialmente inválido, lo cual puede ser declarado de oficio o a petición de parte[15].

∞ Desde la perspectiva de los recursos, cuando la pretensión impugnatoria radica en la nulidad de sentencia, se entiende como vicios in iudicando que concierne al contenido de la resolución, se tratan de errores en la aplicación o interpretación de una norma sustantiva o procesal. De este modo, en los vicios in iudicando, el juzgador interpreta o aplica el derecho a los hechos, en ese proceso de valoración puede incurrir en dos tipos de errores: a) vicios in factum, cuando su apreciación de los hechos no coincide con la verdad histórica, ya que incurre en una valoración errada de los medios probatorios; b) vicios in iuris, cuando omite el cumplimiento de lo que la ley establece o incurre en una errónea aplicación de la ley, ya sea por error en la selección de la norma aplicable o por un vicio en la interpretación de la ley. En estos casos, el juez incurre en error en la actividad intelectual, de tal suerte que la voluntad concreta de la resolución judicial no coincide con la norma sustantiva, lo que implica que la decisión es injusta[16].

∞ Sin embargo, cabe precisar que no cualquier vulneración de la norma procesal derivará irremediablemente en nulidad procesal, el CPP distingue entre nulidad absoluta y nulidad relativa; en ese sentido, la jurisprudencia sobre el particular establece que la nulidad no se produce por el solo hecho de la existencia de un acto viciado, pues para declararse se debe determinar con claridad y precisión (a) si existe un vicio, (b) si el vicio es capaz de generar nulidad y (c) si se declara la nulidad, así como cuáles son sus efectos frente al propio acto viciado y a los posteriores[17]. Debe colmarse el test de nulidad[18].

 

ANÁLISIS DEL CASO CONCRETO

 

Decimoctavo. La censura casacional estriba en verificar, desde la perspectiva de las causales contenidas en el artículo 429, numerales 1 y 2, del CPP, dilucidar si la sentencia de vista recurrida presenta los defectos en el análisis del material probatorio admitido, circunscritos a la (i) utilización de una prueba no autorizada por la ley, (ii) si la prueba se valoró racionalmente y se cumplió el estándar de prueba exigible, (iii) si no se cumplió con contrastar testimonios contradictorios de una misma persona, de modo tal que justifique casar la sentencia de vista y retrotraer el estado del proceso a la etapa del juicio oral.

Decimonoveno En el presente caso la materialidad del delito resulta incuestionable por el hallazgo de material explosivo consistente en cinco sacos de polietileno color negro conteniendo tres mil ciento sesenta (3160) cartuchos de dinamita, tres sacos de polietileno negro conteniendo diez (10) rollos de mecha lenta color blanco de marca “Famesa”, una bolsa de plástico de color rojo con el logo de “Ricocan” conteniendo treinta (30) cajas de detonadores explosivos con 100 unidades de fulminante común Fulmesa de marca “Famesa”, acreditado con el acta de intervención policial de fecha diez de setiembre de dos mil diecinueve (foja 148 del expediente judicial), acta de registro vehicular, incautación y conteo de material explosivo de fecha diez de septiembre de dos mil diecinueve (foja 154 del expediente judicial), acta de deslacrado y evaluación técnica de doce de setiembre de dos mil diecinueve (foja 186 del expediente judicial), acta de prueba de campo de doce de setiembre de dos mil diecinueve (foja 188 del expediente judicial), informe n.° 025-2019-REGION  POLICIAL  LIMA/DIVEME-UDEX-SITEX  de seis de diciembre de dos mil diecinueve (foja 192 del expediente judicial), informe técnico n.° 141-2019-REGION POLICIAL LIMA/DIVEME-UDEX-SITEX de trece de setiembre de dos mil diecinueve (foja 138 del expediente judicial); además de las cartas remitidas por la empresa “Famesa Explosivos” que refiere que el recurrente y el sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXX no han adquirido el material explosivo incautado y que según sus registros lo han efectuado terceros que si estaban autorizados (fojas 194 y 196 del expediente judicial), aunado que por Oficio n.° 3630-2019-SUCAMEC-GEPP de fecha veinte de setiembre de dos mil diecinueve (foja 243 del expediente judicial) el recurrente y su coprocesado sentenciado que no cuentan con autorización alguna de Sucamec para la adquisición, uso, fabricación, comercialización ni manipulación de explosivos. Por tanto, como se insiste, la materialidad del delito por su manifiesta evidencia, está fuera de la controversia.

Vigésimo. En lo que respecta a la responsabilidad penal atribuida al recurrente, la sentencia se sustenta con el acta de intervención policial de fecha diez de septiembre de dos mil diecinueve (foja 148 del expediente judicial), los testimonios de los policías intervinientes Joseph John García Romayna y Joel Jaime Vásquez Fernández brindadas en el juicio oral (fojas 143 y 144 del cuaderno de debates), el acta de recolección y control de la comunicación de fecha siete de octubre de dos mil diecinueve (foja 247 del expediente judicial) que acreditan comunicaciones telefónicas que vinculan al procesado recurrente con su coprocesado XXX junto a persona de sexo femenino de nombre “XXXXX” (no identificada) plenamente); como así también el informe pericial de análisis forense n.° 015-2020 de fecha veintiuno de enero de dos mil veinte (foja 121 del expediente judicial), sustentado por el perito en el juicio oral (foja 143 del cuaderno de debates); de modo tal que la vinculación delictiva del recurrente con el ilícito que se le imputa igualmente resulta evidente.

Vigesimoprimero. En lo que concierne a la controversia a dilucidar de la utilización de una prueba no autorizada por la ley, específicamente el acta de recolección y control de la comunicación de fecha siete de octubre de dos mil diecinueve (foja 247 del expediente judicial), que atribuye que se trata de un medio de prueba que se ha actuado y valorado de forma ilícita, que corresponde a otra investigación penal sobre una organización criminal, alegando que el procedimiento previsto por el artículo 20 de la Ley 30077. Tal alegación carece de sustento porque la circunstancia condicionante que se prevé en los numerales 1 y 2 del acotado artículo 20, no acontece porque se calificó la admisión del medio probatorio que aquí se cuestiona, en la audiencia de control de acusación de fecha treinta y uno de enero de dos mil veintidós (foja 01 del cuaderno de debate).

Vigesimosegundo. En este caso, en primer orden de cosas, el acta de recolección y control de la comunicación, no se trata en puridad de cosas de una prueba trasladada, sino de material de investigación, (ex Casación 2467-2023/Nacional, del veintidós de mayo de dos mil veintiséis, fundamento noveno, segundo párrafo), es un documento que no posee naturaleza inconstitucional o prohibida[19] y que fue ofrecido como medio probatorio en este expediente. Sin embargo, que no sea prueba trasladada no lo incapacita para erigirse como documental e ingresar al acervo probatorio si las partes así lo convienen o el órgano jurisdiccional así lo admite en la etapa intermedia, puesto que no se ha acreditado que se tratase de una prueba inconstitucional vulneradora de derechos; lo que está proscrito es que las conclusiones valorativas de lo que constituye epistemológicamente a una prueba “más si es trasladada”; sean asumidas tal cual fueron realizadas en el órgano jurisdiccional emisor o remitente. Sino que, por haberse admitido tras su oferta probatoria, pueden ingresar al plenario y actuarse en el contradictorio de juzgamiento. En cuyo caso, se activa a la parte procesal no oferente, la habilitación, tras su inclusión al proceso en la etapa intermedia, para formular la debida oposición de la documental admitida –que no posee la condición de prueba trasladada–, para oponerse o tachar el documento admitido, y fundamentalmente para contradecirlo en el plenario, lo cual constituye carga de la parte procesal como parte de las cargas jurídicas procesales de todo justiciable; de no efectuarla genera lo que la doctrina denomina aquiescencia[20], o la aceptación o acomodamiento a alguna actuación jurisdiccional, pese a que podría afectarla; siempre que no se vulnere derechos fundamentales irrenunciables. Nótese que las infracciones de reglas procesales o dispositivos normativos o prescripciones legales no son afecciones constitucionales, son irregularidades que, a lo sumo, generan responsabilidad disciplinaria, en todo caso, pero no la determinación de una prueba ilegal o prueba inconstitucional, salvo que, por imperio del principio de legalidad procesal, el texto legal establezca que su actuación es sancionada con nulidad taxativamente. Y ese no es el caso de la presente casación.

Vigesimotercero. Así pues, el instituto procesal de la prueba trasladada, es el mecanismo por el cual un medio de prueba practicado y sometido al contradictorio debidamente en un proceso judicial fuente (emisor o remitente) se incorpora para ser utilizado y valorado en otro proceso judicial receptor (destinatario o recipiente). La prueba trasladada, se presentan en los modelos anglosajón, italiano, español, argentino y algunos latinoamericanos, a partir del análisis de algunos trabajos en derecho comparado, tal como resalta en su obra el profesor Hans Jescheck, como parte del rol histórico de aquel en la reforma del proceso penal en Alemania[21].

∞ Por lo demás, primero, para que una prueba pueda ser trasladada, primero debe tener la condición de prueba, ya que no todos los documentos o testimonios obtenidos por vía de discovery (en etapa de investigación preparatoria) pasan a formar parte del acervo probatorio del caso. En realidad, son las partes quienes libremente determinan qué documentos o testimonios obtenidos por vía de discovery desean aportar en el juicio o audiencia probatoria en apoyo de sus pretensiones o excepciones. Prueba es solo aquella información ‒obtenida o no a través del discovery‒ que una parte aporta al proceso en apoyo de su pretensión[22]. Siendo el parangón principal del instituto de la prueba trasladada, alguno de los modelos italiano y anglosajón. Sobre la base de aquellos, tres afirmaciones podemos hacer:

23.1. La prueba trasladada posee dos dimensiones: la dimensión material: (el dato acreditativo que el documento, el órgano de prueba o la pericia – contexto de descubrimiento) y la dimensión epistemológica: (la conclusión valorativa o juicio crítico que sobre la dimensión material ha realizado el órgano jurisdiccional – contexto de justificación); la dimensión material es simplemente un dato con vocación probatoria; mientras que la dimensión epistemológica, en puridad de cosas, constituye la prueba propiamente Estas dimensiones son concurrentes, aunque la dimensión material puede ser un elemento material de investigación susceptible de convertirse en prueba.

23.2. La prueba trasladada es debida, si se actúa en un juicio anterior, se hubiera sometido al contradictorio real (no solo formal) y la prueba debe haberse producido frente a quienes tienen la facultad de juzgar; se rige por el principio de configuración legal[23], es decir, que la norma procesal debe permitirla. Y la prueba en sí misma no es inconstitucional o prohibida. En este aspecto el modelo anglosajón permite reglas de exclusión a la prueba prohibida[24].

23.3. Es asunto discutible en el derecho comparado, incluso en el derecho italiano y en el derecho anglosajón, la incorporación de la prueba producida con anterioridad al juicio o fuera de él (aspecto que caracteriza a la prueba trasladada y que se opone a su validez en el juicio oral adversarial). En particular a la luz de los principios de oralidad, inmediación y concentración rectores de la actividad probatoria, cuyo origen aparece en la VI Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, alineado a partir de tres aspectos fundamentales: sistema adversarial (Adversarial System), debido proceso legal (Due Process of law) y equidad (Fairness)[25].

∞ La última aseveración, nos permite señalar que este instituto no posee una pacífica solución, en el propio derecho comparado se pone en duda que una prueba auditada por otro órgano jurisdiccional, pudiera utilizarse en para sentenciar un proceso judicial diferente, ante el que no se ha desplegado la actividad contradictoria, en el plenario de juzgamiento. Sin embargo, al mismo tiempo, jurisprudencialmente se ha encontrado puntos intermedios entre los abolicionistas de la prueba prohibida y los permisivos, que la admiten mientras no se vulnere derechos fundamentales del investigado. En ese sentido, tanto en el sistema anglosajón la existencia de la regla del Rule Against Hearsay, procedimiento por el cual una declaración hecha fuera del juicio (sin contradictorio) que la parte propone como prueba para demostrar la veracidad de una afirmación realizada en juicio, es admitida como prueba para el juicio penal, este instituto ha sido morigerado para algunos casos por medio de la jurisprudencia estadounidense [Cfr. SUPREME COURT OF THE UNITED STATES, Crawford v. Washington, 541 U.S.36 (2004) certiorari to the supreme court of Washington, March 8, 2004]; cuanto en el sistema eurocontinental, la jurisprudencia de los derechos humanos ha establecido que es válida la oralización de la declaración (sin contradictorio previo) del testigo, cuando existe un motivo insuperable de concurrencia a juicio, por ejemplo si ha fallecido, siempre que la ausencia de dialéctica contradictoria previa sea superada por el contradictorio del plenario tras la lectura del acta testifical o declarativa, según se trate; como señala la jurisprudencia internacional europea:

“Antes de que un acusado pueda ser condenado, toda la evidencia en su contra debe ser generalmente producida en su presencia en una audiencia pública, en vista a un debate contradictorio. Las excepciones a este principio son posibles, pero no deben infringir los derechos de la defensa[26].”

∞ Es más, desde el propio modelo eurocontinental, se adoptó la prueba anticipada, como una fórmula intermedia, instituto del derecho romano y canónico que hunde sus raíces históricas en el antiguo Imperio romano y posteriormente en el derecho canónico medieval y luego adoptada en Alemania y España, bajo la figura de las diligencias ad futuram memoriam (para memoria futura)[27]. Esta metodología epistemológica que, si bien sacrifica la inmediación y la concentración por parte del propio órgano jurisdiccional que juzga y emite decisión, se admite salvar la necesidad de preservar el dato que puede acreditar el hecho de la hipótesis sub iudice, permitiendo la auditoría de la fuente de prueba, actuándola con antelación al juzgamiento, con la condición que se asegure el contradictorio, ante un juez competente y dentro de un procedimiento previamente reglado.

Vigesimocuarto. En segundo lugar, lo que, precisamente, ha acontecido en este caso, es que el acta de recolección y control de la comunicación de fecha siete de octubre de dos mil diecinueve (foja 247 del cuaderno expediente judicial), fue ofrecida por el Ministerio Público y luego del debate dialéctico respectivo, se calificó su ofrecimiento como medio probatorio en la audiencia de control de acusación y se admitió como prueba de cargo en el auto de enjuiciamiento verificados el treinta y uno de enero de dos mil veintidós (fojas 2 y 3 del cuaderno de debate), es decir ingresó como documento o dato informativo (dimensión material), y no como prueba en sí misma o prueba trasladada (dimensión epistemológica). Es de advertir, del tenor los actos procesales antes mencionados, que no se aprecia que el recurrente lo haya cuestionado mediante tacha u oposición alguna; en el plenario, fue objeto de debate y contradicción por un motivo —distinto de una prueba trasladada ilícitamente incorporada— afincado en la eficacia probatoria. Desde luego, no puede ser considerada prueba trasladada –como se insiste– no tiene la potencia para realizar una transferencia jurisdiccional, como ocurriría en el caso que si lo fuera.

Vigesimoquinto. Como antes dijimos, la prueba trasladada, contiene el dato acreditativo del hecho (dimensión material) y la valoración que sobre el dato realiza el órgano jurisdiccional (dimensión epistemológica). Por ello, es que la prueba trasladada tanto en la doctrina anglosajona como en la doctrina italiana (antecedentes históricos) solo está contenida en una sentencia judicial –firme preferible, porque sino la valoración realizada (dimensión epistemológica) puede ser desintegrada–. No solo se trata de transferir el dato o dimensión material[28]. Luego si se traslada la prueba, no se podría ignorar la valoración que, sobre la misma, hubiera realizado el órgano jurisdiccional emisor que la auditó en el expediente del cual se obtuvo la prueba que se traslada.

Vigesimosexto. De otro lado, no tratándose de una prueba trasladada, la acotada acta de recolección y control de la comunicación es solo uno de los elementos materiales de investigación de otro proceso judicial, en el que no existe sentencia, se ratifica que no podría ser prueba trasladada. Ahora bien, en relación a la epistemológica probática constituye solo el dato acreditativo de un hecho (dimensión material) sin conclusión valorativa. Así pues, desde una interpretación sistemática del CPP (ex artículos VI del Título Preliminar, 8.1, 8.3, 42.1, 54.1, 65.1, 67.1, 87.1, 116.2, 122.5, 136.1.d, 145.3.a, 160.2.a, 203.1, 230.5, 253.2, 254.2.b, 255.1, 268.a, 283.3, 293.1.a, 294.2, 303.3, 311.3, 313.2.a, 321.1, 330.2, 331.1, 335.2, 337.2, 344.2.d, 349.1.c, 446.1.c, 468.6), los elementos materiales de investigación que no sean inconstitucionales ni prohibidos ni hubieran sido obtenidos violando derechos fundamentales, tienen la posibilidad de constituirse en prueba, para ello, aunque no hayan formado parte del Discovery del proceso en que se pretenden actuar, pueden ingresar válidamente al caudal probatorio, desde la perspectiva del principio de libertad probatoria (vid. Fundamento noveno, ut supra) y siempre que se respete el derecho de defensa y se asegure el contradictorio en el plenario de juzgamiento[29], son susceptibles de acreditar los hechos postulados tanto de la parte acusadora cuanto de la defensa del encausado, según quien la requiera.

Vigesimoséptimo. La objeción en este caso, sobre la exclusión del acta de recolección y control de la comunicación de fecha siete de octubre de dos mil diecinueve, por ilegal al no existir correspondencia ni encontrarse dentro de los supuestos habilitantes de lo prescrito en el artículo 20 de la Ley 30077, no resulta conducente ya que no se trata de prueba trasladada, además, porque el propio recurrente no objetó ni se opuso a su actuación, para que forme parte del material probatorio a auditar, produciéndose la aquiescencia procesal.

Vigesimoctavo. Para mayor alcance de la aquiescencia procesal; bajo el imperio de la teoría constitucional de los deberes o las cargas jurídicas (Artículos 29° y 30° de la Declaración Universal de Derechos Humanos[30]) Como señala el profesor Giovanni Sartori, la teoría constitucional de la carga jurídica o la teoría de los deberes tiene un solo sentido: «…limitar la arbitrariedad del poder de uno o de muchos, pues cada vez que ejercemos la libertad imponemos cierto grado de poder mayor o menor sobre otros; por lo que la finalidad de esta teoría es enfatizar que este poder debe estar sometido al derecho»[31]. En efecto, la vida en sociedad y el respeto al Pacto Social impone a cada integrante el deber de correspondencia o reciprocidad al momento de ejercitar un derecho, en especial si invade el derecho ajeno, incluso cuando fuera permitido (Vgr. el taxista elige el recorrido por el que traslada al pasajero a su destino disponiendo de la libertad ambulatoria del pasajero, el derecho de corregir a los hijos o ius corrigiendi del pater familia, el ius variandi del empleador o facultad del empleador de fijar el horario de trabajo, el ius imperium de la Administración Pública o la potestad de administrar los bienes públicos, etc.[32]); o bien cuando se exija el reconocimiento de un derecho (acción constitutiva) o cuando por la teoría de la apariencia la presunción como de la inocencia permite una cobertura jurídica; sin embargo, tal ejercicio deja de ser presuntivamente legítimo cuando existe prueba en contrario. Asimismo, cuando alguien alega algo queda obligado a probar lo que sostiene, cuando ejerce su derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, al debido proceso, al derecho a probar o al derecho a contradecir.

∞ En esa misma línea el profesor Ronald Dworkin señala que los principios no son deberes sino derechos. Empero, todo derecho conlleva a su vez un correlativo deber que impide la restricción de ese derecho, pero sin que uno y otro terminen confundidos en un mismo plano lógico. De tal manera, que el deber que impone el ejercicio de un derecho o la prevalencia de un principio[33] conlleva una carga jurídica respecto, en principio del mismo derecho ejercido (eficacia horizontal, todos los demás deben respetarlo), luego de los demás componentes de actuación social y del Estado mismo (el deber de no coartarlo) y la consecuencia lógica de actuar u omitir, asumiendo las consecuencias de tal elección, según lo mande la ley o el propio ejercicio (carga de preservación en propio beneficio) [34].

∞ Por estas mismas razones, si alguna parte procesal, decide libremente, no ejercitar alguna prerrogativa que la ley habilita, como abstenerse de ejercitar la tacha u oposición de algún medio probatorio ofrecido, como parte del ejercicio del derecho a contradecir y del derecho a probar –en el caso del proceso penal, este derecho no es obligatorio ni necesario, pero de surgir consecuencias a partir de la actividad probatoria (no atacada) de la parte acusadora, al procesado no activo, le corresponde asumir las consecuencias–; así aparece, entonces, la aquiescencia procesal, que por el principio del estoppel o teoría de los propios actos[35], a quien incurre en tal acomodamiento o inacción, le corresponde asumir a plenitud todas las consecuencias jurídicas de tales actos. Esta es la base, incluso de la proscripción per saltum casatoria.

Vigesimonoveno. Respecto a la controversia en torno a verificar que si la prueba se valoró racionalmente y se cumplió el estándar de prueba exigible, al respecto se tiene que en la etapa intermedia el Ministerio Público ofreció medios probatorios válidos y pertinentes, no así la parte acusada, por lo que el ámbito probatorio se circunscribió al acervo probatorio ofrecido por el titular de la acción penal, admitida la prueba sin cuestionamiento a su validez, pertinencia y conducencia en el juicio oral con observancia de las formalidad pertinente, de cuya apreciación individual y en conjunto conforme al artículo 393 numeral 2 del CPP, constituyó el fundamento fáctico y legal para la decisión de condena. En tanto que, en segunda instancia, analizado el argumento impugnatorio, el cual se planteó desprovisto de prueba que lo sustente, la ratificación de la decisión de condena se erige sobre un fundamento que enerva los agravios del recurso de apelación (foja 251 del cuaderno de debate). Por consiguiente, se aprecia que las instancias de mérito incorporaron prueba válida y su análisis se verificó en forma ceñida por el artículo 158 del CPP.

Trigésimo. En cuanto al estándar de prueba, como se indicó en el fundamento vigésimo, ut supra, las pruebas actuadas son indicativas del hecho punible, de su antijuricidad como de la responsabilidad del casacionista recurrente. La valoración, de otro lado, es coherente, justificante de la decisión de condena y no existe, una condena que fuese patentemente irrazonable. La condena se justifica suficientemente en las premisas normativa y fáctica que la escoltan, por lo que, con certeza se ha determinado la condena, no existiendo ámbito alguno de duda que pueda derribar la conclusión de condena justificada a la que se ha arribado.

Trigésimo primero. En cuanto a que no se cumplió con contrastar testimonios contradictorios de una misma persona, ello en relación al testimonio de la testigo Lourdes Marina Rey Cruz, si bien aparece en el fundamento décimo sexto de la sentencia de vista, no se adopta una decisión que dilucide respecto a la controversia de su testimonio vertido en su declaración ante el representante del Ministerio Público (foja 136 del expediente judicial) con lo referido en el juicio oral (foja 145 del cuaderno de debate). Sin embargo, ello no debilita los fundamentos del juicio de condena emitida por las instancias de mérito, que se hace más ostensible porque el recurrente no activó su análisis en segunda instancia, conforme a lo previsto por el artículo 425 numeral 2 del CPP, ofreciendo los órganos de prueba correspondientes en la instancia superior, por tratarse de una prueba personal. Por lo que, el hecho que exista divergencia entre ambas declaraciones de una misma persona, más bien por la hegemonía del principio de no contradicción[36], ambos testimonios serían descartados. No obstante, tal discrepancia se disuelve por el test de certeza, de tal manera que el testimonio que tenga verosimilitud y corroboración periférica es el que merece mayor credibilidad. En ese sentido, de las declaraciones vertidas por la testigo Lourdes Marina Rey Cruz, la efectuada ante el representante del Ministerio Público (foja 136 del expediente judicial) es la que debe prevalecer porque se verificó con inmediatez (verificada al segundo día de ocurrido los hechos), la testigo reconoce en ambas declaraciones que estuvo en Barranca en esos días y que no tenía comunicación con el procesado por haberse peleado, y pretendió hacer prevalecer su versión expuesta en el juicio oral basándose solo en un error material en su declaración ante la Fiscalía. Por otro lado, de las actas de intervención policial del diez de septiembre de dos mil diecinueve (foja 148 del expediente judicial) y las comunicaciones transcritas en el Acta de Recolección y Control de las Comunicaciones del siete de octubre de dos mil diecinueve (foja 247 del expediente judicial) permite inferir razonadamente, que el procesado se dirigía a la ciudad de Barranca con el propósito principal de transportar el material explosivo y no en el afán de encontrarse con su pareja sentimental.

Trigésimo segundo. Esta Sala Suprema considera que el recurso de casación, en los términos en que se plantea, no logra el propósito de desacreditar los fundamentos del juicio de condena de la sentencia de vista, como tampoco el juicio de primera instancia, pues la sentencia recurrida que impone condena se ha erigido bajo un fundamento sustentado en el hecho imputado, la prueba que lo acredita, y en la norma aplicable, se evidencia una correcta subsunción de los hechos al derecho, ante lo cual los cuestionamientos del recurrente no la debilitan; existe suficiente y pertinente material probatorio que compromete al recurrente, en grado tal que desvirtúa su presunción de inocencia, la condena impuesta, que es consecuencia legal del ilícito atribuido y acreditado. La discrepancia con la valoración no supone ninguna infracción que pueda desacreditar la fundabilidad de la sentencia de vista. Por lo tanto, el recurso de casación deviene en infundado y no corresponde casar la sentencia de vista.

Trigésimo tercero. Con relación al escrito con número de registro 1370-2026 presentado el diecinueve de enero de dos mil veintiséis, en el que solicita la suspensión provisional de la ejecución de la sentencia alegando problemas de salud, resulta un pedido que es impertinente al curso de casación por cuanto en sede casatoria no procede la suspensión de la ejecución provisional de la condena, ya que la casación ni es tercera instancia, ni el curso de casación interrumpe la ejecución de la condena que solo puede ser suspendida en su ejecución por decisión del juez de primera instancia o por la Sala Superior de apelación. [Véase al respecto la Casación 972-2025/Callao, del diecisiete de febrero de dos mil veintiséis, en sus fundamentos tercero y cuarto].

Trigesimocuarto. Por otro lado, dado cuenta el escrito numero 1370-2026 presentado el diecinueve de enero de dos mil veintiséis, por el cual el recurrente solicita la suspensión de la ejecución provisional de la sentencia, argumentando problemas de salud conforme sustenta con la documental que apareja a dicho escrito. Tal pedido no puede prosperar, porque además que estar adquiriendo la recurrida la condición de resolución firme y por ende ejecutable en sus propios términos; se desestima porque:

34.1. El numeral 2 del artículo 418 del CPP —que constituye la base legal del petitorio del recurrente—, se establece como facultad del órgano revisor que, en cualquier estado del procedimiento recursal, decida mediante auto inimpugnable y en atención a las circunstancias del caso, si la ejecución provisional de la sentencia condenatoria impugnada debe El efecto suspensivo concluirá cuando la sentencia quede firme[37], al ostentar la calidad de cosa juzgada. El citado artículo en el CPP se ubica dentro de la regulación del recurso de apelación, vale decir, dentro de la sistemática jurídica, esto solo es posible cuando exista una instancia revisora. Su extensión hacia el recurso de casación no es posible, primero porque el legislador no ha previsto una norma similar para el recurso de casación, como sí ocurre con el proceso de revisión de sentencia, porque importa un reabrir la cosa juzgada (res iudicata) por razones de justicia material (vid. artículo 442 del CPP). La casación no es una tercera instancia[38] ni su naturaleza permite la intervención de todas las resoluciones emitidas en segunda instancia, como lo ordena el artículo 141 de la Constitución Política del Perú.

34.2. Importando un tema de salud, a nivel penitenciario el recurrente goza de atención médica dentro del establecimiento, y aun en caso de requerir atención especializada externa, se encuentra facultado por el artículo 82 del Código de Ejecución Penal.

§ VII. Costas del recurso

Trigésimo quinto. Los artículos 504 (inciso 2) y 497 (inciso 1) del CPP establecen como regla el pago de costas ante toda decisión que ponga fin al proceso penal, entre las cuales se encuentra el recurso de casación. El pago de las costas es de cargo de quien promovió el recurso sin éxito, ciñéndose al procedimiento previsto por los artículos 505 y 506 del CPP. En consecuencia, le corresponde al recurrente asumir tal obligación procesal, la cual será liquidada y exigida por el juez de investigación preparatoria correspondiente.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos que integran la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por la defensa del encausado XXXXXXXXXXXXXXXXX contra la sentencia de vista contenida en la Resolución n.° 26 de dos de noviembre de dos mil veintitrés, que confirmó la sentencia contenida en la Resolución n.° 20 del once de julio de dos mil veintitrés, que lo condenó como autor del delito contra la seguridad pública, tráfico ilícito de explosivos, en agravio del Estado. Imponiéndole nueve años de pena privativa de libertad e inhabilitación definitiva, así como al pago por concepto de reparación civil de S/4000 (cuatro mil soles); con todo lo demás que al respecto contiene. En consecuencia, NO CASARON la sentencia de vista.

II. IMPUSIERON al recurrente XXXXXXXXXXXXXXXXXX el pago de las costas del recurso, cuya liquidación y ejecución le corresponderá al juez de investigación preparatoria correspondiente.

III. DISPUSIERON que la presente sentencia sea leída en audiencia, se notifique a las partes personadas en esta sede suprema y se publique en la página web del Poder Judicial.

IV. MANDARON que, cumplidos estos trámites, se comunique al Tribunal Superior para el cumplimiento de lo ordenado y que se archive el cuadernillo de casación en esta sede suprema, conforme a Hágase saber y devuélvase.

 

SS.

PRADO SALDARRIAGA LUJÁN TÚPEZ ALTABÁS KAJATT PEÑA FARFÁN

MAITA DORREGARAY

MELT/jgma

 

[1] En referencia al acusado XXXXXXXXXXXXXXXX, fue condenando mediante sentencia conformada contenida en la Resolución n.° 08 del nueve de mayo de dos mil veintitrés, la pena de cinco años y siete meses de pena privativa de libertad y el pago de cuatro mil soles por concepto de reparación civil (foja 130)
[2] Superintendencia de Transporte Terrestre de Personas, Carga y Mercancías.
[3] El medio de prueba es pertinente pertinente pertinente (está referido a los hechos objeto de debate: acusación y defensa), útil (tiene entidad cualitativa para lograr lo que con él el solicitante procura obtener) y conducente conducente conducente (tiene idoneidad legal para probar el hecho), no existe posibilidad para su denegación. SALA PENAL PERMANENTE de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Recurso de Casación n.° 170-2022/Cusco, fundamento jurídico 5.
[4] SALA PENAL PERMANENTE de la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, Sentencia de Casación del veinticuatro de agosto de dos mil veintidós, recaída en la casación n.° 53-2021/Del Santa, segundo fundamento de derecho.
[5] PERELMAN, Chaim. (1979). Lógica jurídica y nueva retórica, trad. L. Díez-Picazo, Madrid: Civitas, p. 44; Véase TOULMIN, Stephen E.; RIEKE, Richard & JANIK, Allan. (2018). Una introducción al razonamiento, colección Derecho & Argumentación, traducción de la obra original An introduction to reasoning, Macmillan Publishing Co., Inc., segunda edición, Nueva York, 1984; Lima: Palestra Editores, pp. 56 a 64. Cfr. también TOULMIN, Stephen E. (1982). Razones y Causas, en AA. VV. La explicación en las ciencias de la conducta, trad. J. Daniel Quesada, Madrid: Alianza, pp. 87 a 90. En la misma línea, respalda el método epistemológico del falsacionismo, POPPER, Karl Raimund. (2008). La lógica de la investigación científica, traducción Víctor Sánchez de Zavala, 5.a reimpresión, Madrid: Tecnos, pp. 131 a 234, passim.
[6] CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA.I PLENO JURISDICCIONAL CASATORIO DE LAS SALAS PENALES PERMANENTE Y TRANSITORIAS. SENTENCIA PLENARIA N.° 1-2017/CIJ-433, del once de octubre de dos mil diecisiete, extractos del fundamento jurídico 17
[7] TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, Pleno. Sentencia 329/2024, STC Expediente 01553-2023-PA/TC-Lima, del tres de diciembre de dos mil veinticuatro, fundamento 3.
[8] CALAMANDREI, Piero (2001) La casación civil (Historia y legislaciones), Grandes clásicos del Derecho, Tercera serie, Volumen 2, Traducción de Santiago Sentís Melendo, Oxford: Oxford University Press, p.38.
[9] Publicada en la web del Poder Judicial, el cuatro de febrero de dos mil veintiséis, fundamentos: Noveno a Decimoquinto.
[10] Tanto el supuesto a) como el supuesto c) conciernen a la falta de pretensión impugnatoria del recurrente, sea porque consintió la decisión adversa o porque recién en casación introduce un gravamen que oportunamente no lo invocó.
[11] DWORKIN, Ronald (2002) Los derechos en serio, traducción Marta Guastavino, 5ta reimpresión, Barcelona: Ariel Derecho, pp. 158 a 161.
[12] SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.° 2027-2023/Cañete, del veintiuno de mayo de dos mil veintiséis, considerandos: séptimo, octavo y duodécimo; Casación n.° 1534-2023/Puno, del cuatro de junio de dos mil veintiséis, auto de adición, fundamentos: segundo y tercero.
[13] SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Recursos de Casación n.° 08-2010/La Libertad, del diecinueve de abril de dos mil diez, considerando tercero; n.° 767- 2022/Cusco, del tres de agosto de dos mil veintidós, considerando cuarto; n.° 770-2021/Áncash, del cinco de agosto de dos mil veintidós, fundamento cuarto; n.° 884-2021/Nacional, del doce de septiembre de dos mil veintidós, fundamento cuarto; n.° 590-2021/Lima, del trece de septiembre de dos mil veintidós, considerando sexto, y n.° 411-2022/Lima Norte, del veintitrés de septiembre de dos mil veintidós, considerando quinto; Recursos de Casación n.° 1211-2021/San Martín, del veinticinco de agosto de dos mil veintidós, fundamento cuarto; y n.° 1553-2021/Corte Suprema, del diecinueve de agosto de dos mil veintidós, considerando cuarto; Recurso de Casación n.° 989-2021/Junín, del diez de octubre de dos mil veintidós, fundamento octavo.
[14] SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.° 2027- 2023/Cañete, del veintiuno de mayo de dos mil veintiséis, considerandos: séptimo, octavo y duodécimo; Casación n.° 1534-2023/Puno, del cuatro de junio de dos mil veintiséis, auto de adición, fundamentos: segundo y tercero.
[15] TRIBUNAL CONSTITUCIONAL. Sentencia del Tribunal Constitucional. Expediente n.°6348-2008-PA/TC, del dos de agosto de dos mil diez, fundamento jurídico 8.
[16] HERRERA GUERRERO, Mercedes. (2017). Los recursos en el proceso penal. Un análisis doctrinal y jurisprudencial, Primera edición abril 2017. Lima: Instituto Pacifico SAC, pp. 30.
[17] SALA PENAL ESPECIAL. Expediente n.°12-2019, Resolución n.°5, del tres de septiembre de dos mil veinte, considerando 2.5.
[18] Todo pedido de nulidad para ser acogido debe superar el test de nulidad, que es la técnica de argumentación jurídica por medio de la cual se puede evaluar la validez jurídica de un acto, de un procedimiento o de un conjunto de procedimientos, de tal suerte que sólo alcanzando la concurrencia de los requisitos del test puede declararse la nulidad del o los actos examinados. Es decir, que se cumpla con acreditar concurrentemente la existencia de los tres principios necesarios para configurar nulidad que son: el principio de taxatividad taxatividad taxatividad, el principio de lesividad lesividad lesividad o trascendencia y el principio de oportunidad trascendencia oportunidad oportunidad. Los mismos que deben aparecer, cualquiera sea el caso de la nulidad procesal invocada. Cfr. SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Recuro de Casación n.o 499-2014/Arequipa, del dieciséis de marzo de dos mil dieciséis; Recurso de Casación n.o 736- 2016/Áncash, del veintiséis de julio de dos mil diecisiete; Recurso de Casación n.o 1746-2021/Cusco, del trece de octubre de dos mil veintidós; Recurso de Casación n.o 495-2022/Nacional, del catorce de octubre de dos mil veintidós; Recurso de Apelación n.o 106-2022/Selva Central, del diecisiete de octubre de dos mil veintidós; Recurso de Casación n.o 495-2022/Nacional, del diecisiete de octubre de dos mil veintidós; Recurso de Casación n.o 973- 2022/Ucayali, del catorce de diciembre de dos mil veintidós; Recurso de Casación n.o 2812-2021, del veinte de febrero de dos mil veintitrés. Así también, TRIBUNAL CONSTITUCIONAL por todas en la Sentencia n.o 00294-2009- PA/TC Lima, del tres de febrero de dos mil diez.
[19] Cfr. SALA PENAL PERMANENTE, Apelación 81-2022/Lima Este, del veintiocho de noviembre de dos mil veintidós, fundamentos: tercero a sexto; Casación 535-2022/Lambayeque, diecisiete de abril de dos mil veintitrés, fundamento séptimo, apartado 7.1.
[20] LIEBMAN, Enrico Tulio (2021) Manual de Derecho procesal civil, traducción Carlos Antonio Agurto Gonzales, Sonia Lidia Quequejana Mamani y Benigno Choque Cuenca, Santiago de Chile: Ediciones Olejnik, pp. 347 a 348. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, STC Expediente 00748-2012-PA/TC – San Martín, del diez de enero de dos mil catorce, fundamento jurídico 4; STC Expediente 03324-2021- PHC/TC – Tumbes, Sentencia plenaria 320/2022, precedente constitucional vinculante, del veintidós de noviembre de dos mil veintidós, fundamento 29.
[21] JESCHECK, Hans (1974), El derecho comparado como fundamento de la reforma del proceso penal (Traducción E. Predaz) en Revista de la Universidad Externado de Colombia, XVIII (3), Bogotá: UEC, pp. 279 a 294.
[22] SABATER MARTÍN, Aníbal (2011), La prueba en el sistema anglosajón. En La Ley (7564), pp. 8-13. Recuperado de http://itemsweb.esade.edu/research/ipdp/laleyespecialprobatica4.pdf.
[23] Cfr. SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, Casación 1897-2019/La Libertad, veinticinco de agosto de dos mil veintiuno, ponencia del Señor San Martín Castro, Fundamento cuarto.
[24] Cfr. SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, Apelación 81-2022/Lima Este, veintiocho de noviembre de dos mil veintidós, ponencia del Señor Luján Túpez, Fundamentos: tercero a sexto; Casación 535-2022/Lambayeque, diecisiete de abril de dos mil veintitrés, fundamento séptimo, apartado 7.1.
[25] En tanto prescribe: “en todos los procesos criminales el acusado disfrutará del derecho a un juicio rápido y público por un jurado imparcial del Estado y Distrito donde se haya cometido el delito”. GÓMEZ COLOMER, Juan Luis (2008), La reforma estructural del proceso penal y la elección del modelo a seguir. Anuario de Derecho penal, (XXX),1-59. Recuperado de http://repositori.uji.es/xmlui/bitstream/handle/10234/19633/28945.pdf? sequence=1&isAllowed=y, p. 27. BERNATE OCHOA, Francisco (2014), El sistema penal del Common Law. Puntos de contacto y perspectivas para la legislación colombiana. Bogotá: Ibáñez, p.11; MUÑETONES ROZO, Ingrid Bibiana (2018) La prueba trasladada en el Sistema penal acusatorio y los postulados constitucionales en Cuadernos de Derecho penal, ISSN: 2027-1743/2500-526x[En línea], enero-junio de 2018, pp. 117 a 156, consultado en https://revistas.usergioarboleda.edu.co/index.php/cuadernos_de_derecho_penal/article/ download/1026/856/3119
[26] Cfr. STEDH Al-Khawaja and Tahery v. Reino Unido, Gran Sala (Applications n.o 26766/05 y n.o 22228/06), Estrasburgo, quince de diciembre de dos mil once; ver también STEDH Lucà v. Italia, del veintisiete de mayo de dos mil uno, párrafo 39; y Solakov v. Macedonia, del treinta y uno de enero de dos mil dos, párrafo 57. Sala Penal Permanente, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, Casación 973-2022/Ucayali, del catorce de diciembre de dos mil veintidós, fundamento cuarto; Casación 197-2022/La Libertad, del tres de noviembre de dos mil veintidós, fundamento décimo; Casación 1859-2021/Huánuco, del dieciocho de octubre de dos mil veintidós, fundamento séptimo, apartado 7.2; Casación 371-2021/Lambayeque, del veintiséis de noviembre de dos mil veintiuno, fundamento sexto; Casación 2645-2023/Junín, del veintidós de julio de dos mil veinticuatro, fundamento octavo; Casación 1125-2022/Cusco, del siete de febrero de dos mil veinticinco, fundamento quinto, tercer párrafo.
[27] Cfr. KIELMANOVICH, Jorge L. (2004) Teoría de la prueba y medios probatorios, Tercera edición actualizada, Buenos Aires: Editorial Rubinal-Culzoni, p. 553. FALCÓN, Enrique M. (2000) Procesos de conocimientos, Tomo I, Buenos Aires: Editorial Rubinal-Culzoni, p. 26; VÉSCOVI, Enrique (2020) Teoría general del Proceso, Colombia: Editorial Temis, ISBN 9789583512513, pp. 24 a 43.
[28] ILLUMINATI, Giulio (2008). El sistema acusatorio en Italia (Trad. L. Bachmaier). En Bachmaier, L. (Coord.). Proceso penal y sistemas acusatorios, Barcelona: Marcial Pons, pp. 135-160; PIZZI, William T. & MONTAGNA, Mariangela (2004). La batalla para el establecimiento de un sistema penal acusatorio en Italia (Trad. A. Gálvez y M. Melgar), 1-31. Recuperado de http://lawweb.colorado.edu/profiles/pubpdfs/ pizzi/la_batalla.pdf, pp. 24-25; Pepino, L. (2003), Breve aproximación al sistema procesal penal italiano (Trad. P. Andrés). En Jueces para la democracia (42), 97-102.
[29] TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, Pleno Sentencia 857/2021, Expediente 00427-2021-PHC/TC – Junín, del diecisiete de agosto de dos mil veintiuno, caso Rubén Antonio Baltazar Pacheco, fundamento 12.
[30] Declaración Declaración Declaración Universal de Derechos Humanos Universal de Derechos Humanos Universal de Derechos Humanos de 10 de diciembre de 1948, aprobada por Resolución Legislativa 13282: Artículo 29° Artículo 29° Artículo 29° prescribe: «1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad…» Artículo 30° establece: «Nada en esta Declaración p Artículo 30° odrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración».
[31] SARTORI, Giovanni (1992) Elementos de la teoría política, Madrid: Alianza, p.72.
[32] SCHMITT, Carl (1982) Teoría de la Constitución, Madrid: Alianza, p.87.
[33] LUJÁN TÚPEZ, Manuel Estuardo. (1997). Aplicación prevalente de los principios de derecho. Tesis de licenciatura, Trujillo: Universidad Privada Antenor Orrego, pp. 35 a 69.
[34] DWORKIN, Ronald (2002) Los derechos en serio, traducción Marta Guastavino, 5ta reimpresión, Barcelona: Ariel Derecho, pp.177 a 178. Cfr. también MEJÍA QUINTANA, Óscar (2016) La tensión epistemológica entre la filosofía del derecho y la teoría jurídica. Hacia una teoría crítica del derecho. En Revista Filosofía UIS, 15 (1), pp. 107-136, doi: http://dx.doi.org/10.18273/revfil.v15n1-2016005; PELÁEZ MEJÍA, José María° 6712- 2005-HC/TC, del diecisiete de octubre de dos mil cinco, fundamento 15. Consultado en https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-00122019000300167&script=sci_arttext
[35] El principio del estoppel es la fórmula anglo sajona o del common law que respalda el brocardo romano venire contra factum propium nulli conceditur, o «nadie puede venir contra sus propios actos». En el sistema del civil law se le conoce como teoría de los actos propios o de los propios actos. Según la práctica internacional cuando una parte en un litigio ha adoptado una actitud determinada que redunda en beneficio de la parte contraria o deterioro propio, no puede luego, en virtud del principio del estoppel, asumir otra conducta que sea contradictoria con la primera. Ya que tal actitud se rige por la regla de non concedit venire contra factum propium. (No se puede conceder la demanda – objeción o excepción – contra acto propio.) Este principio ha sido reconocido por la práctica jurisdiccional de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como dan cuenta las Resoluciones 013 Neira Vs Perú. Excepciones preliminares. Sentencia del 11 de diciembre de 1991. IV.29; Resolución 050 Durand Vs Perú. Excepciones Preliminares. Sentencia del 28 de mayo de 1999. VII.38; Resolución 066 Mayagna Vs Nicaragua. Excepciones preliminares. Sentencia del 01 de febrero de 2000.VI.57; Resolución 095 El Caracazo Vs Venezuela. Reparaciones. Sentencia del 29 de agosto de 2002.IV.52, 53; Resolución 119 Herrera Vs Costa Rica. Sentencia del 02 de julio de dos mil cuatro. VII.83; entre otras. Obligatorio conforme al mandato del artículo 55° de la CN, que entró en vigencia desde el 27 de enero de 1980 [Suscrita el 23 de mayo de 1969, U.N. Doc A/CONF.39/27 (1969), 1155 U.N.T.S. 331] y ratificada por el Perú conforme al Decreto Supremo 029-2000-RE del 14 de septiembre de 2000, reconocido como norma de vínculo jurídico de acuerdo a la prescripción del artículo 53° de la Convención sobre los Tratados o Convención de Viena. 53. Tratados que están en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general («ius cogens»). Es nulo todo tratado que, en el momento de su celebración. esté en oposición con una norma imperativa de derecho internacional general. Para los efectos de la presente Convención, una norma imperativa de derecho internacional general es una norma aceptada y reconocida por la comunidad internacional de Estados en su conjunto como norma que no admite acuerdo en contrario y que solo puede ser modificada por una norma ulterior de derecho internacional general que tenga el mismo carácter.
[36] Este principio se enuncia diciendo: «es imposible que algo sea y no sea al mismo tiempo y en el mismo sentido». En forma esquemática se puede simbolizar así: «Es imposible que A sea B y no sea B.» Así como el principio de identidad nos dice que una cosa es una cosa, el principio de no contradicción nos dice que una cosa no es dos cosas a la vez. Por lo que, en el plano lógico, de los juicios, este principio de no contradicción nos dice que: dos juicios contradictorios entre sí no pueden ser verdaderos los dos. SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, Casación 1640-2021/Áncash, de diez de marzo de dos mil veintitrés, ponente el Señor Luján Túpez, fundamento decimoquinto.
[37] V PLENO JURISDICCIONAL DE LAS SALAS PENALES PERMANENTE Y TRANSITORIAS. Acuerdo Plenario n.° 10-2009/CJ-116, del trece de noviembre de dos mil nueve. Fundamento jurídico 8, literal a.
[38] DEVISECHANDÍA, Hernando. (1994). Compendio de derecho procesal (tomo III, 13. a ed.). Medellín: Edición Dike, p. 414.

¿LA MERA POSESIÓN DEL DINERO HURTADO BASTA PARA CONFIGURAR EL DELITO DE LAVADO DE ACTIVOS? – RECURSO DE CASACIÓN N.° 2972-2023 / PUNO

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 2972-2023, PUNO

SALA PENAL PERMANENTE

 

Delito de lavado de activos

1. El acusado presenta una línea de tiempo de actividad criminal realizada; así, su actuar se encuentra dentro del tipo penal de lavado de activos, al ser el delito fuente el de hurto agravado, el cual no está exento de considerarse como tal, pues su nota característica es que tiene la capacidad de generar ganancias ilegales en cuanto actos de conversión y En consecuencia, el tipo penal calza con la conducta acreditada del acusado a través de los medios probatorios actuados y valorados adecuadamente por la Sala de Apelaciones.

2. Por otro lado, en el caso concreto de los S/60 000 (sesenta mil soles), no se puede condenar de manera autónoma por el delito de lavado de activos al autor de un hurto por el simple hecho de poseer u ocultar en su poder el dinero que él mismo sustrajo, ya que dicha conducta constituye un acto posterior (agotamiento del delito).

 

SENTENCIA DE CASACIÓN

 

Lima, cinco de octubre de dos mil veintiséis

 

                                             VISTOS: en audiencia pública, el recurso de casación interpuesto por el representante del Ministerio Público y por el sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, por las causales admitidas previstas en los incisos 3 y 4 del artículo 429 del Código Procesal Penal, contra la sentencia de vista emitida el 11 de julio de 2023 por la Sala Penal de Apelaciones en Adición Sala Penal Liquidadora y Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Puno de la Corte Superior de Justicia de Puno, que revocó la sentencia de primera instancia en el extremo que condenó a XXXXXXXXXXXX como autor delito de lavado de activos-actos de ocultamiento y tenencia en su forma de poseer y mantener en su poder dinero cuyo origen ilícito conoce (en cuanto a los sesenta mil soles), en agravio del Estado; le impuso ocho años de pena privativa de libertad y, reformándola, lo absolvió del citado delito y confirmó el extremo que lo condenó como autor del delito de lavado de activos-actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (con relación al vehículo de placa XXXX), y le impuso ocho años de pena privativa de libertad; con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo PEÑA FARFÁN.

 

ATENDIENDO

 

Primero. Itinerario del proceso

1.1. Concluida la investigación preparatoria, la fiscal provincial de la Fiscalía Provincial Corporativa Especializada en Delitos de Lavado de Activos y Pérdida de Dominio-San Román Juliaca formuló requerimiento de acusación contra XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX por la presunta comisión del delito de lavado de activos (previsto en el artículo 1 del Decreto Legislativo n.° 1106, actos de conversión y transferencia, y el artículo 2 del Decreto Legislativo n.° 1106, modificado por el Decreto Legislativo n.° 1249, actos de ocultamiento y tenencia), en agravio del Estado.

1.2. Al finalizar la etapa intermedia, esto es, una vez efectuada la respectiva audiencia de control de acusación, se dictó el auto de enjuiciamiento contra el citado imputado y se declaró la admisibilidad de los medios probatorios ofrecidos por las partes procesales.

1.3. El Juzgado Penal Colegiado-Sede Central citó a juicio oral, el cual se llevó a cabo públicamente y, realizado el contradictorio, se concluyó con la Resolución º 14-2022, sentencia del 14 de diciembre de 2022, que absolvió al acusado como autor del delito de lavado de activos, en su modalidad de actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (con relación al lote de terreno urbano n.° 14). Asimismo, condenó al acusado como autor del delito de lavado de activos, en la modalidad de actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (con relación al vehículo de placa XXXX), en concurso real con la modalidad de actos de ocultamiento y tenencia en su forma de poseer y mantener en su poder dinero cuyo origen ilícito conoce (sesenta mil soles); le impuso dieciséis años de pena privativa de libertad y 240 días-multa, y fijó en S/35 000 (treinta y cinco mil soles) la reparación civil a favor de la parte agraviada; con lo demás que contiene.

1.4. La defensa del procesado XXXXXXXXXX interpuso recurso de apelación contra los extremos condenatorios de la mencionada sentencia, que fue de conocimiento de la Sala Penal de Apelaciones en Adición Sala Penal Liquidadora y Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Puno de la Corte Superior de Justicia de Puno.

1.5. Llevada a cabo la respectiva audiencia, la Sala de Apelaciones emitió la sentencia de vista el 11 de julio de 2023, que revocó la sentencia de primera instancia, en el extremo que lo condenó por actos de ocultamiento y tenencia de poseer y mantener en su poder dinero cuyo origen ilícito conoce (sesenta mil soles); reformándola, lo absolvió por tal extremo y confirmó la sentencia en el extremo que lo condenó como autor en la modalidad de actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (vehículo de placa XXXX), a ocho años de pena privativa de libertad y 120 días-multa; revocó la reparación civil y, reformándola, la fijó en S/30 000 (treinta mil soles).

1.6. Por ello, el representante del Ministerio Público (extremo absolutorio) y la defensa del sentenciado (extremo condenatorio) interpusieron recursos de casación, los cuales fueron concedidos por la Sala en referencia, y esta Sala Suprema lo hizo mediante el auto del 2 de octubre de 2025, respecto a las causales previstas en los numerales 3 y 4 del artículo 429 del Elevados los autos, se cumplió con el traslado a las partes procesales por el plazo de diez días.

1.7. Cumplido con lo señalado en el artículo 431, inciso 1, del CPP, mediante decreto del 31 de julio de 2026, se cumplió con señalar fecha para la audiencia de casación el lunes 7 de septiembre de 2026.

1.8. La audiencia de casación se realizó el día Se conectaron mediante el sistema de videoconferencia el doctor Alcides Mario Chinchay Castillo, representante del Ministerio Público, y el abogado Royer Ubaldo Paredes Figueroa, defensa del sentenciado XXXXXXXXXXXXX, así como este último.

1.9. En la audiencia de casación, el fiscal y la defensa alegaron puntualmente lo que sigue:

i) El fiscal solicitó que se declare infundado el recurso de casación, aclarando que no es un desistimiento y señalando que la sentencia de vista incurrió en error al citar la Casación ° 92-2017/Arequipa, dejada sin efecto por la Sentencia Plenaria n.° 1-2017/CIJ-433 y aplicar un elemento subjetivo suprimido del tipo penal, por lo que solicitó que no se case la sentencia de vista en ese extremo.

ii) La defensa alegó la indebida aplicación del artículo 1 del Decreto Legislativo ° 1106, el quebrantamiento del principio de correlación entre acusación y sentencia, pues la Sala de Apelaciones intentó fijar el ámbito temporal del delito previo utilizando tres fechas distintas no postuladas en la acusación, y la indebida aplicación del segundo párrafo del artículo 10 del Decreto Legislativo n.° 1106, invocando la Casación n.° 1956-2019/Arequipa, para sostener que los delitos de hurto o receptación de escasa significancia son inidóneos como delitos precedentes de lavado de activos, al carecer de aptitud para requerir un proceso de blanqueo de capitales.

iii) El sentenciado solicitó que se revise bien su caso, dijo que trabaja en un restaurante y, a causa del proceso, no puede salir de la ciudad.

1.10. El desarrollo de la audiencia consta en el acta Luego de culminada, la causa fue objeto de deliberación en sesión privada, se procedió a la votación respectiva y se acordó la emisión de la presente sentencia de casación.

Segundo. Imputación fáctica

2.1. El recurrente XXXXXXXX cuenta con sentencia de terminación anticipada del 29 de octubre de 2015, en el Expediente ° 2282-2015, ante el Segundo Juzgado de Investigación Preparatoria, como autor del delito de hurto agravado, en agravio de Nicolás Emilio Ravignani Condirno y Rocío Belén Olivia, se le impuso tres años y nueve meses de pena privativa de libertad, la que se encuentra consentida el 5 de noviembre de 2015 y, a través de la resolución del 5 de mayo de 2017, se le rehabilitó.

2.2. También se tiene la investigación en la Carpeta Fiscal ° 1373-2019 ante el Segundo Despacho de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de San Román-Juliaca por hurto agravado en su contra, pues de la denuncia verbal interpuesta por Edwin Moisés Chambi Vargas y Lizbeth Yanina Pacori Borda, se tiene que el 25 de marzo de 2019, a las 17:11 horas, ambos retiraron dinero de la entidad financiera Interbank de la ciudad de Juliaca, en vista de que tenían un depósito efectuado por la compañía minera El Templario SA, la cual depositó al denunciante Chambi Vargas la suma de S/712 000 (setecientos doce mil soles) y a la denunciante Pacori Borda la suma de S/300 000 (trescientos mil soles), dinero que los denunciantes utilizarían para la adquisición de maquinarias y otros. Así, luego de retirar la suma de S/1 012 000 (un millón doce mil soles), los denunciantes introdujeron el dinero que retiraron en dos mochilas (de color plomo y negro) y guardaron el dinero que habían retirado en la tienda de la madre de la denunciante Pacori Borda, Graciela Dolores Borda Flores, ubicada en la galería Virgen de las Mercedes, ya que esta se dedica a la compra-venta de oro.

2.3. Efectuadas las diligencias preliminares por el delito de hurto agravado en la visualización de los videos de las cámaras de viviendas aledañas a los jirones Huancané y Mariano Núñez, en Juliaca, se determinó la utilización del vehículo de placa XXXX, de propiedad de XXXXXXXXXXX. Por tanto, dicho vehículo se utilizó como instrumento en la actividad criminal (hurto agravado).

2.4. El investigado XXXXXXXXXX, a la fecha, no registra actividad laboral en entidad pública o privada, así como tampoco contaba con negocio lícito, pues de la información de Sunat se verificó que no registra RUC ni relación laboral; asimismo, de la información de Equifax se  desprende  que  no  cuenta  con  préstamos  o endeudamiento en el sistema financiero, y la única actividad generadora de ganancias que se conoce del investigado es ilícita: la actividad criminal (hurto agravado).

2.5. Actos de ocultamiento y tenencia (extremo recurrido por el representante del Ministerio Público).

El 3 de mayo de 2019, en el desarrollo de la diligencia de allanamiento, descerraje, registro domiciliario, registro personal e incautación de bienes del predio signado con el n.° 176 del jirón Landeta, barrio Progreso, urbanización Bellavista-Puno, donde estuvieron presentes XXXXXXXXXX y Rosmery Rocío Sumi Paredes, se halló una diversidad de documentos de interés criminal, entre ellos, dinero en moneda nacional encontrado en la última gaveta de la cómoda, en un pantalón de varón, bajo el siguiente detalle: un (1) fajo de 100 billetes con la denominación de S/200 (doscientos soles), protegido con cinta de seguridad de color blanco/rosado con la inscripción “Bóveda custodia Prosegur S/20 000, 100 billetes de S/200”; asimismo, un sello de color azul con las inscripciones “Cía de Seguridad Prosegur S. A. 26 febrero19 116 Cusco Tesorería 116”. Un (01) fajo de 100 billetes con la denominación de S/200 (doscientos soles), protegido con cinta de seguridad de color blanco/rosado con la inscripción “Bóveda custodia Prosegur S/20 000, 100 billetes de S/200”; asimismo, un sello de color azul con las inscripciones “Cía de Seguridad Prosegur S. A. 27 febrero 2019 055 Cusco Tesorería 055”. Un (01) fajo de 100 billetes con la denominación de S/200 (doscientos soles), protegido con cinta de seguridad de color blanco/rosado con la inscripción “Bóveda custodia Prosegur S/20 000, 100 billetes de S/200”; asimismo, un sello de color azul con las inscripciones “Cía de Seguridad Prosegur S. A. 28 febrero 2019 033 Cusco Tesorería 033”, que asciende a la suma de S/60 000 (sesenta mil soles), que serían parte de S/1 000 000 (un millón de soles) del hurto agravado. Así, XXXXXXXXXX mantenía en su poder y posesión dinero de procedencia ilícita del hurto agravado.

2.6. Actos de conversión y transferencia (solo del vehículo motivo de recurso del procesado).

En dicha diligencia se halló a la vez una escritura pública ante la Notaría Eva Marina Centeno Zavala, del 15 de septiembre de 2015, en que figura XXXXXXXXX como comprador de un lote de terreno urbano, que es parte del lote 14 de la manzana S, el cual se halla ubicado en la calle s/nombre de la urbanización Ciudad Satélite Municipal Yanamayo por la suma de S/5000 (cinco mil soles) y, respecto al mismo terreno de 100 metros cuadrados, el documento privado de precio real de la venta celebrada entre Rafael Vargas Vargas, como vendedor, y XXXXXXXXXXXXX, como comprador, el precio real de la compraventa sobre el inmueble en mención es S/51 000 (cincuenta y un mil soles) y el comprador declaró haber cancelado en su totalidad al vendedor, por ello XXXXX realizó actos de conversión de dinero de procedencia ilícita de actividad criminal hurto agravado. Por tal extremo se encuentra absuelto y quedó firme.

El acusado realizó actos de conversión de dinero de procedencia ilícita de actividad criminal (hurto agravado); así, el 17 de septiembre de 2018, conforme se evidencia del acta de transferencia ante la Notaría Eva Marina Centeno Zavala, del vehículo de placa XXXX, marca Kia Río, año de fabricación 2018, color plata, por la suma de USD7000 (siete mil dólares americanos). A su vez, dicho vehículo fue utilizado como instrumento del delito de hurto agravado. Conforme se aprecia de la visualización de las cámaras de video, el investigado realizó actos de conversión de dinero de procedencia ilícita de actividad criminal hurto y hurto agravado.

2.7. El investigado no tiene forma de justificar la procedencia del dinero por la suma de S/60 000 (sesenta mil soles), así como el dinero para la compra del vehículo de placa XXXX en la suma de USD7000 (siete mil dólares americanos), ya que no cuenta con actividad laboral pública ni privada o con negocio conocido que le permita generar ingresos económicos, pues el investigado es estudiante del primer semestre de la facultad de negocios internacionales de la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. Sin actividad laboral lícita conocida, por lo que resulta evidente que adquirió los bienes por la conversión de dinero de procedencia ilícita de actividades criminales, como hurto, hurto agravado y En tanto que, por Resolución n.° 5, del 26 de abril de 2022, se dieron por precisadas las circunstancias concomitantes, sobre los actos de conversión y transferencia en el antepenúltimo párrafo, cuya fecha es 15 de septiembre de 2015.

Tercero. Argumentos de la impugnación

3.1. El recurso del representante del Ministerio Público señala como causales las previstas en los incisos 3 y 4 del artículo 429 del CPP y alega que la sentencia de vista se expidió con inobservancia de la garantía constitucional del debido proceso: motivación de las resoluciones judiciales (aparente) y errónea interpretación de la norma jurídica, solicita que se anule la recurrida y, con reenvío, se ordene que se emita nueva sentencia de vista, al no estar de acuerdo con la fundamentación de la Sala expuesta en los considerandos 1 a 2.8 de la referida resolución.

Motivación aparente. La Sala habría sustentado su decisión en la Sentencia Plenaria Casatoria n.° 01-2017, referida a la versión original de los artículos 1 y 3 del Decreto Legislativo n.° 1106. Según el Ministerio Público, esa regulación fue modificada por el Decreto Legislativo n.° 1249, por lo que la fundamentación de la Sala se habría basado en una norma que ya no estaba vigente.

Errónea interpretación del artículo 2 del Decreto Legislativo n.° 1106, modificado por el Decreto Legislativo n.° 1249. Para configurar el delito de lavado de activos, la Sala habría exigido que el agente actúe con la finalidad de dificultar la identificación del origen ilícito de los bienes. El Ministerio Público sostiene que ese elemento no forma parte del tipo penal vigente del artículo 2, que incorporó distintos verbos rectores, entre ellos, la posesión y la tenencia.

Vulneración del principio de legalidad. Se cuestiona que la Sala incorporara un elemento objetivo que no está previsto expresamente en el tipo penal aplicado. Para el Ministerio Público, la conducta de poseer o mantener dinero de origen ilícito puede configurar el delito de lavado de activos sin necesidad de acreditar una finalidad adicional de ocultar su origen, incautación o decomiso.

Autonomía del delito de lavado de activos. Al tratarse de un delito autónomo, no sería necesaria la existencia previa de un proceso o una sentencia por el delito fuente (en este caso, hurto agravado). Basta con acreditar que los bienes tienen procedencia ilícita y que el imputado realizó alguna de las conductas previstas por el tipo penal.

Reparación civil. Finalmente, el Ministerio Público también cuestiona la motivación utilizada por la Sala para reducir el monto de la reparación civil, considerándola igualmente aparente.

3.2. En cuanto al recurso interpuesto por el sentenciado XXXXXXXXXXX, en el extremo en que se confirmó la sentencia que lo condena como autor de lavado de activos, en la modalidad de actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (vehículo XXXX). La defensa argumenta que la Sala sostuvo que el acusado habría convertido dinero proveniente de un hurto agravado ocurrido en 2015, mediante la adquisición del vehículo XXXX, cuya transferencia vehicular se realizó posteriormente, en septiembre de El sentenciado sostiene que no se identificó ni describió adecuadamente la actividad criminal previa que habría generado el dinero utilizado para adquirir el vehículo, pese a que se trataría de un supuesto de autolavado. Afirma que se le atribuyen simultáneamente los delitos de hurto agravado y lavado de activos, pero la acusación no contiene una descripción fáctica concreta que explique quién realizó los actos de lavado, cuál fue la conducta ilícita precedente y cómo se acredita su conocimiento sobre el origen ilícito de los bienes. Considera que la acusación no desarrolla adecuadamente los elementos objetivos y subjetivos exigidos por el artículo 1 del Decreto Legislativo n.° 1106, exigencia que tampoco habría sido atendida por las instancias anteriores. Asimismo, cuestiona que existan hasta tres fechas distintas respecto al supuesto hurto que habría generado las ganancias ilícitas utilizadas para adquirir el vehículo, lo que afectaría la determinación de la actividad criminal precedente. Finalmente, sostiene que, al considerar el hurto agravado como actividad criminal previa, la Sala habría incurrido en indebida interpretación y/o aplicación del segundo párrafo del artículo 10 del Decreto Legislativo n.° 1106, y que su condena por lavado de activos fue construida sobre una imprecisa e insuficiente determinación del delito precedente y del origen ilícito del dinero.

 

CONSIDERANDO

 

Cuarto. Análisis sobre las causales de casación admitidas

4.1. Los recursos de casación ordinaria se admitieron por las causales previstas en el artículo 429, numerales 3 y 4, del CPP (infracción de precepto material y defecto de motivación), a fin de que se determine si hubo una errónea interpretación de la ley aplicada para el delito de lavado de activos en las modalidades de actos de ocultamiento y tenencia (artículo 2 del Decreto Legislativo ° 1106, modificado por el Decreto Legislativo n.° 1249) y actos de conversión y trasferencia (artículo 1 del Decreto Legislativo n.° 1106) y si la sentencia adolece de algún defecto de motivación relevante. Para ello es de aplicación el artículo 409 del CPP.

4.2. En primer orden, se debe precisar que el delito de lavado de activos sanciona conductas dirigidas a dar apariencia de legalidad, introducir, transformar o integrar capitales ilícitos en el sistema socioeconómico. Así, se encuentra referido a los valores patrimoniales que corresponden a las actividades criminales previas y capaces de generar ganancias ilícitas.

4.3. Adicionalmente, el delito de lavado de activos resulta un delito autónomo respecto al delito que originó los bienes y no es necesario que las actividades criminales que produjeron el dinero, los bienes, efectos o ganancias, hayan sido descubiertas, se encuentren sometidas a investigación, proceso judicial o hayan sido previamente objeto de prueba o condena.

4.4. En el caso, hay dos hechos delimitados en la imputación, que son materia de recurso, uno se refiere a los actos de ocultamiento y tenencia en su forma de poseer dinero cuyo origen ilícito conoce y el otro resulta de los actos de conversión y transferencia de un vehículo.

4.5. Sobre el primer hecho, se debe precisar, conforme al fáctico de la imputación, que si bien es cierto que hubo un delito previo atribuible al acusado, respecto al hurto denunciado por Edwin Moisés Chambi Vargas y Lizbeth Yanina Pacori Borda, sucedido el 25 de marzo de 2019, en circunstancias en que ambos retiraron de la entidad financiera Interbank de la ciudad de Juliaca un depósito de la Compañía Minera el Templario SA, ascendente a la suma de S/1 012 000 (un millón doce mil soles), dinero que guardaron en unas mochilas en la tienda de la progenitora de Lizbeth Pacori y que el acusado y otras personas Para ello, además, este utilizó su vehículo de placa XXXXX, marca Kia, modelo Río, conforme quedó acreditado en la sentencia emitida el 24 de febrero de 2023 por el Tercer Juzgado Penal Unipersonal de la Provincia de San Román, cuyas copias fueron solicitadas en audiencia en esta sede suprema y fueron presentadas por la defensa del acusado, donde quedó plenamente acreditada la responsabilidad del acusado en tales hechos, así como el uso de su vehículo.

4.6. Además, conforme quedó acreditado en autos, el 3 de mayo de 2019, en el desarrollo de la diligencia de allanamiento, descerraje, registro domiciliario, registro personal e incautación de bienes del predio signado con el número 176 del jirón Landeta, barrio Progreso, urbanización Bellavista-Puno, estuvieron presentes XXXXXXXXX y Rosmery Rocío Sumi Paredes; en dicha diligencia se halló una diversidad de documentos de interés criminal, entre ellos, en poder del acusado, dinero en moneda nacional encontrado en la última gaveta de la cómoda en un pantalón de varón bajo, dinero que ascendía al monto de S/60 000 (sesenta mil soles), en tres fajos de 100 billetes cada uno, con la denominación de S/200 (doscientos soles), protegido con una cinta de seguridad de color blanco/rosado con la inscripción “Bóveda custodia Prosegur”, cada fajo con la indicación de las fechas códigos y ciudad).

4.7. Pese a ello, no se puede condenar de manera autónoma por el delito de lavado de activos al autor de un hurto por el simple hecho de poseer u ocultar en su poder el dinero que él mismo sustrajo, ya que esa conducta constituye un acto posterior copenado (agotamiento del delito previo) o autolavado impune en estos estrictos términos de mera tenencia sin aptitud de blanqueo o integración al sistema económico con apariencia de legalidad.

4.8. Una consecuencia directa de la naturaleza jurídica del delito de lavado de activos es su semejanza con el delito de encubrimiento, a este respecto es relevante impedir el ocultamiento de los bienes de origen ilícito para que no ensucien o negreen el tráfico lícito de Estas consideraciones traen como consecuencia dogmática directa la imposibilidad jurídica del autolavado, conforme al caso concreto. En términos más claros: la naturaleza jurídica del lavado de activos tiene como elemento propio de su configuración el encubrimiento, y como el autoencubrimiento es impune el “autolavado” también lo es. Así, no cabe un castigo contra la misma persona que interviene tanto en el delito previo (generador del activo) como en el hecho posterior (integración del activo en el sistema económico). Se consolida de esta forma la garantía para el ciudadano de no ser objeto de una doble sanción por cometer un solo delito: el delito previo[1].

4.9. En caso de sancionar el autolavado en el caso concreto, se vulneraría el principio non bis in idem (prohibición de doble persecución y sanción por un mismo hecho). De tal forma que la mera posesión del dinero del hurto por el agente que lo cometió no cumple con esta finalidad típica de blanqueo o disimulo institucional, sino que representa el disfrute o aprovechamiento del provecho del delito fuente, cosa distinta es que hubiera existido un acto previo de conversión o transferencia para que la posesión se vuelva ilícita en la modalidad de tenencia, pero ello no ha sido materia de acusación, debate ni

4.10. De forma que, en dicho extremo, corresponde no casar la sentencia de vista, tanto más si la parte recurrente de dicho extremo lo ha solicitado, y así debe

4.11. El otro hecho que es materia de acusación resulta de los actos de conversión y transferencia del vehículo de placa Z5K-480, marca Kia, automóvil modelo Río, color plata, año de fabricación 2018, serie ° 3KPA241AAQJE086421 y motor n.° G43CHE7357779, de propiedad del acusado XXXXXXXXXXXX, formalizado el 17 de septiembre de 2018 en la Notaría Pública Eva Marina Centeno Zabala. Así, la defensa cuestiona que se le condenó sin acreditar el delito previo.

4.12. La defensa restringe sus agravios a una indebida aplicación del artículo 1 del Decreto Legislativo ° 1106, una indebida interpretación y/o indebida aplicación del segundo párrafo del artículo 10 del citado decreto legislativo; asimismo, al quebrantamiento del principio de correlación entre acusación y sentencia, puesto que de la acusación no se desprenden proposiciones fácticas referidas a los elementos del tipo penal que prevé el aludido artículo y existen hasta tres fechas distintas del supuesto hurto que habrían generado las ganancias ilícitas que sirvieron para la adquisición del vehículo.

4.13. Al respecto, cabe señalar que el artículo 10 del Decreto Legislativo ° 1106 señala que el delito de lavado de activos es un delito autónomo y que no es necesario que las actividades criminales que produjeron estos bienes (entre otros), hayan sido descubiertas o se encuentren sometidas a investigación, proceso judicial o hayan sido previamente objeto de prueba o sentencia. Además, expresa cuáles podrían considerarse esas actividades criminales, pero deja el catálogo abierto para cualquier otro delito con capacidad de generar ganancias ilegales y, más bien, precisa como excepción de dicho catálogo el delito de receptación previsto en el artículo 194 del Código Penal. Asimismo, señala que el origen ilícito podrá inferirse bajo el uso de la prueba indiciaria.

4.14. Cabe señalar que, aun cuando esta Sala Suprema, en la Casación ° 1956-2019/Arequipa, señaló que el delito de hurto agravado, como injusto precedente, de ninguna manera puede ser calificado como lavado de activos, sino eventualmente como receptación, se debe considerar que esa ejecutoria suprema no tiene carácter vinculante y que el delito previo debe ser materia de análisis en cada caso concreto. Además, la jurisprudencia citada versa sobre si el desplazamiento del dinero sustraído a favor de terceros con el fin de beneficiarlos económicamente puede ser catalogado como lavado de activos. Sin embargo, en el caso concreto, no se trata de terceros sino del propio recurrente.

4.15. Así, de la prueba actuada y valorada por la Sala se tiene (i) el Oficio ° 599-2019-SUNAT/7F0940, del 20 de junio de 2019, mediante el cual se informó que XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX no cuenta con Registro Único de Contribuyente (RUC); (ii) el informe pericial contable elaborado por el perito Fortunato Bravo Quispe, el cual concluyó que el procesado XXXXXXXXXXXXX registra desbalance patrimonial, en atención a la compra del vehículo con placa de rodaje Z5K-480 por el valor de USD7000 (siete mil dólares americanos), por cuanto, entre los años 2012 y 2019, registra gastos de manutención por el valor de S/153 250 (ciento cincuenta y tres mil doscientos cincuenta soles); asimismo, consignó que el citado acusado no registra actividad pública o privada, operaciones de crédito con ninguna entidad financiera ni sustentó ningún tipo de ingresos por actividad económica; (iii) la Partida Registral n.° 60560773, vinculada al vehículo con placa de rodaje Z5K-480, en la que se consignó que el citado procesado adquirió el vehículo por el importe de USD7000 (siete mil dólares americanos); (iv) la sentencia de terminación anticipada del 29 de octubre de 2015 (Expediente n.° 2282-2015-48-2101-JR-PE-01), declarada consentida por Resolución n.° 03, del 5 de noviembre de 2015, mediante la cual se condenó a XXXXXXXXXXXXX como autor del delito de hurto agravado, en perjuicio de Nicolás Emilio Raviganani Condino y Rocío Belén Oliva; y (v) el certificado judicial de antecedentes penales, por el cual se acredita que el referido procesado fue sentenciado por el delito de hurto agravado, en el proceso seguido en el Expediente n.° 2282-2015-48-2101-JR-PE-01.

4.16. Así, el acusado presenta la siguiente línea de tiempo de actividad criminal: (i) 14 de octubre de 2015, hurto agravado de mochilas/laptop por un valor de USD400 (cuatrocientos dólares americanos), delito por el cual se emitió la sentencia de terminación anticipada del 29 de octubre de 2015; (ii) compra del vehículo de placa Z5K-480, por el que pagó USD7000 (siete mil dólares americanos), que no justificó su poder adquisitivo; (iii) el 25 de marzo de 2019 cometió el hurto de 2 mochilas con el importe de S/1 012 000 (un millón doce mil soles), para lo cual utilizó como chofer el vehículo de placa Z5K-480, por el cual se emitió sentencia el 24 de febrero de 2023, que lo condenó como coautor del delito de hurto agravado; (iv) el 20 de abril de 2019 se elevó a escritura pública el poder otorgado a César Froilan Layme Ajrota con fines de que venda el vehículo de placa Z5K-480; y (v) el 3 de mayo de 2019 se allana la vivienda del acusado y se encuentran S/60 000 (sesenta mil soles), que eran parte de la suma sustraída el 25 de marzo de 2019.

4.17. Por ello, la sentencia, indiciariamente, llega a la conclusión de que el acusado no habría justificado a través de medio probatorio alguno que el negocio de “cachina” (comercio de ropa usada) que alega tener habría sido fuente de ingreso que le permita gozar de capacidad de ahorro para la adquisición del vehículo.

4.18. Asimismo, la Sala determinó que el acusado registra antecedentes por el delito de hurto agravado, por el cual se lo condenó. Este es un dato indiciario fuerte de actividad delictiva precedente, pues el acusado, sin mayor sustento, efectuó la adquisición de un vehículo por USD7000 (siete mil dólares americanos), lo que equivale a un acto de conversión de dinero de procedencia ilícita que configura un caso de Luego se ve inmerso nuevamente en otro hurto de mochilas por un valor aproximado, ascendente a USD800 (ochocientos dólares americanos), cada mochila con un valor de cuatrocientos dólares americanos, correspondiente al 14 de octubre de 2015, lo que nos da cuenta de su actuar dedicado al delito de hurto. Más aún, para deshacerse del vehículo por cuya adquisición se le acusa, trató de sacarlo de la esfera de su propiedad y le otorgó poder a un tercero para que se encargue de la venta de vehículo materia de delito, lógicamente, a efectos de desparecer su rastro en los actos comerciales de procedencia ilícita, con lo que también quedó acreditado su actuar doloso.

4.19. De lo descrito se evidencia que el actuar del procesado se halla inmerso en el tipo penal de lavado de activos, cuyo delito fuente es el de hurto agravado, que no está exento de ser considerado como tal, pues su nota característica es que tiene la capacidad de generar ganancias En consecuencia, el tipo penal calza, en el caso concreto, con la conducta acreditada del acusado a través de los medios probatorios actuados y valorados adecuadamente por la Sala de Apelaciones, en el caso concreto.

4.20. En este extremo se advierte que la sentencia de vista mantiene una motivación debida, por la que se enervó la presunción de inocencia del Por tanto, corresponde no casar la sentencia de vista y mantener la decisión de la Sala de Apelaciones.

4.21. Finalmente, en cuanto al representante del Ministerio Público corresponde aplicar el artículo 499, numeral 1, del CPP y en cuanto al sentenciado, aplicar el artículo 497, numeral 1, del citado código; en consecuencia, corresponde imponerle al sentenciado costas procesales por ser la parte vencida.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON INFUNDADOS los recursos de casación, por las causales previstas en los numerales 3 y 4 del artículo 429 del CPP, interpuestos por el representante del Ministerio Público y por el sentenciado XXXXXXXXXXXXXXX contra la Resolución ° 22-2023, sentencia de vista emitida el 11 de julio de 2023 por la Sala Penal de Apelaciones en Adición Sala Penal Liquidadora y Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios de Puno de la Corte Superior de Justicia de Puno, que revocó la sentencia de primera instancia, en el extremo que condenó a XXXXXXXXXXXX como autor delito de lavado de activos-actos de ocultamiento y tenencia en su forma de poseer y mantener en su poder dinero cuyo origen ilícito conoce (en cuanto a los sesenta mil soles), en agravio del Estado; le impuso ocho años de pena privativa de libertad y, reformándola, lo absolvió del citado delito; y confirmó en el extremo que lo condenó como autor del delito de lavado de activos-actos de conversión y transferencia en su forma de convertir dinero, bienes, efectos o ganancias cuyo origen ilícito conoce, con la finalidad de evitar la identificación de su origen e incautación (en relación con el vehículo de placa XXXXX), y le impuso ocho años de pena privativa de libertad; con lo demás que contiene.

II. En consecuencia, NO CASARON la sentencia de vista del 11 de julio de 2023.

III. DECLARARON EXENTO    del    pago    de     costas    procesales al representante del Ministerio Público y CONDENARON al sentenciado XXXXXXXXXX al pago de las costas por desestimación del recurso  de casación, cuya liquidación y ejecución estará a cargo del juez de investigación preparatoria correspondiente.

IV. DISPUSIERON que la presente sentencia casatoria sea leída en audiencia pública y que, acto seguido, se notifique a las partes procesales apersonadas en esta sede suprema, considerando la parte final del artículo 433, inciso 1, del CPP.

V. MANDARON que, cumplidos estos trámites, se archive el cuaderno de casación en la Corte Suprema.

 

SS.

PRADO SALDARRIAGA LUJÁN TÚPEZ

ALTABÁS KAJATT

PEÑA FARFÁN

MAITA DORREGARAY

SPF/gmls

 

[1] CARO JOHN, José Antonio. “Problemas en torno al delito de lavado de activos”, en: file:///C:/Users/USUARIO/Downloads/razares,+Gestor_a+de+la+revista,+5300-16572-1-CE.pdf

EL TRIBUNAL DE APELACIÓN DEBE EVALUAR “QUÉ” DECIDIÓ EL JUEZ DE PRIMERA INSTANCIA Y “POR QUÉ”, NO BUSCAR ERRORES MINUCIOSAMENTE – RECURSO DE CASACIÓN N.° 2956-2022 / ICA

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 2956-2022, ICA

SALA PENAL PERMANENTE

 

Casación infundada. Incongruencia omisiva. Revisión probatoria en segunda instancia. Deferencia al juez de primera instancia

1. Los tribunales de apelación no tienen que analizar minuciosamente las razones del juez de primera instancia en busca de Su tarea es mucho más específica: deben evaluar si las razones, leídas en contexto y en su conjunto, a la luz de los hechos discutidos por las partes, explican lo que decidió el juez de primera instancia y por qué lo decidió de esa manera, de forma que permita una revisión de apelación efectiva. Si la motivación de la sentencia no explica el “qué” y el “por qué”, pero las respuestas a esas preguntas son claras en el expediente, no habrá error alguno. Incluso si el juez de primera instancia se expresa de manera deficiente, un tribunal de apelación que logre comprender el “qué” y el “por qué” a partir del expediente puede explicar la base fáctica de la decisión a la parte apelante.

2. En conclusión, no se advierte que la Sala Superior haya incurrido en incongruencia La sentencia de vista no guardó silencio sobre ninguno de los agravios planteados por el recurrente, sino que los abordó de manera expresa y fundamentada en los fundamentos 7.13, 7.13.1, 7.13.2, 7.13.3, 7.13.4 y 8. La motivación de la sentencia de vista, leída en su conjunto, explica qué decidió la Sala (confirmar la condena) y por qué lo decidió de esa manera (por la persistencia de la declaración de la agraviada, la corroboración periférica por otros medios probatorios y la ausencia de móviles espurios). La Sala Superior ha dado respuesta a todos los agravios de impugnación en particular a los cuestionamientos de la defensa, incluso a aquellos referidos a la pericia psicológica y al certificado médico, y ha explicado por qué, pese a la ausencia de lesiones y a la falta de afectación emocional, consideró que el relato de la agraviada era creíble. El hecho de que el recurrente no comparta la conclusión de la Sala Superior no implica que la sentencia de vista haya incurrido en falta de motivación o incongruencia. La motivación no exige una respuesta pormenorizada a cada argumento, sino que existan razones suficientes que justifiquen la decisión.

 

SENTENCIA DE CASACIÓN

 

Sala Penal Permanente

Recurso de Casación n.° 2956-2022/Ica

Lima, diecinueve de agosto de dos mil veintiséis

                                                   VISTOS: el recurso de casación interpuesto por la defensa técnica de XXXXXXXXXXXXXX contra la sentencia de vista del seis de septiembre de dos mil veintidós (foja 253, cuaderno de debate), emitida por la Sala Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco de la Corte Superior de Justicia de Ica, que confirmó la sentencia de primera instancia del nueve de febrero de dos mil veintidós (foja 176, cuaderno de debate), que resolvió condenarlo como autor del delito de violación sexual a menor de edad, en agravio de la menor de iniciales X, a doce años de pena privativa de libertad y fijó en S/ 2000 (dos mil soles) el monto de la reparación civil a favor de la parte perjudicada; con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo LUJÁN TÚPEZ.

 

FUNDAMENTOS DE HECHO

 

§ I. Procedimiento en primera y segunda instancia

Primero. El Ministerio Público acusó (foja 2, cuaderno de debate) a XXXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la libertad-violación sexual a menor de edad (artículo 170 numerales 2 y 6 del Código Penal), en agravio de X y solicitó trece años de pena privativa de libertad, con una reparación civil de S/ 5000 (cinco mil soles).

∞ En el auto de enjuiciamiento del veinticuatro de noviembre de dos mil catorce (foja 12, cuaderno de debate), se declaró la acusación procedente para juicio. Y habiendo sido declarado reo contumaz, el juicio oral se inició el uno de octubre de dos mil veintiuno (foja 94, cuaderno de debate) y se llevó a cabo en diferentes sesiones hasta el siete de febrero de dos mil veintidós (foja 167, cuaderno de debates), según actas.

Segundo. El factum que motivó el presente proceso (a la letra) se dio en los siguientes términos:

El día dos de setiembre de dos mil trece siendo aproximadamente las 13:00 horas, la menor de iniciales A., fue víctima de violación sexual por parte de su cuñado el acusado XXXXXXXXXX, -quien le metió el dedo de una de sus manos en su vagina causándole dolor- en un camino carrozable (camino XXXXXXX) dentro del vehículo automóvil, marca Suzuki, serie n.° MA3FB41S7B0100236, color rojo, de placa de rodaje XXXXXX. La agraviada ha indicado que el imputado para violarla sexualmente la amenazó de muerte luego cogiéndola del cuello, le quitó el pantalón, la trusa y los zapatos, la empezó a besar, luego le levantó la pierna izquierda a la altura del hombro de ella, le manoseó los senos y que el imputado le metió el dedo de una de sus manos en su vagina causándole dolor y con la otra mano se masturbaba; sin embargo como la víctima empuja al acusado -al advertir la presencia de una persona- éste arrancó el vehículo dirigiéndose al local del aeropuerto San Andrés, y en momentos que la citada menor y su victimario se encontraban en el asiento posterior del vehículo, el imputado fue intervenido y conducido con la menor agraviada al local policial. circunstancias posteriores: afectando en su vida a la menor agraviada porque ya no tenía sentido su vida desde que paso estos hechos tenía ganas de escaparse, querer matarse, no quería vivir porque no sabía a quien contarle, se tomaba pastillas a los 16 años, porque también paso con su hermanita menor y el imputado.

∞ En consecuencia, por estos hechos, el Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial Zona Norte de la Corte Superior de Justicia de Ica decidió condenarlo por los cargos imputados a doce años de pena privativa de libertad (foja 176, cuaderno de debate). Posteriormente, apeló dicha decisión (foja 208, cuaderno de debate) y se emitió la sentencia de vista (foja 253, cuaderno de debate), que confirmó la sentencia condenatoria.

Tercero. Ante la decisión del Tribunal de apelación, XXXXXXXXXXX promovió recurso de casación (foja 277, cuaderno de debate), y la Sala de Apelaciones resolvió, conceder el recurso de casación y elevarlo a la Corte Suprema.

§ II. Del procedimiento en la sede suprema

Cuarto. Conforme al artículo 430.6 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), se procedió al trámite respectivo, se declaró bien concedido por la causal 1 del artículo 429 del CPP (foja 55 del cuaderno supremo).

Quinto. A continuación, se expidió el decreto del dos de julio de dos mil veintiséis (foja 66, del cuaderno supremo), que señaló el tres de agosto de dos mil veintiséis como data para la audiencia de casación. Sobre esto, se comunicó a la parte recurrente, conforme al cargo respectivo (foja 67, del cuaderno supremo).

Sexto. Llevada a cabo la audiencia privada de casación. Se celebró de inmediato la deliberación en sesión privada. Efectuada la votación, corresponde dictar por unanimidad la presente sentencia casatoria, cuya lectura se programó en la fecha, según el plazo previsto en el artículo 431, numeral 4, del CPP.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

Séptimo. De conformidad con lo establecido en la resolución obrante a foja 55 del cuaderno supremo, mediante la cual se concedió el recurso de casación, se delimitó el objeto del pronunciamiento supremo al amparo de lo previsto en el numeral 1 del artículo 429 del CPP. El motivo casacional planteado por el recurrente radica en verificar si la sentencia de vista dio una respuesta a los cuestionamientos formulados en el recurso de apelación y si se efectuó un análisis integro conforme a todos los medios de prueba actuados en el plenario.

§. Justificación liminar sobre el principio del doble conforme

Octavo. Como lo hemos señalado en varias oportunidades, desde un examen minucioso tanto de la legislación procesal como de la naturaleza jurídica actual de la casación, esta es una decisión que pasa a ser vinculante para la jurisdicción nacional, por tener un rol eminentemente uniformador y predecible de la jurisprudencia; incardinado, no solo al imperio de la ley o del poderoso[3], sino para proclamar el paradigma de un Estado Constitucional y Democrático de Derechos donde prima una justicia uniforme y predecible. Lo cual es único baluarte de la defensa de los derechos fundamentales y sin discriminación alguna.

Noveno. Así pues, haciendo patente lo antes mentado y atentos a una interpretación concordante, unitaria y sistemática – como lo ha fijado la jurisprudencia suprema de la Sala Penal Permanente en la Casación 2485-2023/Ica, del treinta de enero de dos mil veintiséis[4] – el literal d), numeral 1, del artículo 428 del CPP, contiene tres supuestos: a) la falta de gravamen porque el recurrente consintió la resolución adversa de primera instancia; b) los efectos del principio del doble conforme; y, c) el principio de unidad de alegaciones, o proscriptio per saltum[5]. Se trata pues, de causales de inadmisibilidad independientes, puesto que aparece el conector lógico disyuntivo «o», el primero en forma de coma y el segundo taxativamente, luego del punto y coma; entre las tres proposiciones, demostrando la independencia de las ideas que las conectan. Lo que además no podría ser de otro modo, si la casación ni es una tercera instancia ni su naturaleza permite la intervención de todas las resoluciones emitidas en segunda instancia, sin excepción, sino solo de aquellas que agreden la uniformidad jurisdiccional.

Décimo. Entonces, habiéndose confirmado la sentencia absolutoria, se habría incurrido en la causal de inadmisibilidad regida por la regla normativa procesal de cierre derivada del principio de doble conforme, en este caso, activando su dimensión fundamental o sustantiva, vale decir como derecho humano y garantía procesal de quien es confirmada su absolución en segunda instancia; tal como está prescrito en el artículo 428.1.d del CPP, que es una norma imperativa y de orden público, literal y taxativa en tanto se prescribe «si ésta fuere confirmada por la resolución objeto del recurso»; concordante con el artículo 386.2.b, el artículo 393.1.c y la Primera disposición complementaria y final del Código Procesal Civil, de aplicación supletoria; como materialización optimizada de los derechos de tutela jurisdiccional efectiva, plazo razonable e igualdad procesal reconocidos tanto constitucional [ex artículos 2.2 y 139.3 de la Constitución Política del Perú] como convencionalmente [ex artículo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que conforme a la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución Política del Perú, el Pacto es criterio interpretativo y según el artículo 55 es norma vigente para el ordenamiento jurídico. El mismo fue aprobado por el Perú mediante Decreto Ley 22128 del veintiocho de marzo de mil novecientos setenta y ocho]. En concordancia con los considerandos precedentes, en los cuales se ha desarrollado la interpretación adoptada por esta Sala Suprema – complementada en el Recurso de Casación No 2186-2023-Junín, del treinta de abril del dos mil veintiséis– respecto al artículo 428, numeral 1, literal d) del CPP.

Undécimo. Sin embargo, como cualquier principio o derecho, no puede ser considerado absoluto, sino que en casos excepcionales es posible admitir el acceso a la sede casatoria, por múltiples razones, a modo de referencia (ab numero aperto), en los siguientes:

1) Cuando la sentencia o auto de vista confirma la de primera instancia ha proclamado un criterio para emitir su decisión en abierta violación de los derechos fundamentales, que es contradictorio y aniquilador del emitido por la Sala Penal Suprema y constituye doctrina judicial vinculante; siempre que exista el debido interés casacional y siguiendo las pautas ya establecidas por la Sala Suprema[6]. Desde la invocación de la causal de apartamiento jurisprudencial, ex 5 del CPP. (Contradicción o apartamiento de las sentencias de mérito con jurisprudencia vinculante del Tribunal Supremo y Jurisprudencia contradictoria del propio Tribunal Supremo)

2) Cuando la sentencia o auto de vista confirma la de primera instancia vulnerando de modo insalvable y en abierta violación a los derechos fundamentales, ex 1 del CPP[7](Affectatio ius constitutionis).

3) Cuando la sentencia o auto de vista revoca parcialmente la de primera Desde una interpretación intrasistemática por no configurar el doble conforme, ex 428.1.d del CPP.

4) Cuando la sentencia o auto de vista omite pronunciarse sobre la condena civil, en el caso que tal omisión también haya ocurrido en la primera instancia; en este supuesto, el acceso casatorio solo será posible, sobre el extremo Desde la invocación de la causal constitucional de vulneración del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, ex 429.1 del CPP.

5) Por necesidad de interpretar una norma penal o procesal nueva (nuevos delitos, reformas legislativas ), para formar jurisprudencia o unificar interpretación.

Duodécimo. En el presente caso, como se ha señalado en el fundamento séptimo los motivos para declarar bien concedido el recurso de casación, se habría identificado el espacio de excepción a la aplicación del principio del doble conforme, puesto que se habría vulnerado el derecho fundamental de la tutela jurisdiccional efectiva, en concordancia con el derecho fundamental a una debida motivación, por lo que habilita la capacidad de conocer el caso en casación por affectatio ius constitutionis, a partir del 429.1 del CPP, tal como fue admitido, conforme ha sido fijado en reiterado criterio jurisprudencial[8].

 

 ANÁLISIS Y RESOLUCIÓN DEL CASO

 

Decimotercero. Conforme al motivo casacional postulado se estaría refiriendo a un defecto de motivación por incongruencia omisiva.

13.1. Al respecto el Tribunal Constitucional, sobre de ello, ha acotado en la RTC n°01333-2002-AA/TC – Lima, del diecinueve de diciembre de dos mil tres: “que el derecho a la tutela judicial efectiva incluye como contenido básico el derecho de obtener de los órganos judiciales una respuesta razonada, motivada, fundada en derecho y congruente con las pretensiones oportunamente deducidas por las partes, de modo que cuando la sentencia o la resolución que ponga fin al proceso guarde silencio o no se pronuncie sobre alguna de las pretensiones planteadas por las partes, dejando imprejuzgada o sin respuesta la cuestión planteada a la consideración del órgano judicial, se produce una incongruencia omisiva o ex silentio, siempre que el silencio judicial no pueda razonablemente interpretarse como una desestimación tácita, cuya motivación pueda inducirse del conjunto de los razonamientos contenidos en la resolución”. De igual forma la jurisprudencia española precisa que, la incongruencia omisiva o ex silentio es un quebrantamiento de forma que solo alcanza relevancia constitucional y determina la vulneración (…) cuando, al dejar imprejuzgada la pretensión oportunamente planteada por una de las partes del proceso, los órganos judiciales no tutelan los derechos o intereses legítimos sometidos a su jurisdicción, provocando una denegación de [SSTCE 219/2009, del veintiuno de diciembre; 8/2004, de nueve de febrero, Fto. 4; 52/2005, de catorce de marzo, Fto. 2; 67/2007, de veintisiete de marzo, Fto. 2; 138/2007, de cuatro de junio, Fto. 2; 165/2008, de quince de diciembre, Fto. 2]. Cabe precisar que, si bien la decisión de alzada encuentra sus límites en la proposición de los agravios, es posible omitir el análisis de aquellos —agravios— notoriamente inconducentes.[9]

13.2. Asimismo, las decisiones sobre sentencias de primera instancia, son discrecionales y los tribunales de apelación deben respetarlas con considerable deferencia (…) La postura de presunción de deferencia refleja el hecho de que los jueces de sentencia [de primera instancia], al haber escuchado las pruebas y alegaciones de primera mano, gozan de una posición ventajosa con respecto a los tribunales de apelación.[10]

13.3. No obstante, no debe subestimarse la importancia de las razones de la Es a través de decisiones razonadas que los jueces rinden cuentas al público, asegurando la transparencia en el proceso y satisfaciendo tanto al público como a las partes de que se ha hecho justicia a un caso concreto.

∞ Los tribunales de apelación no tienen que analizar minuciosamente las razones del juez de primera instancia en busca de errores. Su tarea es mucho más específica: deben evaluar si las razones, leídas en contexto y en su conjunto, a la luz de los hechos discutidos por las partes, explican lo que decidió el juez de primera instancia y por qué lo decidió de esa manera, de forma que permita una revisión de apelación efectiva. Si la motivación de la sentencia no explica el “qué” y el “por qué”, pero las respuestas a esas preguntas son claras en el expediente, no habrá error alguno. Incluso si el juez de primera instancia se expresa de manera deficiente, un tribunal de apelación que logre comprender el “qué” y el “por qué” a partir del expediente puede explicar la base fáctica de la decisión a la parte apelante.[11]

Decimocuarto. El thema decidendum del presente recurso consiste en verificar si la Sala Superior, al emitir la sentencia de vista, cumplió con el deber de motivación que exige el ordenamiento, en particular, si abordó y resolvió los agravios planteados por la defensa y si realizó un reexamen suficiente de la prueba actuada en primera instancia, conforme a los límites de la apelación.

Decimoquinto. Siendo así, se tiene que el recurrente en su apelación (foja 208, cuaderno de debate) advirtió solo los siguientes cuestionamientos: que la declaración de la menor agraviada no cumplía con el test de certeza del Acuerdo Plenario n°02-2005/CJ-116, sobre la ausencia de incredibilidad subjetiva: por temor de un reproche familiar al descubrirse la relación que mantenían, de la persistencia en la incriminación: las declaraciones no guardan coherencia entre sí; y, la verosimilitud: la pericia psicológica concluye que la agraviada no presenta afectación emocional compatible con experiencia sexual negativa y el certificado médico no evidenció lesiones traumáticas recientes, pese a que afirmó la agraviada haber sido ahorcada.

Decimosexto. Revisada la sentencia de vista de seis de septiembre de dos mil veintidós, se advierte que la Sala Superior sí se pronunció sobre todos los agravios planteados por el recurrente, en ese orden. En el fundamento 7.13.1, aborda el cuestionamiento sobre la falta de verosimilitud del relato de la agraviada, haciendo referencia a la primera declaración de esta, al Certificado Médico Legal n° XXXXXXX y al Protocolo de Pericia Psicológica n° XXXXXXXXX (XXXXXXXX), concluyendo que existen declaraciones constantes de la agraviada que se repiten en dos oportunidades (dos de septiembre de dos mil trece y trece de febrero de dos mil catorce), en la data del certificado médico, en el informe multidisciplinario —, en primera instancia se valoró la declaración del psicólogo XXXXXXXXXXXXXX, quien emite el informe multidisciplinario de asistencia n° 431-2013-uaivit-pisco/mp/fn, donde se concluye que la agraviada presenta: estrés crónico, lo que ha derivado en un deterioro de su estabilidad emocional y familiar, foja 180 del cuaderno de debate—, lo que corrobora la persistencia en la incriminación.

16.1. En el fundamento 13.2, analiza el presupuesto de ausencia de incredibilidad subjetiva, examinando las declaraciones de la madre de la menor X), de XXXXXXXXXXXXXXX y de la hermana de la agraviada (X. La Sala concluye que, si bien existía una relación sentimental entre la agraviada y el acusado, ello no implica que la denuncia haya estado motivada por un ánimo espurio, pues ninguna de las testigos manifestó odio o animadversión previa hacia el sentenciado.

16.2. En el fundamento 13.3, analiza la persistencia en la incriminación, señalando que la agraviada declaró en dos oportunidades (dos de septiembre de dos mil trece y trece de febrero de dos mil catorce), ratificándose en su primera declaración, y que dicha versión se reitera en el Certificado Médico Legal y en el Protocolo de Pericia Psicológica. La Sala concluye que existe persistencia.

16.3. Asimismo, en el fundamento 8, la Sala Superior realiza un análisis integral de todos los medios probatorios ofrecidos y actuados en el juicio, reexaminando las declaraciones de la agraviada, de la madre de la menor, del testigo XXXXXXXXXXXXXXX, del perito médico XXXXXXXXXX, de la perito psicóloga XXXXXXXXXXXXXX del psicólogo XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, de XXXXXXXX y de XXXXXXXXXXXXXXXXXX. La Sala no se limitó a valorar únicamente la declaración de la agraviada, sino que analizó todas las pruebas en su conjunto.

16.4. Si bien, en el fundamento 14, la Sala Superior da cuenta del alegato del Fiscal Superior, quien expresó en concreto ciertas dudas en los relatos. Sin embargo, la Sala, al ponderar las pruebas, concluye que existen elementos de corroboración suficientes, como las declaraciones constantes de la agraviada[12], el Informe Multidisciplinario que acreditó estrés crónico en la menor y la intervención policial que encontró a ambas partes juntas en el aeropuerto. Y que los hechos en sí no sucedieron en las instalaciones del aeropuerto sino en otro lugar, por un camino carrozable, esto es por el camino XXXXXXXXX, dentro de un vehículo marca Suzuki (donde el procesado le introdujo el dedo de una de sus manos por vía vaginal, causándole dolor); y, recién en un segundo momento ambos se constituyen a las instalaciones del aeropuerto, donde fueron intervenidos.

16.5. En el presente caso, la Sala Superior aplicó correctamente los criterios del Acuerdo Plenario n° 02-2005/CIJ-116, analizando cada uno de los presupuestos y concluyendo que se No existe una valoración sesgada de la prueba, sino una ponderación integral que incluye elementos objetivos de corroboración, la persistencia en el relato de la agraviada está en cuatro momentos distintos; la declaración de la madre E. que recibió el llamado de auxilio (foja 179 del cuaderno de debate); el Informe Multidisciplinario que acreditó estrés crónico en la menor; la intervención policial que encontró a la agraviada con el acusado; y las declaraciones de los testigos que, si bien dieron cuenta de una relación sentimental, no evidenciaron un móvil espurio para la denuncia. El hecho de que el certificado médico no haya acreditado lesiones debe ser valorado en conjunto con los demás elementos de prueba, como lo hizo la Sala Superior.

Decimoséptimo. En conclusión, no se advierte que la Sala Superior haya incurrido en incongruencia omisiva. La sentencia de vista no guardó silencio sobre ninguno de los agravios planteados por el recurrente, sino que los abordó de manera expresa y fundamentada en los fundamentos 7.13, 7.13.1, 7.13.2, 7.13.3, 7.13.4 y 8. La motivación de la sentencia de vista, leída en su conjunto, explica qué decidió la Sala (confirmar la condena) y por qué lo decidió de esa manera (por la persistencia de la declaración de la agraviada, la corroboración periférica por otros medios probatorios y la ausencia de móviles espurios). La Sala Superior ha dado respuesta a todos los agravios de impugnación en particular a los cuestionamientos de la defensa, incluso a aquellos referidos a la pericia psicológica y al certificado médico, y ha explicado por qué, pese a la ausencia de lesiones y a la falta de afectación emocional, consideró que el relato de la agraviada era creíble. El hecho de que el recurrente no comparta la conclusión de la Sala Superior no implica que la sentencia de vista haya incurrido en falta de motivación o incongruencia. La motivación no exige una respuesta pormenorizada a cada argumento, sino que existan razones suficientes que justifiquen la decisión.

Decimoctavo. Por todo lo expuesto, al no configurarse la causal casatoria por la que se admitió el recurso, la casación se declara infundada. Y, en atención al artículo 504, numeral 2, del CPP, al recurrente le atañe el pago de costas. La liquidación y ejecución le concernirá al juez de investigación preparatoria competente.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos que integran la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por la defensa técnica de XXXXXXXXXXXXXXXXXX contra la sentencia de vista del seis de septiembre de dos mil veintidós (foja 253, del cuaderno de debate), emitida por la Sala Penal de Apelaciones de Chincha y Pisco de la Corte Superior de Justicia de Ica, que confirmó la sentencia de primera instancia del nueve de febrero de dos mil veintidós (foja 176, del cuaderno de debate), que resolvió condenarlo como autor del delito de violación sexual a menor de edad, en agravio de la menor de iniciales A[13], a doce años de pena privativa de libertad y fijó en S/ 2000 (dos mil soles) el monto de la reparación civil a favor de la parte perjudicada; con lo demás que contiene. En consecuencia, NO CASARON la sentencia de vista.

II. CONDENARON al sentenciado XXXXXXXXXXXXXXXXX al pago de costas procesales correspondientes, las cuales serán liquidadas y exigidas por el juez de investigación preparatoria competente.

III. DISPUSIERON que la presente sentencia sea leída en audiencia privada, se notifique a las partes personadas en esta sede suprema y se publique en la página web del Poder Judicial.

IV. ORDENARON que, cumplidos estos trámites, se devuelvan los actuados al órgano jurisdiccional competente para que proceda conforme a Archívese el cuaderno de casación en esta Sala Penal Suprema. Hágase saber.

Interviene el señor juez supremo Campos Barranzuela por licencia de la señora jueza suprema Altabás Kajatt.

SS.

PRADO SALDARRIAGA

LUJÁN TÚPEZ

PEÑA FARFÁN

CAMPOS BARRANZUELA

MAITA DORREGARAY

MELT/jmelgar

 

[1] Se reserva la identificación de la agraviada, en aplicación de los artículos 95 (numeral 1, literal c) y 248 (numeral 2, literal d) del CPP, así como del artículo 9 del Decreto Supremo n.° 009-2016-MIMP, que aprueba el Reglamento de la Ley n.° 30364, “Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar”, modificado por el artículo 1 del Decreto Supremo n.° 009-2023-MIMP.
[2] Vid. Nota de pie de página número 1, ut supra.
[3] CALAMANDREI, Piero (2001) La casación civil (Historia y legislaciones), Grandes clásicos del Derecho, Tercera serie, Volumen 2, Traducción de Santiago Sentís Melendo, Oxford: Oxford University Press, p.38.
[4] Publicada en la web del Poder Judicial, el cuatro de febrero de dos mil veintiséis, fundamentos: Noveno a Decimoquinto.
[5] Tanto el supuesto a) como el supuesto c) conciernen a la falta de pretensión impugnatoria del recurrente, sea porque consintió la decisión adversa o porque recién en casación introduce un gravamen que oportunamente no lo invocó.
[6] SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Recursos de Casación n.° 08-2010/La Libertad, del diecinueve de abril de dos mil diez, considerando tercero; n.° 767- 2022/Cusco, del tres de agosto de dos mil veintidós, considerando cuarto; n.° 770-2021/Áncash, del cinco de agosto de dos mil veintidós, fundamento cuarto; n.° 884-2021/Nacional, del doce de septiembre de dos mil veintidós, fundamento cuarto; n.° 590-2021/Lima, del trece de septiembre de dos mil veintidós, considerando sexto, y n.° 411-2022/Lima Norte, del veintitrés de septiembre de dos mil veintidós, considerando quinto; Recursos de Casación n.° 1211-2021/San Martín, del veinticinco de agosto de dos mil veintidós, fundamento cuarto; y n.° 1553-2021/Corte Suprema, del diecinueve de agosto de dos mil veintidós, considerando cuarto; Recurso de Casación n.° 989-2021/Junín, del diez de octubre de dos mil veintidós, fundamento octavo.
[7] SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.° 2027- 2023/Cañete, del veintiuno de mayo de dos mil veintiséis, considerandos: séptimo, octavo y duodécimo; Casación n.° 1534-2023/Puno, del cuatro de junio de dos mil veintiséis, auto de adición, fundamentos: segundo y tercero.
[8] SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.° 2027- 2023/Cañete, del veintiuno de mayo de dos mil veintiséis, considerandos: séptimo, octavo y duodécimo; Casación n.° 1534-2023/Puno, del cuatro de junio de dos mil veintiséis, auto de adición, fundamentos: segundo y tercero.
[9] SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.°3326-2022/Junín, del siete de julio de dos mil veinticinco, fundamento de derecho tercero.
[10] CORTE SUPREMA DE CANADÁ. R. CONTRA SHEPPARD, 2025 SCC 29, del veintiséis de septiembre de dos mil veinticinco, fundamento 38.
[11] CORTE SUPREMA DE CANADÁ. R. CONTRA GF, 2021 SCC 29, del catorce de mayo de dos mil veintiuno, fundamento 70 y siguientes.
[12] Casación n°719-2019/Ayacucho, fundamento 10. Sana crítica y valoración de testimonio de menores de edad. Pues, para el debido relevamiento y valoración de la información aportada por el declarante se debe considerar su edad y grado de desarrollo psicosocial, la proximidad con el evento narrado, el entorno social y familiar en el que se desenvuelve, la posible presión o condicionamiento que rodea el testimonio, la existencia de una secuela traumática o de estrés, su capacidad de memoria o narrativa y, en general, su personalidad.
[13] Vid. Nota de pie de página número 1, ut supra.

¿CUÁL ES EL PLAZO DE PRESCRIPCIÓN DE LA REPARACIÓN CIVIL TRAS LA PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN PENAL? – RECURSO DE CASACIÓN N.° 2051-2023 / LAMBAYEQUE

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 2051-2023, LAMBAYEQUE

SALA PENAL PERMANENTE

 

Determinación de la vigencia de la acción resarcitoria

I. El tratamiento de la vigencia de la acción penal, como el de la vigencia de la acción civil, son independientes; es decir, cuando se declare la prescripción de la acción penal y con ella se ponga fin al proceso penal incoado, esta decisión no resultará un obstáculo para analizar y emitir pronunciamiento sobre la acción resarcitoria civil y su vigencia. Ahora bien, para determinar el tiempo en que la acción resarcitoria prescribirá, cuando se declare la prescripción de la acción penal y con ello se haya extinguido el proceso penal, luego de la aplicación del artículo 100 del Código Penal: “la acción civil derivada del hecho punible no se extingue mientras subsista la acción penal”, resulta de aplicación también y de modo supletorio el artículo 2001, numeral 1, del Código Civil, que señala: “Prescriben, salvo disposición diversa de la ley (…) a los diez años, la acción personal, la acción real, la que nace de una ejecutoria y la de nulidad de acto jurídico”. Es claro que la acción resarcitoria se origina con el pronunciamiento de la ejecutoria emitida

II. Sin embargo, en el caso de autos, ni el Tribuna II. l Superior, ni el juzgado de primera instancia se pronunciaron sobre el objeto civil y su vigencia, a pesar que el actor civil (incluso, en otros casos en que no se haya constituido en actor civil, podría ser el agraviado o el Ministerio Público) se encuentra premunido del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, de modo que correspondía al juzgador emitir pronunciamiento al respecto en tanto que, de acuerdo al artículo 139 inciso 8 de la Constitución, rige el principio de no dejar de administrar justicia por vacío o deficiencia de la ley.

III. Es preciso considerar además de la norma const III. itucional citada, que como lo acredita la Resolución 24 del catorce de septiembre de dos mil once (foja 31) el proceso penal fue adecuado a las reglas del Código Procesal Penal (Decreto Legislativo 957), desde la etapa intermedia, acatando el mandato del artículo 18.3, segundo párrafo del Decreto Legislativo 958 – Decreto legislativo que regula el proceso de implementación y transitoriedad del Nuevo Código Procesal Penal, por lo que, para cuando se emite la resolución de prescripción del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), luego al juzgado le era ineludible aplicar el artículo 12.3 del CPP, en concordancia con la norma sustantiva penal que en su primigenio artículo 92 del Código Penal (vigente al momento de los hechos), señalaba que “la reparación civil se determina conjuntamente con la pena”; e incluso su modificación (publicada el cuatro de agosto de dos mil dieciocho) también señala que: “la reparación civil se determina conjuntamente con la pena y es un derecho de la víctima que debe efectivizarse durante el tiempo que dure la condena. El juez garantiza su cumplimiento”. De modo que se transgrede la norma material al no haberlas contemplado para emitir una decisión acorde a derecho, por cuyo motivo, al no haberse pronunciado sobre el objeto civil y su vigencia, como se tenía dicho, corresponde amparar el recurso en parte.

SENTENCIA DE CASACIÓN

 

Sala Penal Permanente

Casación n.° 2051-2023/Lambayeque

Lima, diez de septiembre de dos mil veintiséis.

VISTOS: el recurso de casación interpuesto por la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT contra el auto de vista del diecinueve de junio de dos mil veintitrés (foja 89), que confirmó el auto de primera instancia del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), que declaró fundada la excepción de prescripción de la acción penal en la causa seguida contra los encausados XXXXXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXX por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas) en agravio del Estado – SUNAT [omitiendo pronunciarse sobre la reparación civil]; con todo lo demás que al respecto contiene. Y el escrito del veintiocho de agosto de dos mil veintiséis, signado con número de registro 22995 – 2026 presentado por la encausada XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX quien dedujo nulidad absoluta de la audiencia y otro. Intervino como ponente el señor juez supremo LUJÁN TÚPEZ.

 

FUNDAMENTOS DE HECHO

 

§ I. Procedimiento en primera instancia

Primero. El señor fiscal provincial, mediante requerimiento del cinco de julio de dos mil diez (foja 2), formuló acusación contra XXXXXXXXXXXXXXX —autor— y XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX —cómplice primaria— por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas), previsto en el literal a) del artículo 2 del Decreto Legislativo 813, concordado con el artículo 1 del mencionado Decreto Legislativo, en agravio del Estado – SUNAT.

∞ Solicitó que se les imponga cinco años de privación de libertad y 365 días-multa. Además, el pago solidario de S/ 1’801,344.00 (un millón ochocientos un mil, trescientos cuarenta y cuatro soles), por concepto de reparación civil a favor del agraviado.

∞ En síntesis, se atribuyó como fáctico lo siguiente:

  • Se imputó al acusado XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX haber ocultado a la administración tributaria parte de sus rentas como persona natural sin negocio durante el año dos mil cinco al no declarar ante la Administración Tributaria la totalidad de sus rentas como persona natural sin negocio durante el año en mención, puesto que mediante Declaración Jurada Anual del Impuesto a la Renta – Persona Natural, presentada el tres de abril de dos mil seis, declaró como rentas de persona natural sin negocio en el año dos mil cinco los siguientes montos: por rentas de cuarta categoría: S/ 302,632.00; por rentas de quinta categoría S/ 618,526.00 y por dividendos S/ 1’766,897.00.
  • Sin embargo con motivo de la fiscalización de oficio iniciada en el dos mil siete por la Administración Tributaria (utilizando el método de adquisiciones y desembolsos) se determinó que durante el referido año dos mil cinco el acusado XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX, como persona natural sin negocio, ostentó un activo total de S/ 6’682,960.78 del que deducidas las rentas percibidas y/o declaradas por él mismo durante el referido año por S/ 3’106,738.67 dio como resultado un incremento patrimonial no justificado de S/ 3’576,222.00 (tres millones quinientos setenta y seis mil doscientos veintidós con 00/100 céntimos de nuevos soles).
  • Así se determinó que el acusado dejó de pagar al Estado peruano el respectivo impuesto a la renta como persona natural sin negocio ascendente a S/ 1’072,867.00 más intereses legales actualizado hasta el veintiuno de diciembre de dos mil nueve, que hace resultar un impuesto insoluto de S/ 1’801,344.00 (un millón ochocientos un mil trescientos cuarenta y cuatro con 00/100 céntimos de nuevo sol) que el acusado dejó de pagar al Estado peruano al haber incurrido en ocultamiento parcial de sus rentas con el fin de obtener un beneficio ilícito (no pago de la totalidad del tributo que le correspondía) y causar perjuicio al fisco al reducir de manera dolosa su impuesto correspondiente a pagar.
  • Por su lado, el hecho delictivo que se le imputó a la procesada XXXXXXXXXXXXXXXX consiste en haberse desempeñado como contadora del acusado XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX durante el referido año dos mil cinco por propia versión de este, y como tal, haber colaborado con él, mediante su ayuda profesional, a la comisión del presente hecho delictivo materia de acusación, sin la cual, el acusado no podría haber cometido el hecho delictivo que se le imputa.

∞ Posteriormente, en los mismos términos del dictamen fiscal acusatorio se dictó el auto de enjuiciamiento del catorce de septiembre de dos mil once (foja 31). Se precisa que a pesar que en dicha resolución se admiten pruebas del actor civil, no se consignó el monto solicitado como reparación civil, que aparece en el requerimiento acusatorio (foja 26). Del propio tenor de la Resolución 24 del catorce de septiembre de dos mil once (foja 31), el proceso penal fue adecuado previamente a las reglas del Nuevo Código Procesal Penal – Decreto legislativo 957.

Segundo. Previamente al juicio, se precisó en autos que la Superintendencia Nacional de Migraciones informó que la procesada XXXXXXXXXXXXXXXX registra salida del Perú el diez de mayo del dos mil ocho a Estados Unidos de América y no registra entrada al país, en mérito a lo cual se emitió la Resolución del diecisiete de julio de dos mil veinte (foja 38 del PDF del expediente: casación virtual), que la emplaza a asistir al juicio bajo expreso apercibimiento de declararla reo contumaz y disponer su conducción compulsiva en caso de inconcurrencia, asimismo ordenó remitir exhorto consular sin perjuicio de notificársele también por edictos electrónicos.

Tercero. Luego, realizado el juzgamiento, el Segundo Juzgado Penal Unipersonal de Chiclayo con competencia en adición de materia ambiental, tributaria y aduanera, mediante sentencia del treinta de octubre de dos mil veinte (foja 402 del PDF del expediente: casación virtual), condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXXX, como autor del delito de defraudación tributaria, previsto en el literal a) del artículo 2, concordante con el tipo base del artículo 1, delito previsto y sancionado en la Ley Penal Tributaria – Decreto Legislativo n.° 813, en agravio del Estado peruano – Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración Tributaria (SUNAT) y como tal se le impuso cinco años de pena privativa de libertad, el pago de trescientos sesenta y cinco (365) días-multa y fijó como reparación civil la suma de S/ 2’918,382.00 a favor de la parte agraviada, pagaderos en ejecución de sentencia, con lo demás que contiene.

Cuarto. Contra la referida sentencia, el procesado interpuso recurso de apelación, que fue concedido por auto del nueve de noviembre de dos mil veinte (foja 563 del PDF del expediente: casación virtual) que ordenó elevar los actuados al superior jerárquico.

§ II. Procedimiento en segunda instancia

Quinto. A través de la sentencia de vista del veintiocho de enero de dos mil veintiuno (foja 568 del PDF del expediente: casación virtual), la Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque, declaró nula la sentencia de primera instancia del treinta de octubre de dos mil veinte (foja 402 del PDF del expediente: casación virtual), que condenó a XXXXXXXXXXXXXXXXX, como autor del delito de defraudación tributaria, con lo demás que contiene, y ordenó que se realice un nuevo juicio oral en el más breve plazo.

§ III. Nuevo procedimiento en primera instancia

Sexto. En ese sentido, el Segundo Juzgado Penal Unipersonal de Chiclayo/Ferreñafe, instaló el nuevo juicio oral el veintiuno de noviembre de dos mil veintidós, conforme al acta respectiva (foja 589 del PDF del expediente: casación virtual), en cuya sesión el abogado defensor del procesado fundamentó el pedido de excepción de prescripción de la acción penal.

Séptimo. En consecuencia, se emitió el auto de primera instancia del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), que declaró fundada la excepción de prescripción de la acción penal en los seguidos contra los encausados XXXXXXXXXXXXXXXXXXX  y XXXXXXXXXXXXXXX por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas) en agravio del Estado – SUNAT, con lo demás que contiene. (No se emitió pronunciamiento sobre el objeto civil).

Octavo. Contra la decisión emitida, tanto el representante del Ministerio Público (foja 75), como el actor civil (foja 78) promovieron recursos de apelación, que fueron concedidos mediante auto del diez de enero de dos mil veintitrés (foja 85).

§ IV. Nuevo procedimiento en segunda instancia

Noveno. Luego del trámite respectivo, la Primera Sala Penal de Apelaciones emitió la resolución de vista del diecinueve de junio de dos mil veintitrés (foja 89) que confirmó el auto de primera instancia del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), que declaró fundada la excepción de prescripción de la acción penal en los seguidos contra los encausados XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXX por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas) en agravio del Estado – SUNAT; con todo lo demás que al respecto contiene. (También omite pronunciarse sobre el objeto civil).

Décimo. Frente a la resolución de vista acotada, la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT promovió el recurso de casación del siete de julio de dos mil veintitrés (foja 101). Mediante auto del veintiuno de julio de dos mil veintitrés (foja 116), la citada impugnación fue concedida.

§ V. Procedimiento en la instancia suprema

Undécimo. Esta Sala Penal Suprema, al amparo del numeral 6 del artículo 430 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), emitió el auto de calificación del diez de octubre de dos mil veinticinco, por el que declaró bien concedido el recurso de casación (foja 124), cuya única causal amparada fue el numeral 3 del artículo 429 del CPP.

Duodécimo. Instruidas las partes procesales sobre la admisión del recurso de casación, conforme a la notificación respectiva (foja 128), sin articulaciones incidentales u observaciones proferidas ulteriormente por los casacionistas, se emitió el decreto del nueve de julio de dos mil veintiséis (foja 131), que programó como fecha para la audiencia de casación el veintiocho de agosto del presente año.

Decimotercero. Asimismo, la encausada XXXXXXXXXXXXXXXXXX, en la misma fecha de audiencia presentó un escrito, signado con número de registro 22995 – 2026, en que dedujo la nulidad absoluta de la audiencia programada ante la total falta de notificación del auto que programó la audiencia y por la omisión de compartir el correspondiente enlace (link) para la conexión  virtual.  Asimismo, adjuntó el depósito judicial por el monto de S/ 553,944.47 (quinientos cincuenta y tres mil novecientos cuarenta y cuatro con 47/100 soles), emitido por el Banco de la Nación (depósito n.° 2012000502371), el cual corresponde al valor total de la supuesta deuda tributaria determinada por el órgano pericial respecto al impuesto a la renta del ejercicio gravable dos mil cinco, materia de imputación penal de defraudación tributaria en agravio de la SUNAT.

Decimocuarto. Realizada la audiencia de casación, se celebró de inmediato la deliberación de la causa en sesión privada. Efectuada la votación respectiva y por unanimidad, concierne dictar la presente sentencia casatoria, cuya lectura se programó en la fecha.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

Decimoquinto. Como se anunció la ejecutoria suprema del diez de octubre de dos mil veinticinco, declaró bien concedido el recurso de casación promovido por la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT (foja 124). En el fundamento cuarto, se especificó lo siguiente:

Que es patente que el delito se cometió antes de la entrada en vigor en Arequipa del Código Procesal Penal, por lo que, tratándose de una institución de derecho material o sustantivo, la prescripción no puede aplicarse post facto, específicamente la suspensión de la acción penal. Empero, distinto sería el caso respecto de la reparación civil en función a la independencia del objeto penal. Este último punto debe examinarse desde la causal de infracción de precepto material. [fundamento cuarto].

∞ El motivo casacional es el previsto en el numeral 3 del artículo 429 del CPP.

Decimosexto. Si bien el recurso de casación promovido por la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT se declaró bien concedido por la causal 3 del artículo 429 del CPP, como se tenía dicho, dicho recurso tiene dos pretensiones, una principal y otra alternativa. En principio, esto significa que al recibir la casación el auto del diez de octubre de dos mil veinticinco, que declaró bien concedida la casación dejó para pronunciamiento de fondo tanto la pretensión principal (extremo de la prescripción de la acción penal) como la alternativa (extremo de la reparación civil). La pretensión principal es patentemente infundada por que la casacionista no tiene legitimidad para requerir pronunciamiento sobre la vigencia de la acción penal[1], y por concomitancia, cómo debe interpretarse la suspensión sobre la vigencia de la acción penal, de modo que este último aspecto también sigue la misma consecuencia del primero, es decir, que lo solicitado no resulta amparable. Tanto más si ya el Tribunal Constitucional se pronunció al respecto en la sentencia n.° 45/2026 (correspondiente al expediente n.° 00013-2024-PI/TC), que declaró infundada la demanda de inconstitucionalidad presentada contra la Ley n.° 31751, en consecuencia, solo corresponderá pronunciarse sobre la pretensión alternativa, que versa sobre la reparación civil. Además, el pronunciamiento sobre la vigencia de la acción penal, también fue objeto de tratamiento jurisprudencial sobre la prescripción de la acción penal en la Casación 2298-2022/Arequipa del veinticinco de noviembre de dos mil veinticinco; por lo que este extremo, como se expuso, debe ser descartado. Desde este punto de vista, con la notificación de la presente sentencia casatoria, el extremo penal que quedó pendiente, por el curso casatorio, adquiere a partir de ese momento, la firmeza, luego se convierte en res iudicata (cosa juzgada penal).

Decimoséptimo. Luego, sobre la pretensión alternativa, cuyo motivo, según la ejecutoria de calificación citada corresponde desarrollar, respecto de la obligación de pronunciamiento del extremo civil, así como si se encuentra vigente la acción reparatoria ex delicto. Al respecto, existe consolidado y pacífico pronunciamiento al respecto por parte de la Corte Suprema, sobre la prescripción de la acción civil, es decir la reparación civil por el delito, mediante la apelación 227-2023/Cusco del diecinueve de julio de dos mil veinticuatro, y del mismo modo con la casación 2244-2021/Callao del quince de febrero de dos mil veintitrés (fundamentos: sexto a octavo) que se cita a continuación:

Sexto. Ahora bien, del análisis de los argumentos puntualizados en el recurso se advierte que no se engarzan con las notas esenciales de la casación. En efecto, los fundamentos planteados por el procesado como sustentación del recurso de casación, materia de calificación, evidencian que su recurso carece de fundamento y no resulta atendible, pues, pese a que cumplió con invocar la excepcionalidad de la casación, conforme se puede ver ut supra, el tema propuesto no evidencia el interés casacional, dado que la finalidad fundamentalmente está dirigida a la declaración de prescripción de la reparación civil generada del daño, cuando el ilícito penal ha prescrito, conforme a los presupuestos regulados en el Código Penal.

En lo sustantivo, respecto a lo propuesto, se tiene meridianamente desarrollado por esta Suprema Corte, en el sentido de que la posibilidad de fijar reparación civil no solo es posible cuando media sobreseimiento o absolución, sino también cuando el delito se declara prescrito a partir de un proceso regular llevado a cabo, como ha sido en el caso materia, a partir de relievar la independencia de las responsabilidades que concurren en un proceso penal (penal y civil). Por un lado, puede mediar sobreseimiento, absolución (artículo 12.3 del Código Procesal Penal) y también prescripción. Sin embargo, esta última no determina la extinción de la reparación civil en correspondencia con lo estipulado por el artículo 100 del Código Penal, que reza que “la acción civil derivada del hecho punible no se extingue mientras subsista la acción penal”, es decir, hasta que se emita la resolución correspondiente firme (léase SALA PENAL PERMANENTE de la Corte Suprema de Justicia de la República. Casación n.º 1803-2018/Lambayeque, fundamentos jurídicos cuarto y quinto). De modo que no hay necesidad de desarrollar el tema propuesto, tanto más porque en la jurisprudencia casuística práctica su aplicación se amplió en ese sentido.

Séptimo. […]la acción penal es una causa de interrupción de la prescripción acción civil fijada en el [artículo 2001], numeral 3 [del Código Civil], que prescribe lo siguiente: “Citación con la demanda o por otro acto con que se notifique al deudor, aun cuando se haya acudido a un juez o autoridad incompetente” […], tal como se ha establecido en la jurisprudencia suprema:

∞ A estos efectos es de tener presente el artículo 100 del Código Penal, que estatuye que: “La acción civil derivada del hecho punible no se extingue mientras subsista la acción penal” y la doctrina jurisprudencial que lo informa. Ahora bien, como se estableció en la sentencia casatoria civil 1139-1998/Lima, publicada en El Peruano, de 25 de marzo de 1999, el citado artículo 100 del Código Penal debe entenderse que mientras subsista la acción penal la acción civil no puede prescribir, con lo cual estaríamos frente a un supuesto de interrupción de la prescripción extintiva de la acción civil. Los supuestos de interrupción del artículo 1996 del Código Civil no son taxativos; y, la interrupción produce la ineficacia de la fracción del tiempo transcurrido, y desaparecida la causal, empieza a correr un nuevo plazo prescriptorio, sin que sea de cómputo el tiempo anteriormente transcurrido (conforme: sentencia casatoria civil 2664-1999/Junín, publicada en El Peruano de 5 de julio de 2000). [Resaltado adicional].

Por lo tanto, una vez que se extingue definitivamente la acción penal, en ese momento, se inicia el cómputo del plazo de prescripción de la acción civil, que ha sido interrumpido, dado que “la interrupción de la prescripción [extintiva] implica eliminar el tiempo transcurrido y el inicio de un nuevo cómputo del plazo luego de culminarse la causal de interrupción” (véase SALA DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y SOCIAL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA. Casación n.° 20450-2017/Lima, del veintinueve de noviembre del dos mil dieciocho, fundamento decimoprimero). [Resaltado adicional].

Octavo. Finalmente, confunde la correcta interpretación del artículo 100 del Código Penal, puesto que, si bien, si la acción penal subsistió hasta el once de diciembre de dos mil veinte, plazo hasta el que se podía impugnar la finalización de la acción penal y, sin la apelación del Ministerio Público, quedó firme ese extremo, constituyendo cosa juzgada, al ser el proceso penal peruano bifronte, ha sido diseñado por celeridad y economía procesal para concluir con una condena penal y también con una condena civil. Entonces, cuando fue requerida debidamente con la sentencia confirmada de prescripción sub lite, luego la condena civil o la reparación civil se ha emitido mucho antes, incluso que concluya la acción penal. Vale decir, cuando esta era subsistente, su dictado es legítimo, vigente y exigible, puesto que aún existen quince años para que prescriba, contados a partir del doce de diciembre de dos mil veinte, al haberse interrumpido con el inicio del proceso penal. No genera mérito casatorio una interpretación contraria a derecho y a la jurisprudencia consistente de esta Suprema Corte de Justicia[2].

Decimoctavo. Más recientemente, se ha fijado criterios más específicos sobre los alcances de la reparación civil proveniente del delito, como se aprecia en la casación 1920-2022/San Martín, del veintitrés de febrero de dos mil veintiséis, a partir del fundamento segundo, tercer párrafo:

Segundo. […] ∞ El CPP decidió romper en forma definitiva con una accesoriedad mal comprendida, de forma que se permite en la actualidad que, a pesar de una sentencia absolutoria o el archivo definitivo por un sobreseimiento, el juez no esté impedido para emitir una sentencia para satisfacer la pretensión civil [Asencio][3]. En efecto, una absolución o un sobreseimiento no necesariamente importan o motivan la improcedencia de su declaración y ulterior determinación. La opción normativa que aceptó el artículo 12, numeral 3, del CPP no solo ratificó la diferencia entre acción penal y acción civil —los criterios de imputación son propios, no necesariamente coincidentes, en tanto que la acción civil es ex damno y se rige por las reglas del Código Civil (preceptos de naturaleza civil), al tratarse incluso de un proceso civil acumulado al penal—.

Tercero. En efecto, el artículo 12, numeral 3, del CPP señala que “La sentencia absolutoria o el auto de sobreseimiento no impedirá al órgano jurisdiccional pronunciarse sobre la acción civil derivada del hecho punible válidamente ejercida, cuando proceda”.

Cuarto. Existe un criterio jurisprudencial uniforme en lo que se refiere al objeto civil en los autos de sobreseimiento, en las sentencias absolutorias y en las decisiones que declaran prescrita la acción penal[4]. El juzgador, pese a la absolución, el sobreseimiento penal o la prescripción de la acción penal, no puede dejar de pronunciarse acerca de la responsabilidad civil. Incluso, le corresponde verificar si se expresaron agravios puntuales respecto a la condena civil, de lo contrario, es su obligación —ante la ausencia de agravios, al respecto— declarar la firmeza del extremo civil, cuando corresponda[5]. Así, el pronunciamiento expreso sobre la reparación civil es una exigencia que deriva del derecho fundamental a la tutela judicial de la víctima, y su reconocimiento legal se halla en el artículo 92 del Código Penal. Por cierto, dicha decisión es imposible sin la correspondiente auditoría epistemológica de la prueba debida, pertinente, conducente y útil.

Quinto. Desde luego, como en la acción civil rige el principio dispositivo, su subsistencia está condicionada a que exista una pretensión de esa naturaleza de la parte legitimada, que generalmente es el actor civil o, en su defecto, el Ministerio Público.

∞ Luego, el juicio oral es el ámbito natural de la decisión sobre la fundabilidad de la pretensión civil, previa actuación del contradictorio de prueba. En efecto, es en la sentencia en donde se materializará el pronunciamiento de fondo acerca de la reparación civil. De esta manera se garantiza la contradicción, la inmediación y, en general, la evaluación global de la prueba orientada a la determinación de los presupuestos comunes —pero no necesarios en todos los casos— de la responsabilidad civil, a saber: (i) el hecho antijurídico, (ii) el daño, (iii) la relación de causalidad y (iv) el factor de atribución[6].

Décimo. Por otro lado, (…) puede mediar sobreseimiento, absolución (artículo 12, numeral 3, del CPP) y también prescripción. Sin embargo, esta última no determina la extinción de la reparación civil, en correspondencia con lo estipulado por el artículo 100 del Código Penal, que reza que “la acción civil derivada del hecho punible no se extingue mientras subsista la acción penal”, es decir, hasta que se emita la resolución correspondiente firme (léase Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República. Casación n.° 1803-2018/Lambayeque, fundamentos jurídicos cuarto y quinto).

Undécimo. Ahora bien, como se estableció en la sentencia casatoria civil 1139-1998/Lima, publicada en El Peruano, del veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y nueve, del citado artículo 100 del Código Penal debe entenderse que la acción civil no puede prescribir mientras subsista la acción penal, con lo cual estaríamos ante un supuesto de interrupción de la prescripción extintiva de la acción civil. Los supuestos de interrupción del artículo 1996 del Código Civil no son excluyentes de otros establecidos en el ordenamiento jurídico, y la interrupción produce la ineficacia de la fracción del tiempo transcurrido y, desaparecida la causal, empieza a correr un nuevo plazo prescriptorio, sin que sea de cómputo el tiempo anteriormente transcurrido (conforme Sentencia Casatoria Civil n.° 2664-1999/Junín, publicada en El Peruano del cinco de julio de dos mil).

∞ Por lo tanto, en el momento en que se extingue definitivamente la acción penal, se inicia el cómputo del plazo de prescripción de la acción civil, que ha sido interrumpido, dado que “la interrupción de la prescripción [extintiva] implica eliminar el tiempo transcurrido y el inicio de un nuevo cómputo del plazo luego de culminarse la causal de interrupción” (véase SALA DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y SOCIAL PERMANENTE de la Corte Suprema de Justicia de la República. Casación n.° 20450-2017/Lima, del veintinueve de noviembre del dos mil dieciocho, fundamento decimoprimero).

Decimonoveno. En suma, conforme a la jurisprudencia citada, el tratamiento de la vigencia de la acción penal, como el de la vigencia de la acción civil, son independientes; es decir, cuando se declare la prescripción de la acción penal y con ella se ponga fin al proceso penal incoado, esta decisión no resultará un obstáculo para analizar y emitir pronunciamiento sobre la acción resarcitoria civil y su vigencia. Ahora bien, para determinar el tiempo en que la acción resarcitoria prescribirá, cuando se declare la prescripción de la acción penal y con ello se haya extinguido el proceso penal, luego de la aplicación del artículo 100 del Código Penal: “la acción civil derivada del hecho punible no se extingue mientras subsista la acción penal”, resulta de aplicación también y de modo supletorio el artículo 2001, numeral 1, del Código Civil, que señala: “Prescriben, salvo disposición diversa de la ley (…) a los diez años, la acción personal, la acción real, la que nace de una ejecutoria y la de nulidad de acto jurídico”. Es claro que la acción resarcitoria se origina con el pronunciamiento de la ejecutoria emitida.

Vigésimo. En ese sentido, habiéndose determinado en el caso concreto que la vigencia de la acción penal prescribió el tres de abril de dos mil diecinueve (fecha que fijó el Tribunal Superior en el auto de vista cuestionado, foja 89), lo cual fue objeto de cuestionamiento mediante el recurso de casación promovido, hasta la emisión de una decisión definitiva, como lo es la decisión ante la instancia suprema, corresponde aplicar supletoriamente el citado artículo 2001, numeral 1 del Código Civil, que contempla el plazo de diez años para determinar la vigencia de la acción resarcitoria.

∞ Adicionalmente a ello, existe en el presente caso, un dato relevante a tomar en cuenta. Según la Ejecutoria suprema de calificación del recurso de casación del diez de octubre de dos mil veinticinco, por el que declaró bien concedido el recurso de casación (foja 124), cuya única causal amparada fue el numeral 3 del artículo 429 del CPP, como se anunció en el fundamento decimosexto, accedió a las dos pretensiones postuladas por la actora civil, la pretensión principal (sobre el extremo penal) cuya causa de pedir (causa petendi) ha quedado descartada por falta de legitimidad; y la pretensión alternativa (sobre el extremo civil) sobre la cual versa este pronunciamiento. Por lo tanto, como también se señaló, ut supra, la firmeza del asunto penal no es preexistente, sino que será sobreviniente, desde el momento en que se notifique la presente resolución. En consecuencia, el dies a quo, o inicio del cómputo del plazo de prescripción de la acción civil, de 10 años, conforme al artículo 2001.1 del Código Civil, recién ocurrirá en ese momento.

Vigesimoprimero. Asimismo, no es posible soslayar que en el caso de autos, ni el Tribunal Superior, ni el juzgado de primera instancia se pronunciaron sobre el objeto civil y su vigencia, a pesar que el actor civil (incluso, en otros casos en que no se haya constituido en actor civil, podría hacerlo el agraviado o el Ministerio Público) se encuentra premunido del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, de modo que correspondía al juzgador emitir pronunciamiento al respecto en tanto que, de acuerdo al artículo 139 inciso 8 de la Constitución, rige el principio de no dejar de administrar justicia por vacío o deficiencia de la ley.

∞ Un derecho que integra el contenido constitucionalmente garantizado de tutela jurisdiccional (artículo 139, inciso 3, de la Constitución) es acceder libremente al órgano jurisdiccional a través de un proceso –y a todas sus instancias–, así como obtener una resolución definitiva, razonada y razonable, fundada en derecho, congruente y, a ser posible, de fondo, que ponga fin irrevocablemente al conflicto, cuanto el acceso pleno al recurso legalmente previsto[7].

Vigesimosegundo. El derecho fundamental a la tutela jurisdiccional efectiva, que en este caso le corresponde al Estado peruano, representado por la procuraduría pública de SUNAT, no puede quedar sin atención, aun cuando no se hubiera adecuado el presente proceso penal a las reglas del Código Procesal Penal – Decreto legislativo 957 ni le fuera imperativo el artículo 12.3 del mismo, porque es de suyo inexorable, que si una parte justiciable formula un requerimiento al órgano jurisdiccional, este se encuentra en la obligación de responder a dicho pedido; y no dejarlo incontestado, como ha ocurrido en el presente caso.

Vigesimotercero. De otro lado, a pesar que se argumentó que al momento de la comisión del hecho (tres de abril de dos mil seis, cuando presentó su Declaración de rentas como persona natural) el CPP no estaba vigente, sin embargo, la norma constitucional previamente mencionada sí lo estaba, entonces los jueces de la Corte Superior de Lambayeque se encontraban constreñidos a emitir pronunciamiento, tanto en primera como en segunda instancia sobre la pretensión resarcitoria. Tal como lo ha reconocido la jurisprudencia suprema, en la Casación 003106-2001/Ucayali, del treinta y uno de marzo de dos mil dos, fundamento jurídico 4.

(…) debemos considerar que la tutela jurisdiccional efectiva es la posibilidad de reclamar a los órganos judiciales y obtener de ellos una respuesta justa y legítima. Por lo tanto, posee dos facetas: la formal y la material. La tutela jurisdiccional efectiva formal o tutela procesal efectiva está contenida en la posibilidad de recurrir a la jurisdicción, de presentar los recursos y medios probatorios, así como cualquier medio técnico de defensa que dentro de la estrategia legal permita alcanzar la respuesta del órgano jurisdiccional, así como a la posibilidad de materializar la respuesta judicial en un proceso determinado. La tutela jurisdiccional efectiva material, formal o sustancial es aquella por la cual el ciudadano no solo tiene el derecho de instar el mecanismo de la estructura jurisdiccional, recorrerlo con las garantías debidas e impugnar las decisiones contrarias a su voluntad procesal; sino el derecho que se allane el camino con la finalidad de recibir una respuesta justa y legítima sobre el fondo del asunto.

Vigesimocuarto. Es preciso, considerar además de la norma constitucional citada, que como lo acredita la Resolución 24 del catorce de septiembre de dos mil once (foja 31) el proceso penal fue adecuado a las reglas del Código Procesal Penal (Decreto Legislativo 957), desde la etapa intermedia, acatando el mandato del artículo 18.3, segundo párrafo del Decreto Legislativo 958 – Decreto legislativo que regula el proceso de implementación y transitoriedad del Nuevo Código Procesal Penal, por lo que para cuando se emite la resolución de prescripción del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), luego al juzgado le era ineludible aplicar el artículo 12.3 del CPP, en concordancia con la norma sustantiva penal que en su primigenio artículo 92 del Código Penal (vigente al momento de los hechos), señalaba que “la reparación civil se determina conjuntamente con la pena”; e incluso su modificación (publicada el cuatro de agosto de dos mil dieciocho) también señala que: “la reparación civil se determina conjuntamente con la pena y es un derecho de la víctima que debe efectivizarse durante el tiempo que dure la condena. El juez garantiza su cumplimiento”. De modo que se transgrede la norma material al no haberlas contemplado para emitir una decisión acorde a derecho, por cuyo motivo, al no haberse pronunciado sobre el objeto civil y su vigencia, como se tenía dicho, corresponde amparar el recurso en parte, casar el auto de vista y actuando en sede de instancia ordenar que el juez de primera instancia emita pronunciamiento sobre el objeto civil y su vigencia, previa audiencia, teniendo en cuenta lo expuesto, y de ser indispensable se desarrolle la actividad probatoria correspondiente.

Vigesimoquinto. Por otro lado, ante el argumento de la defensa técnica del supuesto obligado XXXXXXXXXXXXXXXXX que en el caso corresponde considerar el plazo de dos años para determinar la vigencia de la acción resarcitoria, y se ampara en el artículo 2001, numeral 4 del Código Civil, se debe tener presente que la jurisprudencia suprema actual sigue el criterio sostenido previamente, es decir, que el plazo prescriptorio debe ser el establecido en el artículo 2001, numeral 1 del Código Civil, que contempla el plazo de diez años, lo cual se puede contrastar con la emisión de las siguientes decisiones: Casación 1920-2022/San Martín, del veintitrés de febrero de dos mil veintiséis, fundamento undécimo, tercer párrafo, Recurso de Nulidad 587-2023/Loreto, el Acuerdo Plenario 4-2019/CIJ-116 y la Casación 2204-2023/Cusco, así como también de la Sala Civil Transitoria, en la casación 3065-2017/Piura. Esta posición se erige como la línea jurisprudencial uniforme, respecto del plazo de prescripción de la indemnización civil que brota de la responsabilidad penal por el delito.

∞ De otro lado, existe un criterio jurisdiccional anterior seguido en la Apelación 78-2025/Puno del diecinueve de diciembre de dos mil veinticinco, sin embargo, en uso de nuestra facultad de overruling, como parte de la teoría de los poderes implícitos[8] y del mandato supremo de ser defensores de la Constitución consagrado en el artículo 38 de la Carta Fundamental del Perú, lo modificamos pues conforme a lo expuesto y desarrollado se materializan mejores razones para seguir este criterio.

∞ Además, brota del principio lógico de razón suficiente y del principio de legalidad, porque la reparación civil no es una acción que pueda preexistir al proceso penal, por ello es concomitante a ella, y a lo sumo sobreviniente. Es imposible jurídicamente que alguna persona pueda ser demandada civilmente por la comisión de un delito que no hubiera sido previamente procesado penalmente. Por ello, su causal no es la acción civil indemnizatoria que brota de una responsabilidad extracontractual, sino la indemnización que nace de la ejecutoria, porque solo la declaración judicial de reparación civil, se erige en título ejecutivo para exigir el pago por el daño causado por algún delito[9].

Vigesimosexto. En todo caso el plazo de prescripción de la acción civil aún discutible (de dos o de diez años) no sería impedimento en este caso por que – como se insiste – el inicio de ese cómputo incluso en el plazo alegado por la defensa del prescrito se iniciará una vez notificada la presente ejecutoria suprema, es decir, cuando la decisión adquiera firmeza, dado que el auto supremo que declaró bien concedida la casación promovida incluye el cuestionamiento a la prescripción de la acción penal que ameritó el pronunciamiento desarrollado ut supra.

Vigesimoséptimo. Finalmente, sobre el escrito, signado con número de registro 22995 – 2026, presentado el veintiocho de agosto de dos mil veintiséis (día de la audiencia), por la encausada XXXXXXXXXXXXXXXXX quien dedujo nulidad absoluta de la audiencia por ausencia de notificación y además adjuntó el depósito judicial (como se especificó en el fundamento decimotercero ut supra), al respecto, verificados los actuados, se aprecia que dicha encausada no se apersonó a esta instancia, pese a que se le notificó debidamente el auto concesorio de la casación, contenido en la Resolución noventa y cinco, como se puede apreciar el SIJ Supremo (foja 703, del PDF del expediente: casación virtual). Según la cédula de notificación electrónica SINOE número 22392-2023-SP-PE cursada a la casilla electrónica 60879 correspondiente a su defensa técnica, con fecha veintiuno de julio de dos mil veintitrés, a las 16:45:55 horas, sin que cumpliera con personarse ante la Sala Penal Permanente y fijar nuevo domicilio procesal dentro del décimo día de notificado, como era su obligación, según se establece la última parte del numeral 4 del artículo 430 del CPP.

∞ Se adhiere la notificación aludida para mayor constancia:

∞ De modo que de acuerdo al artículo 430, numerales 4 y 6, del CPP, la omisión de la notificación denunciada no es amparable, en consecuencia, su pedido resulta inadmisible y el mismo derrotero le corresponde a su pedido secundario; en todo caso, conforme a su derecho, puede hacerlo valer en la instancia pertinente.

Vigesimoctavo. Finalmente, en este extremo, conforme al artículo 504 numeral 2 del CPP, se establece que quien interpuso un recurso sin éxito deberá pagar las costas procesales, las cuales se imponen de oficio, conforme al artículo 497 numeral 2 de la citada normatividad. Por ende, la encausada XXXXXXXXXXXXXXXX le atañe asumir tal obligación procesal. Dicha liquidación y su ejecución, le concierne al Juzgado de Investigación Preparatoria competente.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON FUNDADO, en parte, el recurso de casación interpuesto por la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT contra el auto de vista del diecinueve de junio de dos mil veintitrés (foja 89), que confirmó el auto de primera instancia del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72) que omitió pronunciarse sobre el objeto civil, en la causa seguida contra los encausados XXXXXXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXXXXX por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas) en agravio del Estado – SUNAT, en consecuencia:

II. DECLARARON INFUNDADO el recurso de casación interpuesto por la ABOGADA DE LA PROCURADURÍA PÚBLICA DE LA SUNAT contra el auto de vista del diecinueve de junio de dos mil veintitrés (foja 89), que confirmó el auto de primera instancia del uno de diciembre de dos mil veintidós (foja 72), en el extremo que declaró fundada la excepción de prescripción de la acción penal en la causa seguida contra los encausados XXXXXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX por el delito de defraudación tributaria (ocultamiento parcial de rentas) en agravio del Estado – SUNAT; con todo lo demás que al respecto contiene. Por lo tanto, NO CASARON el auto de vista recurrido en el extremo que declaró fundada la excepción de prescripción de la acción penal.

III. CASARON el referido auto de vista en el extremo de la falta de pronunciamiento sobre el objeto civil; y, por ende, actuando en sede de instancia, ORDENARON que otro juez penal unipersonal de primera instancia emita pronunciamiento sobre dicho extremo, previa audiencia y de ser indispensable, se desarrolle actividad probatoria.

IV. INADMISIBLE el escrito signado con número de registro 22995 – 2026, del veintiocho de agosto de dos mil veintiséis, presentado por la encausada XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX sobre nulidad absoluta de la audiencia. CONDENARON a dicha recurrente al pago de las costas procesales correspondientes, que serán liquidadas y exigidas por el Juzgado de Investigación Preparatoria competente.

V. DISPUSIERON que la presente sentencia casatoria sea leída en audiencia y que, acto seguido, se notifique a todas las partes personadas en la instancia y se publique en la página web del Poder Judicial; y archivaron los actuados.

Intervino el señor juez supremo Campos Barranzuela, por licencia del señor juez supremo Prado Saldarriaga.

 

SS.

LUJÁN TÚPEZ

ALTABÁS KAJATT

PEÑA FARFÁN

CAMPOS BARRANZUELA

MAITA DORREGARAY

MELT/jkjh

 

[1] Cfr. SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República, Apelación 227- 2023/Cusco, del diecinueve de julio de dos mil veinticuatro, fundamento sexto, apartados 6.6 a 6.8 y 6.13 a 6.14.
[2] En la misma línea argumentativa, véase SALA PENAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República, Apelación 78-2025/Puno, del diecinueve de diciembre de dos mil veinticinco, fundamentos: décimo a duodécimo. Casación 1803-2018/Lambayeque, del veintitrés de septiembre de dos mil veinte, fundamentos jurídicos: cuarto y quinto; Sentencia casatoria civil 1139-1998/Lima, del veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y nueve; Sentencia casatoria civil 2664- 1999/Junín, del cinco de julio de dos mil; SALA DE DERECHO CONSTITUCIONAL Y SOCIAL PERMANENTE, Corte Suprema de Justicia de la República, Casación 20450-2017/Lima, del veintinueve de noviembre del dos mil dieciocho, fundamento decimoprimero.
[3] SAN MARTÍN CASTRO, César. (2024). Derecho procesal penal. Lecciones (3.a edición). Lima: INPECCP-CENALES, p. 376.
[4] SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casaciones n.° 1406-2019/Tacna, del treinta y uno de agosto de dos mil veintiuno, fundamento de derecho sexto, numeral 6.1, viñetas penúltima y última; n.° 1803-2018/Lambayeque, del veintitrés de septiembre de dos mil veinte, fundamento de derecho cuarto; n.° 1082-2018/Tacna, del veintiséis de febrero de dos mil veinte, fundamento de derecho noveno (con cita de la Casación n.° 1535-2017/Ayacucho); n.° 1690-2017/Amazonas, del seis de junio de dos mil diecinueve, fundamento de derecho segundo, numeral 2.2; n.° 1535-2017/Ayacucho, del veintiséis de septiembre de dos mil dieciocho, fundamento de derecho tercero.
[5] SALA PENAL PERMANENTE. Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Casación n.° 2099-2022/Sullana, del veintinueve de mayo de dos mil veinticuatro, fundamento octavo, segundo párrafo.
[6] SALA PENAL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ. Apelación n.° 286- 2023/Puno, del veintiuno de mayo de dos mil veinticuatro, fundamento jurídico undécimo.
[7] GIMENO SENDRA, Vicente. Introducción al Derecho Procesal. Ed., Colex, Madrid, 2004, p. 224.
[8] Cfr. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, STC Expediente n.° 001-2012-PI/TC-Lima, del diecisiete de abril de dos mil doce, fundamento jurídico 15.
[9] Cabe notar que existe la apelación 08-2013(NCPP) Lima, del veintitrés de septiembre de dos mil catorce, en la cual se considera que el plazo de prescripción es de dos años, según la causal 4 del artículo 2001 del Código Civil, pero además de no ser una ejecutoria que haya obtenido respaldo en la jurisprudencia nacional, no colma el principio de denotaciónde la teoría del precedente, alno ser vinculante.

NEGOCIACIÓN INCOMPATIBLE: LA IMPUTACIÓN DE CÓMPLICE EXIGE IDENTIFICAR LA CONTRIBUCIÓN DOLOSA Y LOS ACTOS CONCRETOS DE SU CONTRIBUCIÓN– EXPEDIENTE N° 01167-2025-PHC/TC – LIMA

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP N.° 01167-2025-PHC/TC – LIMA

Pleno. Sentencia 1108/2026

 

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

 

En Lima, a los 25 días del mes de junio de 2026, la Sala Primera del Tribunal Constitucional, integrada por los magistrados Hernández Chávez con su fundamento de voto, Morales Saravia y Ochoa Cardich ‒convocado para dirimir la discordia suscitada por el voto singular del magistrado Monteagudo Valdez‒, emite la presente sentencia. Los magistrados intervinientes firman digitalmente en señal de conformidad con lo votado.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don XXXXXXXXXXX contra la Resolución 2, de fecha 11 de diciembre de 20241, expedida por la Primera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, que declaró improcedente la demanda de habeas corpus de autos.

ANTECEDENTES

Con fecha 4 de octubre de 2024, don XXXXXXXXXXXXXX interpuso una demanda de habeas corpus2 a su favor y la dirigió contra el señor XXXXXXXXXXXXXXXXXXX, en su condición de juez del Primer Juzgado Unipersonal Permanente de la Corte Superior de Justicia del Callao; los jueces superiores García Juárez, Nieves Cervantes y Pérez Castillo, integrantes de la Segunda Sala Penal de Apelaciones Permanente de la Corte Superior de Justicia del Callao; y contra los magistrados San Martín Castro, Luján Túpez, Altabás Kajatt, Sequeiros Vargas y Cotrina Miñano, integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República. Alegó la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la motivación de resoluciones judiciales, a la presunción de inocencia, así como la afectación del principio de legalidad, en conexidad con el derecho a la libertad personal.

Solicitó que se declaren nulas las siguientes decisiones: i) la sentencia de fecha 24 de octubre de 20203, que condenó al recurrente como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad, con carácter de suspendido en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; ir) la sentencia de vista, de fecha 18 de marzo de 20214, que confirmó la precitada condena5; y iii) la resolución suprema de fecha 30 de marzo de 20236, que declaró infundado el recurso de casación formulado contra la sentencia de vista.7

Sostuvo que, el 22 de noviembre de 2012, el Instituto de Desarrollo Tributario y Aduanero (INDESTA) de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat), a cargo del jefe del Área Usuaria, XXXXXXXXXXXXXX, convocó a concurso público para cubrir veintisiete plazas bajo modalidad de contratación administrativa de servicios, por lo que postuló al puesto de profesional para actividades académicas, investigador en materia tributaria del cual resultó ganador. Sin embargo, un año después se emitió el Informe 8-2014-SUNAT/1C0000 en donde se concluyó que parte del personal contratado bajo la modalidad CAS, entre ellos él, carecía de los requisitos mínimos establecidos, como no tener experiencia en labores de coordinación de ejecución de actividades académicas ni contar con el título universitario en derecho solicitado. Este hecho fue materia de investigación por parte del Ministerio Público, que formuló acusación contra XXXXXXXXXX, como autor y contra Nancy Liliana Herrera Valladares, como cómplice primario del delito contra la administración pública, en la modalidad de colusión simple en agravio del Estado, previsto y sancionado en el primer párrafo, artículo 384, del Código Penal; y contra XXXXXXXXXXX, como autor y contra él, y contra XXXXXXXXXXXXXXXX y XXXXXXXXXXXXXXXXX, como cómplices primarios del delito contra la Administración pública, en la modalidad de negociación incompatible en agravio del Estado, previsto y sancionado en el artículo 399 del Código Penal.

De esa manera, se imputó a XXXXXXXXXXXX el haber intervenido, en virtud del cargo que ostentaba de jefe del Área Usuaria del Instituto de Desarrollo Tributario y Aduanero y requirente de las necesidades de personal, con la intención de favorecer a sus coimputados en su ingreso a la entidad, pues intervino en los procesos de contratación al modificar el perfil del personal, ya aprobado por la entidad, aproximarlo al perfil de los contratados y participar de la evaluación de los requisitos curriculares, así como elaborar el banco de preguntas de la prueba técnica y en la entrevista personal. Por su parte, respecto de él, en su condición de interesado en ingresar al Instituto de Desarrollo Tributario y Aduanera de la Sunat, se le imputó el haber colaborado con XXXXXXXXXXXXX para que intervenga a su favor en el ingreso de manera directa en la entidad.

Asimismo, alegó que la sentencia de primera instancia contiene errores y que producto de ello ha sido condenado por el delito de negociación incompatible. Así, como primer error, señaló que la responsabilidad de contratar a una persona que cumpla con las características requeridas para el puesto es del funcionario XXXXXXXXXXXX, por lo que no resultó lógico haber sido sentenciado por la conducta inadecuada de terceras personas. Sobre el segundo error, mencionó que la condena se valió de las declaraciones de testigos, los cuales no establecieron alguna responsabilidad sobre él ni lo relacionaron con el funcionario público XXXXXXXXXXX. En cuanto al tercer error, sostuvo que el fiscal se apoyó en la ficha técnica presentada, en la cual consignó que no cuenta con título en derecho o contabilidad, y utilizó ello para probar que no era competente para el concurso que ganó. Asimismo, afirmó que no ha mentido sobre su formación académica, pues sí cuenta con el certificado de bachiller en derecho y menos ha tenido la intención de generar perjuicio al Estado. Sobre el cuarto error, señaló que para la configuración del tipo penal de negociación incompatible resulta necesaria la presencia del dolo directo o eventual; sin embargo, no existe evidencia que demuestre que haya actuado con conocimiento de las irregularidades cometidas por XXXXXXXXXX o que haya aceptado participar en un esquema fraudulento. Como quinto error, mencionó que para desvirtuar el principio de presunción de inocencia es necesario la correcta valoración de las pruebas; no obstante, no se ha señalado en la sentencia de qué manera fue favorecido, por lo que la responsabilidad de la realización de una correcta evaluación en el concurso corresponde únicamente al funcionario.

Sostuvo también que se ha empleado erróneamente la figura de complicidad del tercero en el delito de negociación incompatible, pues el postular en un concurso no constituye un comportamiento delincuencial y tampoco constituye un aporte significativo.

Finalmente, manifestó que existe una falta de claridad sobre los criterios que establecen la complicidad en el delito de negociación incompatible, ya que el legislador no ha establecido si la conducta que le es atribuida es considerada como un supuesto de complicidad en el interés de un funcionario público.

El Décimo Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, mediante Resolución 1, de fecha 4 de octubre de 20248, admitió a trámite la demanda.

El procurador público adjunto del Poder Judicial se apersonó al proceso y contestó la demanda.9 Solicitó que esta sea declarada improcedente, pues afirmó que los agravios planteados en la demanda no tienen trascendencia constitucional y no se evidencia vulneración de derechos conexos a la libertad. Agregó que en la demanda no se precisa cuál sería el vicio en la motivación y que los agravios expuestos en la demanda son competencia exclusiva de la jurisdicción ordinaria.

El Décimo Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima, mediante Resolución 5, de fecha 11 de noviembre de 202410, declaró improcedente la demanda, tras considerar que los hechos y el petitorio no están relacionados de forma directa con el contenido constitucionalmente protegido de los derechos invocados, ya que las alegaciones de la demanda están dirigidas a cuestionar las pruebas de cargo y su valoración. Agregó que, igualmente, no se ha acreditado la afectación al derecho a la debida motivación de resoluciones judiciales ni se advierte afectación a la libertad personal del recurrente.

La Primera Sala Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima confirmó la apelada, en líneas generales, por similares fundamentos.

FUNDAMENTOS

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la demanda es que se declaren nulas las siguientes decisiones: i) la sentencia de fecha 24 de octubre de 2020, que condenó a don XXXXXXXXXX como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad con carácter de suspendido en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; ii) la sentencia de vista, de fecha del 18 de marzo de 2021, que confirmó la precitada condena11; y iii) la resolución suprema, de fecha 30 de marzo de 2023, que declaró infundado recurso de casación formulado contra la sentencia de vista.12

2. Se alegó la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la motivación de resoluciones judiciales, a la presunción de inocencia, así como la afectación del principio de legalidad, en conexidad con el derecho a la libertad personal.

Análisis del caso en concreto

Sobre la motivación de las resoluciones judiciales

3. El artículo 139, inciso 3 de la Constitución establece los principios y derechos de la función jurisdiccional y la observancia del debido proceso y de la tutela jurisdiccional; en consecuencia, cuando el órgano jurisdiccional imparte justicia, está obligado a observar los principios, derechos y garantías que la Constitución establece como límites del ejercicio de las funciones asignadas.

4. En este sentido, la necesidad de que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio que informa el ejercicio de la función jurisdiccional y, al mismo tiempo, un derecho fundamental de los justiciables. Mediante la debida motivación, por un lado, se garantiza que la impartición de justicia se lleve a cabo de conformidad con la Constitución y las leyes (artículo 138 de la Constitución) y, por otro, que los justiciables puedan ejercer de manera efectiva su derecho de defensa.

5. En lo concerniente a la motivación, este Tribunal ha expresado en reiterada jurisprudencia lo siguiente:

[L]a Constitución no garantiza una determinada extensión de la motivación, por lo que su contenido esencial se respeta siempre que exista fundamentación jurídica, congruencia entre lo pedido y lo resuelto y, por sí misma, exprese una suficiente justificación de la decisión adoptada, aun si esta es breve o concisa, o se presenta el supuesto de motivación por remisión. Tampoco garantiza que, de manera pormenorizada, todas las alegaciones que las partes puedan formular dentro del proceso sean objeto de un pronunciamiento expreso y detallado […] [sentencia recaída en el Expediente 01230-2002-HC/TC, fundamento 11].

6. Esto es así en tanto hay grados de motivación, pues la motivación ausente resulta inconstitucional; sin embargo, la fundamentación jurídica que presente una suficiente justificación que sustente lo resuelto no es inconstitucional, lo que debe ser apreciado en el caso en particular (sentencia emitida en el Expediente 02004-2010-PHC/TC, fundamento 5).

Sobre la presunta vulneración del principio de legalidad penal

7. El principio de legalidad se encuentra consagrado por la Constitución Política en su artículo 2.º, inciso 24, literal d), conforme al cual “Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible; ni sancionado con pena no prevista en la ley”.

8. La jurisprudencia uniforme del Tribunal Constitucional señala que el examen de subsunción del tipo penal y la determinación de los elementos normativos del delito no son competencia del juez constitucional, sino del juez ordinario, por tratarse de asuntos de mera legalidad.

9. Ello no impide que, a nivel constitucional, se pueda realizar un control del principio-derecho de legalidad penal, a partir de los siguientes términos13:

7. Es bien cierto que, como regla general, la tipificación penal y la subsunción de las conductas ilícitas no son ni deberían ser objeto de revisión en estos procesos. Al fin y al cabo, ni la justicia constitucional puede considerarse en forma análoga a la justicia penal, ni aquella resulta una tarea que entre en el ámbito de competencia de los jueces constitucionales. Como nuevamente lo ha expresado su par español, mediante estos procesos se ha “encomendado proteger los derechos fundamentales (…), conociendo de toda calificación jurídica realizada por los tribunales ordinarios que viole o desconozca (…) derechos, pero carece de aquel carácter en relación con procesos comunes que resuelvan derechos intersubjetivos ajenos a los derechos fundamentales y que se pronuncien sobre cuestiones de mera legalidad, al ser competencia exclusiva de los jueces y tribunales su interpretación y decisión, fijación de los hechos y subsunción, así como la precisión de las consecuencias jurídicas (…), aunque se apoyen en errores, equivocaciones o incorrecciones jurídicas o, en definitiva, en la injusticia de las resoluciones, porque ello le convertiría [al juez constitucional] en órgano de control de la mera legalidad, ejerciendo funciones que no le atribuye la Constitución” [cf. STC 104/1985].

8. De ahí que solo excepcionalmente quepa efectuar un control constitucional sobre una resolución judicial por afectación del principio de legalidad penal y, en concreto, en aquellos casos en los que, al aplicar un tipo penal o imponer una sanción, el juez penal se aparte del tenor literal del precepto o cuando la aplicación de un determinado precepto obedezca a pautas interpretativas manifiestamente extravagantes o irrazonables, incompatibles con el ordenamiento constitucional y su sistema material de valores. En consecuencia, si en la justicia ordinaria se determina la culpabilidad o inocencia del imputado, determinando en el caso si se da el supuesto de hecho previsto en la norma y sobre la base de consideraciones de orden penal, de acuerdo con la alternativa que ofrezca la dogmática penal que se estime la más adecuada, la justicia constitucional, en cambio, se encarga de determinar si la resolución judicial cuestionada afecta a derechos constitucionales. (énfasis agregado)

 10. Por ello, conforme se ha expuesto en otros casos (Expediente 02109-2024-PHC/TC, fundamentos 52 y 53), consideramos que el Tribunal Constitucional ha adoptado la tesis intermedia, que propone un control constitucional en el ejercicio de la subsunción típica que puede realizar el juez penal, siempre y cuando se trate de una situación irrazonable y desproporcionada, fuera de los cánones de la ley y totalmente ajena al ámbito de lo penalmente permitido, en claro detrimento de los derechos de la persona.

Contenido de la Sentencia Penal de Primera Instancia

11. La sentencia penal de primera instancia no es más clara que la que se ha reseñado (f. 51). En aquella, se detalla, entre los considerandos más relevantes:

a. Se advierten una serie de actos administrativos disfuncionales e irregulares que denotan que el sujeto público encargado de la contratación, por razón de su cargo, se interesó indebidamente en la contratación del acusado XXXXXXXXXXXXXXX, cuando éste no cumplía los requisitos mínimos establecidos en las bases de la convocatoria, ya que no contaba con el título profesional de abogado (considerando 11.4.1).

b. La auditoría de la Sunat afirmó que la evaluación de los requisitos y curricular estaba a cargo de la unidad usuaria, verificando que el INDESTA no revisó adecuadamente que el personal a ser contratado cumplía con los requisitos mínimos elaborados y aprobados por ellos mismos. La jefe de la División de Talento en Sunat, refiere que las personas que le tomaron la entrevista al recurrente fueron tres; y, que el encargado del área usuaria era a quien correspondía la evaluación del cumplimiento de los requisitos y curricular (considerando 11.4.2).

c. El autor principal fue declarado reo contumaz, lo que no impide un pronunciamiento sobre la contribución autónoma del acusado como partícipe del delito de negociación incompatible. Así, si una persona acepta dolosamente ayudar o prestar asistencia a otra persona para la comisión de un delito, esta circunstancia sustentaría por sí sola el castigo del partícipe, aun cuando el autor, por cualquier razón, no pudiera ser sometido a un proceso judicial o sanción punitiva (considerando 11.5.3).

d. Por ello, ha quedado acreditado que el recurrente, al presentarse y proseguir una convocatoria pública, sin contar con los requisitos mínimos exigidos en las bases administrativas (título profesional y experiencia), favoreció dolosamente el accionar del sujeto público que se interesó indebidamente en su contratación (considerando 11.6.1).

12. Por estos fundamentos la sentencia apelada en el proceso penal, condena al recurrente por el delito de negociación incompatible, a cuatro años de pena privativa de la libertad, suspendida en su ejecución por el plazo de tres años.

Contenido de la Sentencia Penal de Segunda Instancia

13. La sentencia penal de segunda instancia (f. 87) señala, entre otros argumentos, lo siguiente:

a. Se imputa al favorecido, haber colaborado con XXXXXXXXXXXX para que se interesara de manera directa en su proceso de contratación, para que intervenga antes y durante la ejecución del mismo, para ser favorecido con su ingreso a la entidad (considerando 8.2.8).

b. El encargado de verificar el cumplimiento de los requisitos del perfil del recurrente fue Luís Felipe XXXXXXXXX, como área usuaria. Se señala que hay indicios de la contratación irregular del recurrente por carecer de los requisitos mínimos; además, por carecer de experiencia en las labores de coordinación de las actividades que se señalan en la convocatoria (considerando 8.2.10).

c. Las irregularidades administrativas insubsanables hacen inferir el interés indebido del sujeto público en la contratación del acusado, quien no cumplía los requisitos mínimos establecidos en la convocatoria, por lo que debió ser declarado NO APTO: no contar con el título de abogado ni con experiencia en labores de coordinación de actividades académicas o similares, pese a lo cual fue convocado por la entidad (considerandos 8.2.17 y 8.2.18).

d. La defensa del demandante alega que el requerimiento para la contratación era de profesionales con título universitario en Derecho y/o Contabilidad y que no se había requerido los servicios de un abogado o contador (considerado 8.2.25).

e. El demandante presentó como título obtenido, el de Bachiller en Derecho (considerando 8.2.27).

f. El recurrente no acreditó el año de experiencia en labores de coordinación de ejecución de diferentes actividades académicas (8.2.28).

g. “Resulta evidente que existió un favorecimiento al apelante, quien no obstante de no cumplir con los requisitos mínimos de la convocatoria como son el título profesional y la experiencia mínima de un año para coordinar la ejecución de actividades académicas como se desprende de la lectura de la ficha de postulación, sin embargo, advirtiendo que no presento copia del título profesional como se acredita en la relación de postulantes (…) fue declarado APTO (…) ” (considerando 2.30).

h. “La participación de XXXXXXXXX no tiene un injusto propio, sino que su intervención se encontró supeditada a la acción del autor, por lo tanto, su complicidad es definida como la contribución a la realización del hecho punible cometido por el autor, por cuanto el apelante no tuvo el dominio del hecho dolosamente cometido para favorecerlo en su postulación a una plaza CAS, no obstante, de no tener los requisitos mínimos al momento de su postulación. Siendo el caso que su contribución en la comisión del hecho punible no solo se limitó a presentarse al concurso sin cumplir con los requisitos mínimos necesarios, sino que sobretodo su participación fue realizada en la continuación del proceso de selección advirtiendo que no había cumplido con presentar el titulo y acreditar la experiencia de un año en actividades académicas y que dichos requisitos indispensables no solo habían sido obviados por la comisión de selección sino que no obstante no cumplirlos fue evaluado con las más alta calificación, lo cual de un simple razonamiento lógico resultaba imposible y el recurrente habiéndolo advertido en las diversas etapas de evaluación continuó aceptando el ilícito apoyo de un funcionario público que violó los principios de imparcialidad y objetividad que exigía su desempeño profesional” (considerando 8.2.33).

14. Es por estos fundamentos que se confirma la sentencia apelada, confirmando la sentencia condenatoria de cuatro años de pena privativa de la libertad, suspendida en su ejecución por el plazo de tres años.

Sobre la sustracción de la materia y la necesidad de emitir un nuevo pronunciamiento

15. Como ha quedado anotado precedentemente, la sentencia penal de segunda instancia fue emitida el 18 de marzo de 2021, la misma que a la fecha ya está cumplida, al 17 de marzo de 2024. No obstante, este Colegiado considera que es necesario emitir un pronunciamiento en los términos a que habilita el artículo 1 del Nuevo Código Procesal Constitucional, a efectos de que circunstancias como las que se han producido en el caso de

16. Este colegiado, considera que tanto las sentencias penales impugnadas, tiene un déficit de motivación, razón suficiente para declarar su nulidad.

17. En la sentencia de primera instancia llama la atención que, pese a que el demandante ha sido condenado a título de cómplice, el presunto autor no ha sido sometido a juicio, pues tiene la condición de reo En este contexto, la propia sentencia de primera instancia se infiere que para la condena del cómplice (considerando 11.5.3), es necesario que se acepte dolosamente, “ayudar” o “prestar asistencia” a otra persona para comisión de un delito y que, por esta circunstancia, se sustentaría el castigo del partícipe, aún en ausencia del autor. Sin embargo, ello en el caso de autos no aparece acreditado.

18. Ambas sentencias se sustentan en la conducta desplegada por el recurrente, cuando aquella es la que corresponde a un postulante en un concurso público. Pero de ello no se puede derivar su participación a título de cómplice en la comisión del delito imputado.

19. En ese sentido, si el recurrente no cumplía con los requisitos para postular y/o ganar dicho concurso, la responsabilidad por no haber sido descalificado corresponde al funcionario o funcionarios a cargo delmmismo. Esto es, que si reunía o no el perfil profesional o si cumplía el requisito que requería el puesto, es una evaluación que debe desarrollar el comité evaluado, no al postulante.

20. En todo caso, si se le va a imputar algún hecho a título de cómplice, corresponde que los jueces detallen en qué ha consistido tal complicidad, pues solo se señala que fue favorecido, sin detallar cuáles son los actos que el recurrente debió ejecutar, pues los que desarrolló, son los que son propios y se espera de cualquier persona en su posición: presentar documentos, constancias y certificados durante el desarrollo de un concurso público.

21. Tanto así que, no teniendo el título profesional de abogado, presenta el título académico de bachiller, lo que a criterio de la Sala emplazada era suficiente para descalificarlo, pero ello es responsabilidad del funcionario público competente, no del postulante.

22. Por ello, lo expuesto en el considerando 2.33, detallado el fundamento 8 precedente, preocupan a la justicia constitucional, pues, en el mismo se detalla lo siguiente:

  • La participación del recurrente no tiene un injusto propio, sino que su participación está supeditada a la acción del autor, por lo que su complicidad es definida como la contribución al hecho punible cometido por el autor.
  • El apelante no tuvo el dominio del hecho cometido para favorecerlo en su postulación a una plaza CAS, pese a no tener los requisitos mínimos para ello.
  • Su contribución no se limitó a presentarse al concurso, sino, sobre todo, a la continuación del proceso de selección, a pesar de no cumplir con presentar los requisitos indispensables para ello, obviados por la comisión de selección, la que lo evaluó con la más alta calificación lo cual, desde un razonamiento lógico, resultaba imposible, y el recurrente, habiéndolo advertido en las diversas etapas de evaluación, continuó aceptando el ilícito apoyo de un funcionario público que violó los principios de imparcialidad y objetividad que exigía su desempeño profesional.

23. Esta motivación es cuando menos La acción dolosa del recurrente es participar en un concurso público, sin tener dominio alguno del mismo y su contribución se limita a postular y mantenerse en el mismo, incluso, contra las leyes de la lógica, pues sabía o debía saber, según los jueces superiores, que no era apto, y que tenía el apoyo de un funcionario para tal efecto. Esta motivación no es verificable en el proceso penal.

24. En consecuencia, corresponde declarar fundada la No obstante, no es posible reponer las cosas al estado anterior, toda vez que el demandante ya cumplió la condena ilegítima que le fue impuesta, por lo que corresponde que este Tribunal ordene que se declare la nulidad de las sentencias condenatorias impuestas en su contra, la cancelación de los antecedentes que hubieran generado y el archivamiento del proceso penal.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le

confiere la Constitución Política del Perú,

 

HA RESUELTO

 

I. Declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus de autos. EN CONSECUENCIA, DECLARA la NULIDAD de la sentencia de fecha 24 de octubre de 2020, que condenó a don XXXXXXXX como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad, con carácter de suspendida en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; y la de la sentencia de vista, de fecha 18 de marzo de 2021, que confirmó la precitada condena.

II. ORDENA, la cancelación de los antecedentes penales que derivaron de dichas sentencias en relación al demandante.

Publíquese y notifíquese. SS.

HERNÁNDEZ CHÁVEZ

MORALES SARAVIA

OCHOA CARDICH

PONENTE MORALES SARAVIA

 

 

 

FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO HERNÁNDEZ CHÁVEZ

 

Sin perjuicio de suscribir la ponencia, estimo necesario agregar las siguientes consideraciones que paso a exponer:

1. En el presente caso, la parte demandante solicita que se declaren nulas las siguientes resoluciones: i) la sentencia de fecha 24 de octubre de 2020, que condenó a don XXXXXXXXXX como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad con carácter de suspendido en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; ii) la sentencia de vista, de fecha del 18 de marzo de 2021, que confirmó la precitada condena; y iii) la resolución suprema, de fecha 30 de marzo de 2023, que declaró infundado recurso de casación formulado contra la sentencia de vista.

2. Se alega la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la motivación de resoluciones judiciales, a la presunción de inocencia, así como la vulneración del principio de legalidad, en conexidad con el derecho a la libertad personal.

Constitución y Derecho Penal: límites al “ius puniendi”

3. Tal como lo ha puesto de relieve este Alto Tribunal, el Derecho Penal constituye el sub-sistema normativo a través del cual el Estado regula y ejerce el ius puniendi a favor de la protección de los intereses esenciales de las personas y la sociedad en general (STC 00006-2014-PI/TC, fundamento 32). Como no podía ser de otra manera, esta protección efectiva de bienes jurídicos cuando otros medios menos gravosos resultan insuficientes se vincula con la función de ultima ratio del derecho penal (14).

4. Cabe señalar que, el Estado utiliza el Derecho Penal, de un lado, para instituirlo como un instrumento formal de control social, y de otro lado, para establecer las conductas punibles, fijar los límites máximos o mínimos de la pena, regular el proceso penal, , frente a la afectación de determinados bienes constitucionales.

5. Ello es así, puesto que el delito, entendido en términos estrictamente jurídico-penales, como un “injusto culpable”, importa o genera siempre un “daño social”, conforme lo ha reconocido expresamente el legislador nacional en el IV del Título Preliminar del Código Penal, en donde, siguiendo a la doctrina penal italiana del principio di offensivita nel diritto penale, se afirma que, de acuerdo sistema legal, la pena precisa, necesariamente, de la “lesión o puesta en peligro” de determinados bienes jurídicos penalmente tutelados (lesividad) (Cfr. STC 01275-2022-PHC/TC, fundamento 28).

6. Por otra parte, a fin de cumplir tales propósitos, el Derecho Penal debe procurar, fundamentalmente, servir a todos los ciudadanos, evitando que la pena se convierta en un fin en sí mismo, y que desconozca el interés por una convivencia armónica, el bienestar general o las garantías mínimas que la Constitución Política le reconoce a toda En ese sentido, el Derecho Penal debe orientar la función preventiva general y especial de la pena con arreglo a los principios de legalidad, igualdad, culpabilidad, lesividad, exclusiva protección de bienes jurídicos, razonabilidad, entre otros (STC 00012-2006-PI/TC, fundamento 9).

7. Ahora bien, cabe agregar que, en el marco del Estado Constitucional, la actividad punitiva del Estado no es una actividad exenta de límites, sino que se encuentra sometida a los valores, principios y derechos fundamentales previstos en la propia Constitución Política (STC 00006-2014-PI/TC, fundamento 35).

8. En esa línea, uno de los principios que cabe poner de relieve es el principio de intervención mínima del Derecho penal, por el cual el Derecho Penal debe reaccionar solo frente a las agresiones más graves producidas contra los bienes jurídicos más importantes y acudir a las sanciones más graves cuando otras instancias (autorregulación, Derecho Civil, Derecho Administrativo) fracasan en la regulación de la materia (15).

9. De igual manera, un aspecto de especial relevancia vinculado con el uso racional del ius puniendi conforme a los parámetros que establece la Constitución Política, tiene que ver con el rol que concierne a los órganos que integran el sistema de justicia de penal como lo son el Ministerio Público y el Poder Judicial.

10. Por ello, a la judicatura penal —en el marco de un proceso penal— le corresponde la imperiosa labor de determinar si tal o cual acusado ha perpetrado la comisión de un delito y por consiguiente imponer —de ser el caso— la respectiva sanción, fundando la decisión en buenas y suficientes razones de hecho y derecho y basado en el estándar de certeza exigible para restringir la libertad personal. Por su parte, el Ministerio Público, tomando en cuenta sus funciones de conducción de la investigación y ser titular de la acción penal, deberá efectuar tales funciones respetando de manera irrestricta los derechos fundamentales y los principios como la legalidad, objetividad, razonabilidad, proporcionalidad y la presunción de inocencia.

Sobre el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales

11. De otro lado, conviene mencionar que la necesidad de que las resoluciones judiciales sean motivadas es un principio que informa el ejercicio de la función jurisdiccional y, al mismo tiempo, es un derecho fundamental de los justiciables. Mediante la debida motivación, por un lado, se garantiza que la impartición de justicia se lleve a cabo de conformidad con la Constitución Política y las leyes (artículo 138 de la Norma Fundamental) y, por otro, que los justiciables puedan ejercer de manera efectiva su derecho de defensa.

12. Al respecto, este Tribunal ha señalado en la STC 01230-2002-HC/TC, fundamento 11, lo siguiente:

“[L]a Constitución Política no garantiza una determinada extensión de la motivación, por lo que su contenido esencial se respeta siempre que exista fundamentación jurídica, congruencia entre lo pedido y lo resuelto y, por sí misma, exprese una suficiente justificación de la decisión adoptada, aun si esta es breve o concisa, o se presenta el supuesto de motivación por remisión. Tampoco garantiza que, de manera pormenorizada, todas las alegaciones que las partes puedan formular dentro del proceso sean objeto de un pronunciamiento expreso y detallado (…)”.

13. Ello es así, en tanto hay grados de motivación, pues la motivación ausente resulta inconstitucional; sin embargo, la fundamentación jurídica que presente una suficiente justificación que sustente lo resuelto no resulta inconstitucional, lo que debe ser apreciado en el caso en particular (STC 02004-2010-PHC/TC). En la misma línea, este Tribunal ha señalado en la STC 00728-2008-PHC/TC, fundamento 7, lo siguiente:

“El derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales es una garantía del justiciable frente a la arbitrariedad judicial y garantiza que las resoluciones no se encuentren justificadas en el mero capricho de los magistrados, sino en datos objetivos que proporciona el ordenamiento jurídico o los que se derivan del caso. Sin embargo, no todo ni cualquier error en el que eventualmente incurra una resolución judicial constituye automáticamente la violación del contenido constitucionalmente protegido del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales”.

14. Ahora bien, la exigencia de motivación resulta de especial trascendencia en el ámbito penal y, específicamente, en aquellas decisiones judiciales en las que se adoptan medidas que limitan la libertad personal tales como la comparecencia con restricciones, prisión preventiva, entre otras y, como no podía ser de otra manera, en la justificación de una sentencia condenatoria.

 15. Por ello, no le falta razón a Jordi Ferrer cuando asevera que la obligación de motivar reside en que la decisión probatoria cuente con buenas razones epistémicas y normativas que le den fundamento suficiente, siendo las primeras las que se derivan de la valoración individual y conjunta de la prueba y que tienen por finalidad la corroboración de los elementos de juicio aportados al proceso y las segundas, que atañen a la suficiencia o insuficiencia de tal corroboración (16).

16. En el presente caso, tal como se ha esgrimido en la ponencia, ambas resoluciones cuestionadas por el recurrente —sentencia de fecha 24 de octubre de 2020 y la sentencia de vista, de fecha 18 de marzo de 2021—se encuentran desprovistas de una suficiente, adecuada y razonable justificación, puesto que la mera participación de un postulante a un concurso público —incluso en el supuesto de no cumplir con el perfil requerido— per se no puede dar lugar a la configuración de un delito y menos aún si tal conclusión a la que arriban los órganos judiciales emplazados no se justifica concretamente.

17. Y es que, una sentencia condenatoria exige un estándar reforzado de motivación más allá de toda duda razonable que genere la certeza suficiente y que se funde en razones objetivas y sustentadas en el ordenamiento jurídico. Razones por cuales, considero que en el presente caso se ha vulnerado el derecho a la debida motivación de las resoluciones

Por estas consideraciones, mi voto es por:

I. Declarar FUNDADA la demanda de habeas corpus de autos. EN CONSECUENCIA, DECLARA la NULIDAD de la sentencia de fecha 24 de octubre de 2020, que condenó a don XXXXXXXXXXX como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad, con carácter de suspendida en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; y la de la sentencia de vista, de fecha 18 de marzo de 2021, que confirmó la precitada condena.

II. ORDENA, la cancelación de los antecedentes penales que derivaron de dichas sentencias en relación al demandante.

S.

HERNÁNDEZ CHÁVEZ

 

VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO MONTEAGUDO VALDEZ

 

Emito el presente voto, con el debido respeto por la opinión de mis colegas, porque considero que la demanda debe ser calificada como IMPROCEDENTE.

En el presente proceso, el objeto es que se declaren nulas las siguientes decisiones: i) la sentencia de fecha 24 de octubre de 2020, que condenó al recurrente como cómplice primario del delito de negociación incompatible a cuatro años de pena privativa de la libertad con carácter de suspendido en su ejecución por el plazo de tres años con reglas de conducta; ir) la sentencia de vista, de fecha del 18 de marzo de 2021, que confirmó la precitada condena17; y iii) la resolución suprema, de fecha 30 de marzo de 2023, que declaró infundado recurso de casación formulado contra la sentencia de vista.18

Se alegó la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la motivación de resoluciones judiciales, a la presunción de inocencia, así como la afectación del principio de legalidad, en conexidad con el derecho a la libertad personal.

La Constitución Política del Perú establece en el artículo 200, inciso 1, que mediante el habeas corpus se protege tanto la libertad individual como los derechos conexos a ella. No obstante, no cualquier reclamo que alegue la afectación del derecho a la libertad individual o derechos conexos puede reputarse efectivamente como tal y merecer tutela, pues, para ello, es necesario analizar previamente si tales actos denunciados vulneran el contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por el habeas corpus.

Al respecto, el Tribunal Constitucional, en reiterada jurisprudencia, ha precisado que los juicios de reproche penal de culpabilidad o inculpabilidad, la adecuación de una conducta en un determinado tipo penal, la verificación de los elementos constitutivos del delito, el grado de participación en la comisión del delito, la valoración de las pruebas penales y su suficiencia ni la determinación del quantum de la pena llevada a cabo dentro del marco legal, sea esta efectiva o suspendida están relacionados de forma directa con el contenido constitucionalmente protegido del derecho a la libertad personal, por lo que son materia de análisis de la judicatura ordinaria.

En el caso de autos, advierto que, si bien el demandante alega la vulneración de los derechos al debido proceso y a la debida motivación de las resoluciones judiciales, entre otros derechos o principios constitucionales, en puridad se pretende que en sede constitucional se realice un reexamen de lo resuelto por los jueces emplazados a partir de lo actuado en el proceso penal.

En efecto, el accionante alega, centralmente, que los jueces emplazados, al momento de resolver, no valoraron adecuadamente la documentación probatoria recabada durante el trámite del proceso. En ese sentido, manifiesta que no se analizó correctamente el hecho, ya que la conducta del favorecido no configura un supuesto de negociación incompatible, pues el responsable de verificar el cumplimiento de los requisitos del concurso era XXXXXXXXXX. Es más, menciona que no se ha especificado cuál sería el comportamiento delictivo ni la intención de generar un perjuicio al Estado, ya que su conducta fue la de postular a un concurso en donde no tenía capacidad de influir en los resultados de este y desconocía sobre las irregularidades.

Del mismo modo, señala que la sentencia condenatoria se ha valido de las declaraciones de testigos, quienes no han establecido responsabilidad sobre el recurrente. Asimismo, cuestiona los criterios que se tomaron en consideración para la configuración del delito de negociación incompatible; y afirma que en los pronunciamientos judiciales cuya nulidad se solicita no se ha establecido si la conducta atribuida es considerada como un supuesto de complicidad en el interés de un funcionario público.

De esta manera, analizar los argumentos esbozados por el recurrente implicaría sustituir el juicio de las autoridades jurisdiccionales penales, las cuales han valorado el material probatorio presentado por las partes procesales. Considero que la posición mayoritaria, al ingresar a analizar si se configuró o no el delito de negociación incompatible, está sustituyendo el juicio de subsunción y la evaluación de las pruebas que efectuaron los jueces emplazados. Y es que, de la revisión de las resoluciones judiciales impugnadas en el presente proceso constitucional, se puede concluir que se explicaron las razones que justificaron la expedición de la sentencia condenatoria en contra del favorecido.

En síntesis, se cuestiona la valoración de las pruebas y su suficiencia, la tipificación penal y el criterio aplicado por los jueces para resolver el caso penal en concreto. Sin embargo, estos cuestionamientos resultan manifiestamente incompatibles con la naturaleza del proceso constitucional de habeas corpus, pues recaen sobre asuntos propios que corresponde dilucidar a la justicia ordinaria.

Por consiguiente, la reclamación del recurrente no está relacionada con el contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por el habeas corpus, por lo que resulta de aplicación lo dispuesto en el artículo 7, inciso 1, del Nuevo Código Procesal Constitucional.

S.

MONTEAGUDO VALDEZ

 

[1] F. 339 el documento pdf del Tribunal
[2] F. 4 del documento pdf del Tribunal
[3] F. 54 del documento pdf del Tribunal
[4] F. 90 del documento pdf del Tribunal
[5] Expediente Judicial Penal 03487-2015
[6] F. 110 del documento pdf del Tribunal
[7] Casación 1584-2021/Callao
[8] F. 130 del documento pdf del Tribunal
[9] F. 269 del documento pdf del Tribunal
[10] F. 311 del documento pdf del Tribunal
[11] Expediente Judicial Penal 03487-2015
[12] Casación 1584-2021/Callao
[13] STC. Expediente 02758-2004-HC/TC
[14] Johannes Wessels et al. Derecho Penal. Parte General: El delito y su estructura, trad. R. Pariona (Instituto Pacífico, 2018), 6.
[15] Manuel Cancio Meliá y Pérez Manzano. “Principios del Derecho Penal (II)”. En: Manual de Introducción al Derecho Penal, coord. por Lascuraín Sánchez. Boletín Oficial del Estado, 2019, 80. Disponible en https://www.boe.es/biblioteca_juridica/abrir_pdf.php?id=PUB-DP-2019-110.
[16] Jordi Ferrer. “La motivación de los hechos”. En: Manual de Razonamiento Probatorio, ed. Jordi Ferrer. Suprema Corte de Justicia de la Nación de México, 2022, 464.
[17] Expediente Judicial Penal 03487-2015
[18] Casación 1584-2021/Callao

EL INTERÉS CASACIONAL REQUIERE ACREDITAR INTERPRETACIONES CONTRADICTORIAS O LA NECESIDAD DE FIJAR UNA INTERPRETACIÓN – RECURSO DE QUEJA N.° 1860-2024 / TUMBES

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

QUEJA NCPP N.° 1860-2024, TUMBES

SALA PENAL TRANSITORIA

 

INFUNDABILIDAD DEL RECURSO DE QUEJA

El recurso de casación que interpuso el quejoso no supera el juicio de admisibilidad al no revestir interés casacional y estar referido a aspectos fácticos y probatorios ya resueltos por las instancias de mérito. No resulta atendible la queja planteada.

 

Lima, tres de septiembre de dos mil veintiséis

 

VISTO: el recurso de queja de derecho[1] interpuesto por la defensa técnica de don XXXXXXXXXXXXXXXXXX[2], en la causa penal incoada en su contra y de otros por el delito de colusión agravada en agravio del Estado.

1.  DECISIÓN CUESTIONADA

La resolución n.º 115, del 10 de octubre de 2024[3], emitida por los señores magistrados integrantes de la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Tumbes, mediante la cual se declaró inadmisible el recurso de casación que interpuso la defensa técnica de don XXXXXXXXXXXXX contra la sentencia de vista del 13 de noviembre de 2023[4], con la que se confirmó la sentencia de primera instancia del 18 de enero de 2022[5], a través de la cual –inter alia– se condenó –entre otros– al recurrente como autor del delito de colusión agravada en agravio del Estado, y como tal se le impuso 6 años de pena privativa de libertad con carácter efectiva; con lo demás que contiene.

2.  FUNDAMENTOS DEL RECURSO

La defensa técnica del recurrente, en su recurso de queja de derecho, sostuvo sustancialmente que:

2.1. En la resolución impugnada no se indicaron las razones por las cuales se rechazó el recurso de casación que interpuso.

2.2. La Sala Superior no se percató de la modificación del artículo 430 del Código Procesal Penal, contenida en la Ley º 32130, del 10 de agosto de 2024, que señala que excepcionalmente se admite a trámite sin exigir los requisitos de procedibilidad, en el extremo de sentencias con pena privativa de libertad efectiva; en consecuencia, es errada la decisión recurrida por falta de motivación y por aplicar indebidamente el artículo 430 del Código Procesal Penal.

2.3. El Tribunal Superior inobservó los artículos 1 y 430.2 del Código Procesal Penal, por cuanto en su recurso de casación ha cumplido con señalar y fundamentar su interés casacional y, además, ha señalado las causales respectivas.

Intervino como ponente en la decisión el señor Salas Arenas, juez de la Corte Suprema.

 

CONSIDERANDO

PRIMERO. SUSTENTO NORMATIVO (en adelante SN)

En el Código Procesal Penal (en adelante CPP)

1.1. El numeral 3 del artículo 438 dispone que interpuesto el recurso de queja, el órgano jurisdiccional competente decidirá, sin trámite alguno, su admisibilidad y, en su caso, su fundabilidad.

1.2. El numeral 1 del artículo 405 establece que para la admisión del recurso se requiere: a) Que sea presentado por quien resulte agraviado por la resolución, tenga interés directo y se halle facultado legalmente para ello; b) que sea interpuesto por escrito y en el plazo previsto por la Ley; y, c) que se precise las partes o puntos de la decisión a los que se refiere la impugnación, y se expresen los fundamentos, con indicación específica de los fundamentos de hecho y de derecho que lo apoyen; el recurso deberá concluir formulando una pretensión concreta.

1.3. El numeral 1 del artículo 438 estipula que en el recurso de queja se precisará el motivo de su interposición con invocación de la norma jurídica vulnerada; y, además, se acompañará: a) El escrito que motivó la resolución recurrida y, en su caso, los referentes a su tramitación; b) la resolución recurrida; c) el escrito en que se recurre; y, d) la resolución denegatoria.

1.4. El numeral 4 del artículo 427 señala que excepcionalmente procede el recurso de casación en casos distintos de los establecidos, cuando la Sala Penal de la Corte Suprema, discrecionalmente, lo considere necesario para el desarrollo de doctrina jurisprudencial.

1.5. El numeral 1 del artículo 430 dispone que el recurso de casación, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 405, debe: a) indicar separadamente cada causal invocada; b) citar concretamente los preceptos legales que se consideren erróneamente aplicados o inobservados; c) precisar el fundamento o los fundamentos doctrinales y legales que sustentan la pretensión; y, d) expresar específicamente cuál es la aplicación que se pretende.

1.6. El numeral 3 del artículo 430 preceptúa que si se invoca el numeral 4 del artículo 427, sin perjuicio de señalarse y justificarse la causal que corresponda conforme al artículo 429, el recurrente deberá consignar adicional y puntualmente las razones que justifican el desarrollo de la doctrina jurisprudencial que pretende.

1.7. El numeral 2 del artículo 432 establece que la competencia de la Sala Penal de la Corte Suprema, respecto del recurso de casación, se ejerce sobre los errores jurídicos que contenga la resolución recurrida, y está sujeta de manera absoluta a los hechos legalmente comprobados y establecidos en la sentencia o auto recurridos.

1.8. El numeral 2 del artículo 504 prescribe que las costas serán pagadas por quien interpuso un recurso sin éxito.

1.9. El numeral 2 del artículo 497 estipula que las costas se imponen de pretende.

1.10. El artículo 506 establece el trámite que corresponde para la liquidación y ejecución de las costas procesales.

En la jurisprudencia

 1.11. La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, en la Queja º 66-2009/La Libertad, del 12 de febrero de 2010, indicó que el interés casacional reside en: (i) la unificación de interpretaciones contradictorias –jurisprudencia contradictoria entre diversos órganos jurisdiccionales–, afirmación de la existencia de una línea jurisprudencial o de jurisprudencia vinculante de la máxima instancia judicial frente a decisiones contrapuestas con ella expedidas por tribunales inferiores, o definición de un sentido interpretativo a una norma reciente o escasamente invocada pero de especiales connotaciones jurídicas, así como (ii) la exigencia ineludible, por sus características generales, más allá del interés del recurrente –defensa del ius constitutionis–, de obtener una interpretación correcta de específicas normas de derecho penal y procesal penal[6].

1.12. La Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, en la Queja NCPP n.º 1429-2023/Cajamarca, del 24 de octubre de 2025, mencionó que la postulación de una casación excepcional no se agota en proponer temas o interrogantes y explicar las vulneraciones producidas; sino que requiere una especial fundamentación que evidencie un aporte a la doctrina jurisprudencial erga omnes, no solo al caso concreto[7].

SEGUNDO. ANÁLISIS DE ADMISIBILIDAD

2.1. El CPP establece que una vez interpuesto el recurso de queja, el órgano jurisdiccional competente debe decidir, sin trámite alguno, su admisibilidad y, en su caso, su fundabilidad –véase el acápite 1 del SN–. En consecuencia, corresponde a esta Sala Suprema realizar el control formal del recurso de queja interpuesto, es decir, verificar si dicho medio impugnatorio cumple con las formalidades de ley, a fin de decidir su admisibilidad, de lo cual se derivará si se debe pasar, o no, a la fase de decisión sobre su fundabilidad.

2.2. Para la admisión del recurso de queja es necesario, además del cumplimiento de las formalidades generales exigibles a todos los recursos –previstas en el numeral 1 del artículo 405 del CPP, véase el acápite 1.2 del SN–, precisar el motivo de su interposición con invocación de la norma jurídica vulnerada, y, además, se debe acompañar: (i) el escrito que motivó la resolución recurrida y los referentes a su tramitación; (ii) la resolución recurrida; (iii) el escrito en que se recurre; y, (iv) la resolución denegatoria –véase el acápite 1.3 del SN–.

2.3. En el presente caso, el recurso de queja sub judice cumple con las formalidades de ley; por ende, supera el control de Siendo así, corresponde analizar su fundabilidad.

2.4. Para dilucidar la fundabilidad del recurso de queja interpuesto, se precisa examinar el recurso de casación que entabló el quejoso, y corroborar si cumplió, o no, con las exigencias legales previstas para su admisión –véanse los acápites 2, 1.4, 1.5 y 1.6 del SN–, pues sería infructuoso estimar la queja interpuesta cuando al final la casación en cuestión resulta inadmisible.

2.5. En el precitado medio impugnatorio extraordinario, el recurrente invocó el acceso excepcional a la casación, dado que amparó su recurso en lo previsto en el numeral 4 del artículo 427 del del CPP.

Indicó textualmente –en el petitorio–: “De conformidad con los Arts., 427.1, 427.4, 429.2, 429.4, 429.5, 432 y 433.2 del CPP, interpongo Recurso de Casación Excepcional contra la Resolución 110, de fecha 13 de noviembre de 2023 (…)” (sic) (énfasis incorporado).

Por tanto, su planteamiento se trata de una casación excepcional.

2.6. En dicho medio impugnativo, el recurrente cumplió las formalidades generales y especiales que exige la ley para la admisión del recurso de casación excepcional –véanse los acápites 2, 1.4, 1.5 y 1.6 del SN–, ya que: (i) fue interpuesto por la parte legitimada para tal efecto; (ii) fue presentado por escrito y dentro del plazo de ley; (iii) precisó los puntos de la decisión a los que se refiere la impugnación, expresó los fundamentos de hecho y de derecho que la apoyan, y formuló una pretensión concreta; (iv) indicó por separado cada causal invocada (infracción de precepto procesal, infracción de la garantía de motivación y apartamiento de doctrina jurisprudencial, previstas en los numerales 2, 4 y 5 del artículo 429 del CPP, respectivamente); (v) citó los preceptos legales que consideró erróneamente aplicados; (vi) señaló los fundamentos doctrinales y legales que sustentan su pretensión; (vii) expresó cuál es la aplicación que pretende; y, (viii) consignó las razones que –desde su perspectiva– justifican el desarrollo de la doctrina jurisprudencial que pretende[8].

2.7. No obstante, las razones expuestas por la parte recurrente, para justificar su pretensión de desarrollo de doctrina jurisprudencial, no dan cuenta de la concurrencia de alguno de los supuestos que informan la existencia de un asunto con relevancia casacional, esto es, de un asunto que auténticamente revista el interés casacional al que se contrae la norma –conforme a los estándares indicados ut supra, véase el acápite 11 del SN–, que justifique la intervención de este Tribunal Supremo para abordarlo; a saber:

∞ El accionante planteó un tema específico para desarrollo de doctrina jurisprudencial: “Es de interés casacional que la Corte Suprema establezca un criterio final respecto al cambio de magistrado que opera por ‘una sola vez’ a nivel de plenario, y si es legal que su cambio opere al final (momento de iniciar los alegatos finales), sin presenciar la actividad probatoria” (sic).

Sin embargo, respecto de dicho tópico propuesto, el accionante no demostró la concurrencia de ninguno de los supuestos que informan la existencia del interés casacional al que alude la norma –véase el acápite 1.11 del SN–, puesto que no hizo referencia alguna a la existencia de interpretaciones contradictorias sobre el particular entre distintos órganos jurisdiccionales, que amerite la intervención de la Corte Suprema para unificarlas; ni a la existencia de una línea jurisprudencial de la más alta instancia que se contraponga a decisiones divergentes de tribunales inferiores; y tampoco a la necesidad de establecer una interpretación clara sobre una norma penal reciente o poco aplicada, con relevancia jurídica.

En consecuencia, no se evidenció la concurrencia del interés casacional al que se refiere la ley –véase el acápite 1.11 del SN–, que justifique la intervención de esta Sala Suprema; lo cual constituye una carga procesal que corresponde solventar a la parte recurrente para la admisión excepcional del citado medio impugnativo extraordinario –véase el acápite 1.6 del SN–.

∞ Aunado a ello, los argumentos expuestos por la parte recurrente para fundamentar las causales de infracción de la garantía de motivación y apartamiento de doctrina jurisprudencial, se han orientado exclusivamente a cuestionar el razonamiento probatorio y la motivación efectuados por el Ad quem, en el caso concreto, para determinar su responsabilidad penal por los hechos objeto de imputación, con lo cual no se encuentra conforme, y pretende que este Tribunal Supremo evalúe nuevamente tal materia, lo cual no es jurídicamente factible, ya que no se está ante una tercera instancia.

Sobre el particular, se debe tener en cuenta que la competencia que atribuye el recurso de casación a la Sala Penal de la Corte Suprema se ejerce sobre los errores jurídicos que contenga la resolución recurrida, estando sujeta de manera absoluta a los hechos legalmente comprobados y establecidos en la sentencia o auto recurridos –véase el acápite 1.7 del SN–.

Al analizar dicho recurso, esta Sala Suprema no puede establecer si las pruebas actuadas en primera o segunda instancia sustentan, o no, suficientemente la culpabilidad del encausado, o si estas fueron adecuadamente valoradas por las instancias de mérito, pues ello excede las competencias normativas con las que cuentan las Salas Penales Supremas.

∞ Por lo demás, es de resaltar que la postulación de una casación excepcional no se agota en proponer interrogantes y explicar las vulneraciones producidas; sino que requiere una especial fundamentación que evidencie un aporte a la doctrina jurisprudencial erga omnes, no solo al caso concreto, conforme se tiene establecido en la jurisprudencia nacional –véase el acápite 1.12 del SN–.

2.8. En ese sentido, el recurso de casación que interpuso el quejoso no supera el juicio de admisibilidad, ya que las razones expuestas por aquel para justificar su pretensión de desarrollo de doctrina jurisprudencial no revisten el interés casacional al que se contrae la ley, y, además, está claramente orientado a cuestionar aspectos fácticos y probatorios que ya fueron oportunamente debatidos ante las instancias de mérito y resueltos por estas; por ende, no existen razones objetivas que habiliten a este Tribunal Supremo a emitir pronunciamiento de fondo sobre dicho recurso extraordinario.

2.9. En consecuencia, al no ser admisible el recurso de casación que interpuso el quejoso, no resulta atendible su recurso de queja, toda vez que con este último pretende que se admita el primero.

TERCERO. RESPECTO A LAS COSTAS

El CPP establece que las costas deben ser pagadas por quien interpuso un recurso sin éxito –véase el acápite 1.8 del SN–, y corresponde que sean impuestas de oficio –véase el acápite 1.9 del SN–. En el presente caso no existen motivos para su exoneración; por tanto, corresponde su imposición. Asimismo, debe seguirse el trámite establecido en la ley para su liquidación y ejecución –véase el acápite 1.10 del SN–.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, impartiendo justicia a nombre del pueblo, los jueces y las juezas de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema de Justicia ACUERDAN:

I. DECLARAR INFUNDADO el recurso de queja de derecho interpuesto por la defensa técnica de don XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX contra la resolución n.º 115, del 10 de octubre de 2024, emitida por los señores magistrados integrantes de la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Tumbes, mediante la cual se declaró inadmisible el recurso de casación que interpuso contra la sentencia de vista del 13 de noviembre de 2023, con la que se confirmó la sentencia de primera instancia del 18 de enero de 2022, a través de la cual –inter alia– se condenó –entre otros– al recurrente como autor del delito de colusión agravada en agravio del Estado, y como tal se le impuso 6 años de pena privativa de libertad; con lo demás que contiene.

II. CONDENAR a la parte recurrente al pago de las costas por la tramitación del recurso, y DISPONER que el Juzgado de Investigación Preparatoria las liquide y proceda a su ejecución, conforme establece el artículo 506 del Código Procesal Penal.

III. ORDENAR que se notifique la presente ejecutoria suprema a las partes apersonadas en esta instancia y se devuelvan los actuados al Tribunal Superior de Hágase saber y archívese.

 

S. S.

SALAS ARENAS

BACA CABRERA

TERREL CRISPÍN

BÁSCONES GÓMEZ VELÁSQUEZ

CONTRERAS CUZCANO

JLSA/kjer

 

[1] Tras haber asumido competencia en virtud de la Resolución Administrativa de Sala Plena n.º 000021-2025-SP-CS-PJ, del 18 de septiembre de 2025.
[2] Véanse las páginas 1 a 4 del cuaderno de queja.
[3] Véanse las páginas 423 a 428 del cuaderno de queja.
[4] Véanse las páginas 297 a 377 del cuaderno de queja.
[5] Véanse las páginas 5 a 210 del cuaderno de queja.
[6] Fundamento jurídico sexto.
[7] Fundamento jurídico 4.11.
[8] Véanse las páginas 378 a 386 del cuaderno de queja.

¿LA CONDICIÓN DE HEREDERO EXCLUYE LA RESPONSABILIDAD PENAL POR USURPACIÓN? – RECURSO DE APELACIÓN N.° 309-2024 / CUSCO

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

RECURSO APELACIÓN N.° 309-2024, CUSCO

SALA PENAL PERMANENTE

 

Apelación infundada. Confirma condena del absuelto

1. Atento a la naturaleza sustitutiva del recurso de apelación penal y a las últimas precisiones establecidas por la Ley ° 31592, el Tribunal Superior puede revocar la sentencia de primera instancia y condenar al absuelto por el Juzgado Penal.

2. Sin embargo, la regla es que el iudex ad quem tiene el mismo poder que el iudex a quo, con el único límite del respeto del principio de inmediación acerca de la prueba personal (artículo 425, numeral 2, del Código Procesal Penal). Por tanto, muy bien puede —y debe— (i) analizar la corrección de la interpretación de la prueba personal (en especial, las testimoniales) —si lo que se dice de la información proporcionada por el testigo es lo que, en efecto, aquel expresó, tanto en su propio texto como el contexto de las expresiones que profirió—; y (ii) verificar si la testimonial es, en sí misma, coherente, lógica y sin lagunas (verosimilitud interna); y, desde el material probatorio, realizar el contraste con las demás pruebas actuadas (verosimilitud externa), conforme al artículo 393, numeral 2, del CPP. Desde luego, sufragáneos del principio lógico de no contradicción, esta regla quedaría enervada, si no se tratase de prueba personal, como la documental, la pericia o el razonamiento indiciario, o bien si la prueba personal no se hubiera valorado en primera instancia (por el a quo) o si lo hubiera hecho falseando la declaración —cuando se afirma que la declarante o el testigo dijo algo que no dijo en la realidad; igualmente, si se concluye contrario a lo que declaró—, en tal situación, la prescripción del artículo 425, numeral 2, del CPP es Por lo demás, las pruebas materiales (incluida la prueba documental) y documentada (actas de intervención policial, incautación, visualización, transcripción, etc.), conforme al artículo 383, numeral 1, literales d) y e), del CPP, son de libre apreciación por el Tribunal Superior, sin límite alguno desde que, en todos estos casos, la inmediación no juega papel alguno en su formación.

3. En ese sentido, cuando la apelación se dirige contra una sentencia absolutoria, el Tribunal de Apelación tiene facultades revisoras, pero con limitaciones importantes respecto a la prueba personal, pues no pueden revalorizar las declaraciones sin inmediación. Sin embargo, la prueba documental y el razonamiento indiciario son de libre apreciación por el Tribunal Superior, sin límite Cuando, como en este caso, la apelación genera la condena del absuelto, el Tribunal Superior asume plena jurisdicción sobre los hechos y el derecho (novum iudicium). En el presente caso, su importancia radicará en si los elementos probatorios —principalmente documentales y la propia declaración del acusado— eran suficientes para enervar la presunción de inocencia, sin necesidad de revalorizar prueba personal sometida a inmediación.

 

SENTENCIA DE SEGUNDA APELACIÓN

 

Sala Penal Permanente

Recurso de Apelación n.o 309-2024/Cusco

Lima, doce de junio de dos mil veintiséis

                                              VISTOS: el recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica de XXXXXXX (foja 328) contra la sentencia de vista del veintidós de julio de dos mil veinticuatro (foja 307), emitida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco, que revocó la sentencia absolutoria del veintinueve de enero de dos mil veinticuatro (foja 243) y, reformándola, condenó al recurrente como autor del delito contra el patrimonio, en la modalidad de usurpación, subtipo de usurpación con agravantes (numeral 2 del artículo 204, en concordancia con el numeral 2 del artículo 202, ambos del Código Penal), en agravio de quien en vida fue XXXXXXXX; y le impuso cuatro años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por dos años, bajo reglas de conducta, y una reparación civil de S/600 (seiscientos soles); con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo Luján Túpez.

 

FUNDAMENTOS DE HECHO

 

§ I. Del procedimiento en primera y segunda instancia

Primero. A través del requerimiento mixto del cuatro de junio de dos mil dieciocho, se acusó a XXXXXXX y a XXXXXXXXXX por el delito de usurpación con agravantes, intervención de dos o más personas (artículos 202, numeral 2, y 204, numeral 2, del Código Penal). El factum es el siguiente:

Circunstancias precedentes: Que, XXXXXXXXXXX, desde tiempo atrás, viviría en el predio Rosaspata, ejerciendo posesión sobre dicho predio de seis hectáreas, de forma irregular, delimitado mediante mojones, defensas ribereñas y construcciones de los vecinos colindantes, colindante con la vía férrea Cusco- Arequipa, delimitando por el frente con la vía férrea señalada, por el fondo con el río Huatanay de manera sinuosa, por la izquierda con la propiedad de terceros en una parte y en el fondo con el río Huatanay y por el lado derecho entrando con una acequia y la Comunidad de Anawarque1 en Línea Recta, ubicado en el Distrito de Saylla, Departamento del Cusco. Que, XXXXXXXXXXX y su hija XXXXXXXXXXXX, interponen demanda de Prescripción Adquisitiva contra el presidente de la Comunidad Campesina de Anawarque y otros, signado con el n.° 623-2013, seguido ante el Juzgado Mixto de Wanchaq, el cual comprende el predio denominado Quinta Rosaspata.

Que, en dicho proceso XXXXXXXX, pretende ser considerado litisconsorte necesario activo, procedimiento dentro del cual se programa la diligencia de Inspección a efecto de acreditar o no la posesión de dicho requirente, para el día quince de julio del dos mil dieciséis.

Circunstancias concomitantes: Que, el día once de julio del dos mil dieciséis aproximadamente a las 2:00 a. m. XXXXXXXXX y XXXXXXXXX, acompañados de otras personas, portando palos, segaderas, fierros de construcción, machetes, ingresan violentamente a dicho predio Rosaspata, derrumbando los cercos naturales y procediendo a la quema de los pastos naturales en un área de unos 250 m2, así como proceden a construir una carpa de calaminas y arpillera en dicho lugar.

Que, XXXXXXXXX, quien habita en su vivienda cercana a dicho terreno en compañía de su hija XXXXXXXXXX y su nieto XXXXXXXXXX, al percatarse de lo que ocurría, siendo las 4:00 a. m. se acercan a ver qué ocurría, saliendo al paso XXXXXXXXX, quien les amenaza de muerte y le señala que esta parte del terreno le pertenecía y que nadie tenía derecho a reclamar sobre ello, igualmente las personas que le acompañaban lanzaban amenazas de muerte, circunstancias en las cuales al ver la actitud de su hijo y dichas personas XXXXXXXXXX, pierde el conocimiento, siendo trasladado hacia su vivienda por su hija y nieto, donde ya recupera el conocimiento y proceden a poner la denuncia policial respectiva.

Circunstancias posteriores: Que, el día siete de setiembre del dos mil dieciséis, al efectuarse la diligencia de Inspección, se pudo apreciar la existencia de una choza de calamina de reciente construcción en dicha zona, habitada por XXXXX [cita literal].

Segundo. El auto de enjuiciamiento del siete de enero de dos mil veintiuno, así como sus aclaratorias, declaró mérito para juicio oral, respecto a XXXXXXXXX y XXXXXXXXXX (foja 550 del tomo II del cuaderno de requerimiento mixto); asimismo, el auto de citación a juicio del diez de agosto de dos mil veintiuno y su corrección (fojas 4, 28 y 43 del cuaderno de debate) dieron lugar a la etapa de juzgamiento. Conforme al acta del veinticuatro de octubre de dos mil veintidós, se inició (foja 65 cuaderno de debate) y continuó hasta el acta del veinticinco de enero de dos mil veinticuatro (foja 219 del cuaderno de debate).

Tercero. El veintinueve de enero de dos mil veinticuatro, el Segundo Juzgado Penal Unipersonal de Cusco de la Corte Superior de Justicia de Cusco (foja 243 cuaderno de debate) decidió absolver a XXXXXXXX del delito de usurpación con agravantes (artículo 204, numeral 2, concordante con el artículo 202, numeral 2, ambos del Código Penal), por no haberse enervado la presunción de inocencia, y aprobar el retiro de acusación del Ministerio Público a favor de XXXXXXXXX.

Cuarto. Contra la sentencia absolutoria, el Ministerio Público y el agraviado interponen recurso de apelación (fojas 229 y 233 del cuaderno de debate) y cuestionan lo siguiente:

4.1. El Ministerio Público señaló que el a quo, erróneamente, refiere que el imputado XXXXXXXXXXX es heredero de XXXXXXXXXXXX por lo que, en virtud de su derecho hereditario, se encontraría autorizado para ingresar al predio materia de usurpación. Se debe considerar que en los delitos de usurpación no se discute el derecho hereditario ni el derecho de propiedad, sino el derecho de posesión. Los hechos materia de acusación ocurrieron cuando XXXXXXXX aún se encontraba con vida y, junto a XXXXXXXXX, ejercía el derecho de posesión del predio Rosaspata.

4.2. La parte agraviada señaló que en la sentencia apelada no se realizó un pronunciamiento respecto a la reparación civil que se les debe imponer a XXXXXXX y Las declaraciones del imputado XXXXXXXX y de XXXXXXXXX acreditan que, el once de julio de dos mil dieciséis, el imputado, su esposa y su hijo ingresaron al predio materia de litis para despojar de la posesión al agraviado XXXXXXXX y a XXXXXXXXXX. El juez establece erróneamente que el imputado no ingresó al predio con ánimo de usurpar, sino para hacer valer sus derechos como heredero, sin considerar que el predio no era de propiedad de su progenitora y que XXXXXXXX, progenitor del procesado, aun se encontraba con vida. El a quo no advierte que el certificado de posesión otorgado el seis de agosto de dos mil cuatro no debió valorarse, debido a que el predio Rosaspata no pertenece a la comunidad campesina de Anahuarque. Sobre el predio Rosaspata existen distintos procesos, como el de prescripción y el de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, por lo que no se encuentra definido el derecho de propiedad. Asimismo, el Informe n.° 110, expedido por el gerente de la Municipalidad de Oropesa, contiene el pago del impuesto predial sobre el predio Chingo Grande-Quinta Rosaspata, que es un predio diferente. Respecto al acusado XXXXXXXXXX, el a quo no considera que este despojó de la posesión del predio a los agraviados, lo cual se corrobora con la declaración de XXXXXXXXX, y no evalúa su responsabilidad civil. Asimismo, en la sentencia apelada no se señalan las razones mínimas por las que se aprueba el retiro de la acusación, lo que no fue requerido por el Ministerio Público, que solo solicitó que se excluya de la acusación.

Quinto. Por Resolución n.° 45, del dieciocho de marzo de dos mil veinticuatro (foja 240), se concedió la impugnación y se ordenó la elevación de los actuados al Tribunal Superior.

Sexto. La Sala Penal Superior emitió la Resolución n.° 50 (sentencia de vista), del veintidós de julio de dos mil veinticuatro (foja 307 cuaderno de debate), que revocó la decisión de primera instancia y encontró responsable penalmente a XXXXXXXXX como autor del delito contra el patrimonio, en la modalidad de usurpación con agravantes (artículo 202, numeral 2, concordante con el artículo 204, numeral 2, ambos del Código Penal), le impuso cuatro años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por dos años, bajo reglas de conducta, y fijó una reparación civil de S/600 (seiscientos soles).

Séptimo. Contra la decisión de la instancia de vista, el sentenciado condenado XXXXXXXXXXX planteó recurso de apelación. Pidió que se declare la nulidad de la sentencia de vista o que, absolviéndolo, se revoque. Las alegaciones fueron las siguientes:

∞ El recurrente XXXXXXXXXX denuncia que la sentencia que lo condenó por usurpación con agravantes vulneró sus derechos fundamentales: (i) la presunción de inocencia, porque no existe prueba suficiente que destruya su condición de inocente; (ii) el principio de correlación entre acusación y sentencia (artículo 397 del CPP), al haber sido condenado por hechos distintos a los imputados por el Fiscal; (iii) el principio de legalidad penal, pues se le impuso una condena basada en meras suposiciones y en hechos que no constituyen delito, además de no precisarse cuál fue la forma de apoderamiento empleada (violencia, amenaza, engaño o abuso de confianza); (iv) el principio de lesividad, al no haberse acreditado lesión alguna al bien jurídico tutelado (posesión) porque él ya era poseedor del predio; (v) la debida valoración probatoria, pues los medios de prueba actuados en juicio oral fueron evaluados de forma deficiente, incompleta y parcial; (vi) la motivación de las resoluciones judiciales, al carecer la sentencia de un análisis fáctico y probatorio suficiente que justifique la condena; y (vii) el principio de imputación necesaria, debido a que la acusación no describió la conducta de manera contextualizada, pormenorizada y circunstanciada en lugar, forma, modo, espacio y tiempo, lo que además vulneró su derecho de defensa; finalmente, cuestiona que se haya restado valor probatorio a la constancia de posesión otorgada por la Comunidad Campesina de Anahuarque, a la memoria descriptiva, al plano catastral y a los pagos de autoavalúo que presentó para acreditar su posesión anterior.

§ II. Del procedimiento en la sede suprema

Octavo. De acuerdo con el numeral 3 del artículo 405 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), se expidió el auto de calificación del veinticinco de marzo de dos mil veinticinco (foja 146 del cuaderno supremo), que declaró bien concedido el recurso de apelación. Se instruyó a las partes sobre lo decidido, según el cargo de notificación (foja 148 del cuaderno supremo). No se ofrecieron medios de prueba.

Noveno. A continuación, se expidió el decreto del cinco de mayo de dos mil veintiséis (foja 152 del cuaderno supremo), que señaló el tres de junio del mismo año como data para la audiencia de apelación. La programación fue notificada, conforme al cargo respectivo (foja 153 del cuaderno supremo).

Décimo. Llevada a cabo la audiencia de apelación, se celebró de inmediato la deliberación en sesión privada. Efectuada la votación, corresponde dictar, por unanimidad, la presente sentencia de vista, según el plazo previsto en el numeral 1 del artículo 425 del CPP.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

Undécimo. De acuerdo con el numeral 1 del artículo 409 del CPP, el pronunciamiento en segunda instancia está limitado a los términos de la pretensión del recurrente, salvo en los casos de nulidades absolutas. Esto responde al principio tantum devolutum quantum appellatum. Por otro lado, el numeral 1 del artículo 419 del acotado código, modificado por Ley n.° 31592, prescribe lo siguiente:

El examen de la Sala Penal Superior tiene como propósito que la resolución impugnada sea anulada o revocada, total o parcialmente. En este último caso, tratándose de sentencias absolutorias podrá dictar sentencia condenatoria, fallo que podrá ser revisado en apelación por la Sala Penal de la Corte Suprema.

Duodécimo. En ese sentido, las normas procesales citadas delimitan el ámbito de conocimiento del recurso de apelación, asignando al órgano jurisdiccional de revisión la facultad de confirmar, revocar o anular la decisión impugnada. Por lo tanto, el recurso escrito interpuesto es la base de la sustentación oral en la audiencia respectiva. Cabe precisar que no es posible adicionar nuevos agravios no planteados inicialmente dentro del plazo legal y antes de su concesión2, tanto más si no se ofrecieron nuevos medios probatorios.

Decimotercero. En concreto, el análisis de la censura en apelación se centra en verificar si, al revocar la sentencia absolutoria de primera instancia y condenar al encausado XXXXXXXXXXX, el Tribunal Superior vulneró, conforme a los agravios postulados, principios (presunción de inocencia, tutela jurisdiccional efectiva, legalidad y lesividad) y garantías procesales (correlación acusación-sentencia, imputación necesaria y debida motivación) del derecho a la defensa y de deficiente valoración probatoria.

Decimocuarto. Atento a la naturaleza sustitutiva del recurso de apelación penal y a las últimas precisiones establecidas por la Ley n.° 315923, el Tribunal Superior puede revocar la sentencia de primera instancia y condenar al absuelto por el Juzgado Penal.

∞ Sin embargo, la regla es que el iudex ad quem tiene el mismo poder que el iudex a quo, con el único límite del respeto del principio de inmediación acerca de la prueba personal (artículo 425, numeral 2, del CPP). Por tanto, muy bien puede —y debe— (i) analizar la corrección de la interpretación de la prueba personal (en especial, las testimoniales) — si lo que se dice de la información proporcionada por el testigo es lo que, en efecto, aquel expresó, tanto en su propio texto como en el contexto de las expresiones que profirió—; y (ii) verificar si la testimonial es, en sí misma, coherente, lógica y sin lagunas (verosimilitud interna); y, desde el material probatorio, realizar el contraste con las demás pruebas actuadas (verosimilitud externa), conforme al artículo 393, numeral 24, del CPP.

∞  Desde luego, sufragáneos del principio lógico de no contradicción, esta regla quedaría enervada, si no se tratase de prueba personal, como la documental, la pericia o el razonamiento indiciario, o bien, si la prueba personal no se hubiera valorado en primera instancia (por el a quo) o si lo hubiera hecho falseando la declaración —cuando se afirma que la declarante o el testigo dijo algo que no dijo en la realidad, igualmente, si se concluye algo contrario a lo que declaró—; en tal situación, la prescripción del artículo 425, numeral 2, del CPP es eludible. Por lo demás, las pruebas materiales (incluida la prueba documental) y documentales (actas de intervención policial, incautación, visualización, transcripción, etc.), conforme al artículo 383, numeral 1, literales d) y e), del CPP, son de libre apreciación por el Tribunal Superior, sin límite alguno desde que, en todos estos casos, la inmediación no juega papel alguno en su formación5.

Decimoquinto. No es del caso valorar al declarante en sí, sino su declaración, para lo que la inmediación no es necesaria y no puede aceptarse el falseamiento de la información proporcionada, para cuyo control es suficiente acceder a la propia declaración (acta o grabación) —ámbito que debe cuidar el Tribunal Superior al máximo e, incluso, debe supervisarse si la declaración es completa, coherente y carece de vacíos significativos—. El control en apelación siempre debe ser global y, en nuestro sistema procesal, no está sujeto a causales tasadas, al punto que pueden denunciarse errores procesales como la falta de admisión de algún medio de prueba relevante o la inadecuada práctica de este, también puede afirmase que la hipótesis asumida por el a quo es falsa por estar indebidamente construida —atribuir credibilidad o incredibilidad a determinado medio de prueba que lo merecía o no— o que el iudex a quo creó erróneamente presunciones o que acudió indebidamente a la presunción de inocencia, absolviendo a la persona contra quien existen elementos probatorios suficientes para enervar la presunción de inocencia6.

Decimosexto. En ese contexto, el Tribunal debe actuar como garante del debido proceso y del derecho a la tutela jurisdiccional efectiva, asegurando que la prueba haya sido lícita, la valoración probatoria haya sido adecuada y la motivación de la decisión judicial no haya vulnerado las reglas de la sana crítica racional —esto es, las máximas de experiencia, la lógica o los conocimientos científicos—. Independientemente de la existencia de nueva prueba.

§ III. Solución al caso

Decimoséptimo. Corresponde determinar si se debe confirmar la condena impuesta por la Sala Superior (sentencia de vista) al procesado XXXXXXX por el delito atribuido de usurpación con agravantes, o si, por el contrario, debe absolvérsele y confirmarse la sentencia absolutoria de primera instancia.

17.1. En la sentencia de primera instancia, el juzgador de primera instancia absolvió a XXXXXXXXXX sobre la base de los siguientes fundamentos: que el acusado ostenta derechos reales sobre el predio “Quinta Rosaspata” por su condición de heredero universal de XXXXXXX (su madre), conforme a la sucesión intestada inscrita en la partida electrónica n.° 11054640, y acreditó con la constancia de posesión otorgada por la comunidad campesina de Anahuarque (en el año dos mil cuatro), los pagos de impuesto predial realizados desde el dos mil cuatro hasta el dos mil dieciséis ante la Municipalidad de Oropesa y copia legalizada del plano del predio que titulariza a sus padres. No puede configurarse el delito de usurpación porque “uno mismo no puede usurparse así mismo [sic]” (fundamento 81) y que el acusado no puede despojar a otro de un bien sobre el cual tiene derechos reales.

17.2. En la sentencia de vista, la Sala Superior condenó al procesado con base en los siguientes argumentos concretos: primero, señaló que, en el delito de usurpación, el bien jurídico protegido es la posesión (fundamento 6.12); segundo, estableció que XXXXXXXXX tenía la posesión pacífica del predio al once de julio de dos mil dieciséis, pues habitaba allí con su hija XXXXXXXX y su nieto (6.18); tercero, el propio acusado reconoció que ingresó al predio el once de julio de dos mil dieciséis, cortó pasto, armó un campamento y construyó una casa de adobe, además de admitir que entre los años dos mil quince y dos mil dieciséis vivía en el terreno de su esposa (Chingo Grande, Los Manantiales); cuarto, la Sala precisó que la condición de heredero no extingue la responsabilidad penal por usurpación cometida contra el padre cuando este aún vivía, pues la sucesión solo opera para la reparación civil, no para convertir al imputado en víctima; quinto, desestimó la constancia de posesión otorgada por la comunidad campesina de Anahuarque porque dicha comunidad pertenece al distrito de Saylla, mientras que el predio se ubica en la jurisdicción de Oropesa (provincia de Quispicanchi, departamento de Cusco), por lo que dicho documento carece de credibilidad; y sexto, aunque el acusado y sus hermanos pagaron impuesto predial ante la Municipalidad de Oropesa, ese procedimiento no acredita que sea posesionario bajo las características de la posesión de facto.

Decimoctavo. En ese sentido, cuando la apelación se dirige contra una sentencia absolutoria, el Tribunal de Apelación tiene facultades revisoras, pero con limitaciones importantes respecto a la prueba personal, pues no pueden revalorizar las declaraciones sin inmediación. Sin embargo, la prueba documental y el razonamiento indiciario son de libre apreciación por el Tribunal Superior, sin límite alguno. Cuando, como en este caso, la apelación genera la condena del absuelto, el Tribunal Superior asume plena jurisdicción sobre los hechos y el derecho (novum iudicium). En el presente caso, su importancia radicará en si los elementos probatorios — principalmente, documentales y la propia declaración del acusado— eran suficientes para enervar la presunción de inocencia, sin necesidad de revalorizar prueba personal sometida a inmediación. Conforme a lo siguiente:

18.1. El acusado reconoció expresamente haber ingresado al predio el once de julio de dos mil dieciséis, para cortar el pasto, armar una casa de adobe y quedarse allí durante un año. Este reconocimiento, por sí solo, no bastaría para establecer su responsabilidad penal; sin embargo, se encuentra corroborado por múltiples pruebas documentales que no requieren revalorización de prueba personal sometida a inmediación, a saber: (i) el acta de constatación policial del once de julio de dos mil dieciséis (considerando 72 de la sentencia de primera instancia), que acreditó su presencia en el lugar y la existencia de una construcción de calamina; (ii) el acta de inspección fiscal del siete de septiembre de dos mil dieciséis (considerando 39 de la sentencia de primera instancia), que confirmó que el acusado aún vivía en ese recinto precario de calamina; (iii) el acta de inspección judicial del proceso civil del quince de julio de dos mil dieciséis (considerando 38), que también da cuenta de los hechos; y (iv) la declaración de XXXXXXXXXXXXX (considerando 33), quien lo identificó como uno de los que ingresó violentamente al predio —con machetes, fierros y palos—, quemó pasto, destruyó linderos y construyó un recinto de calamina, motivo por el cual su progenitor le indicó que denunciaría los hechos. En consecuencia, estos medios de prueba documentados, más allá del simple reconocimiento del acusado, resultan suficientes para enervar la presunción de inocencia.

18.2. Si bien se consideró al acusado como agraviado, la sentencia de primera instancia (considerandos 74 y 75) lo absolvió porque, siendo heredero de XXXXXXXXX, habría adquirido por sucesión la condición de agraviado, concluyendo que un heredero no se usurpa a sí Este razonamiento fue corregido por la sentencia de vista (considerando 6.19), debido las siguientes razones: la calidad de agraviado en el delito de usurpación recae sobre quien sufre directamente las consecuencias del hecho delictivo (artículos 94 y 95 del CPP). En el momento de los hechos —once de julio de dos mil dieciséis—, el agraviado era XXXXXXXX, quien estaba vivo y ejercía posesión efectiva del predio. La sucesión hereditaria que convierte al acusado en heredero opera con la muerte del padre, que es posterior a los hechos. Es decir, el delito ya se había consumado cuando existía un agraviado vivo. Por último, el delito de usurpación protege la posesión —como bien jurídico tutelado—, no la propiedad.

18.3. Por otro lado, el razonamiento por el cual el imputado puede adquirir derechos reales sobre el bien de su progenitor agraviado por su propia acción es contrario al principio del ius cogens, esto es, “nadie puede beneficiarse de su propio dolo”7, en tanto fue el propio actuar del recurrente el que vulneró los bienes jurídicos de su propio causante. Por lo tanto, no tiene derecho alguno para invocar derecho sobre lo que ilegítimamente usurpó y el razonamiento de exoneración resulta espurio. Por lo demás, tener un derecho real sobre el inmueble no autoriza a recuperarlo por vías de hecho violentas, en perjuicio de quien lo posee.

18.4. El recurrente afirma que no se precisó la modalidad típica del despojo—violencia, amenaza, engaño, abuso de confianza o destrucción de linderos—. Sin embargo, los hechos acreditados por las pruebas (señalados en el considerando 8, primer párrafo) demuestran lo siguiente: un grupo de personas ingresó de madrugada portando machetes, fierros y palos, destruyó los cercos naturales y quemó los pastos. Estos hechos encajan claramente en la modalidad de violencia prevista en el artículo 202, numeral 2, del Código Penal. Además, la sentencia de vista (considerando 6.20) identificó el despojo, mediante estos actos, de 250 m2 (doscientos cincuenta metros cuadrados), como el elemento central del delito. Por tanto, no se vulneró el principio de correlación entre acusación y sentencia, porque la acusación fiscal describió exactamente esos mismos hechos: ingreso violento, destrucción de linderos, quema de pastos y construcción de una carpa (foja 531, vuelta, tomo II, requerimiento mixto), y la condena se basó en esos mismos hechos.

18.5. Sobre la lesión al bien jurídico —la posesión pacífica de XXXXXXXXX sobre 250 m2 del predio Rosaspata— quedó acreditada mediante la constatación policial del once de julio de dos mil dieciséis, la inspección judicial del quince de julio de dos mil dieciséis —que encontró la carpa instalada— y la inspección fiscal del siete de septiembre de dos mil dieciséis —que acreditó que el acusado seguía ocupando el espacio—. La posesión previa del agraviado fue expresamente reconocida como hecho no controvertido en la sentencia de primera instancia (considerando 29 de la sentencia de primera instancia). Ergo, se ratificó que el despojo ocurrió cuando el agraviado estaba con vida y no existía derecho alguno de posesión que pudiera exigir el recurrente.

18.6. En conclusión, la sentencia de vista de la Sala Superior, que condenó a XXXXXXXXXXX, es jurídicamente correcta. El error de la primera instancia fue confundir el problema civil de la titularidad del inmueble con el problema penal respecto a la posesión previa y efectiva; a más de ser plenamente contraventor del ius cogens internacional, que resulta ineludible para el Perú. Pues un heredero puede tener derechos reales sobre un inmueble y aun así cometer delito de usurpación si para recuperarlo recurre a la violencia, en perjuicio de quien lo posee pacíficamente, porque el derecho penal no ampara la justicia por mano propia. El acusado XXXXXXXXX no fue condenado por reclamar su herencia, sino por haber ingresado violentamente en horas de la madrugada con un grupo armado para despojar a su propio padre de la posesión que ejercía. En el extremo de la reparación civil, se advierte que la impugnación del recurrente se limitó exclusivamente a cuestionar la responsabilidad penal. Por consiguiente, corresponde a esta Sala confirmar el extremo civil.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos que integran la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON INFUNDADO el recurso de apelación interpuesto por la defensa técnica de XXXXXXXXXXX.

II. CONFIRMARON la sentencia de vista del veintidós de julio de dos mil veinticuatro (foja 307), emitida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco, que revocó la sentencia absolutoria del veintinueve de enero de dos mil veinticuatro (foja 243) y, reformándola, condenó al recurrente como autor del delito contra el patrimonio, en la modalidad de usurpación, subtipo de usurpación con agravantes (numeral 2 del artículo 204, en concordancia con el numeral 2 del artículo 202, ambos del Código Penal), en agravio de quien en vida fue XXXXXXXXXXX; y le impuso cuatro años de pena privativa de libertad suspendida en su ejecución por dos años, bajo reglas de conducta, y una reparación civil de S/600 (seiscientos soles); con lo demás que contiene.

III. CONDENARON al procesado XXXXXXXXX al pago de las costas procesales correspondientes, que serán liquidadas y exigidas por el juez de investigación preparatoria

IV. DISPUSIERON que la presente sentencia se lea en audiencia pública, se notifique a las partes apersonadas a esta sede suprema y se publique en la página web del Poder Judicial.

V. MANDARON que, cumplidos estos trámites, se devuelvan los actuados al órgano jurisdiccional de origen para que ejecute lo ordenado y se archive el cuaderno de apelación en esta Sala Penal Suprema. Hágase saber y los devolvieron.

 

SS.

PRADO SALDARRIAGA

LUJÁN TÚPEZ

ALTABÁS KAJATT

PEÑA FARFÁN

MAITA DORREGARAY

MELT/jmelgar

 

[1] Es comunidad campesina deAnahuarque.
[2] SALA PENAL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ. Sentencia del once de diciembre de dos mil veinte, Casación n. o 1658-2017/Huaura, fundamentos jurídicos 10 a 15. Principio tantumapel atumquantumdevolutum.“La apelación concedida genera el marco de decisión de esta Sala y solo sobre ella nos pronunciamos; porlo tanto,los pedidos nuevos expresados en la audiencia de apelación que no guarden relación con lo impugnado no serán tomados en cuenta. Prohibición de la mutatio libel i”(SALAPENALPERMANENTE DELACORTESUPREMADEJUSTICIA DELA REPÚBLICA DEL PERÚ. Casaciones n. o 864-2017/Nacional, del veintiuno de mayo de dos mil dieciocho, fundamento jurídico duodécimo; y n. o 1967-2019/Apurímac, del trece de abril de dos mil veintiuno, fundamento décimo).
[3] Del veintiséis de octubre de dosmil veintidós.
[4] El juez penal para la apreciación de las pruebas procederá primero a examinarlas individualmente y luego conjuntamente con las demás. La valoración probatoria respetará las reglas de la sana crítica, especialmente conforme a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos.
[5] SALA PENAL PERMANENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ. Apelación n.° 123-2023/Arequipa, del cinco de marzo de dos mil veinticuatro, fundamento jurídico segundo.
[6] NIEVA FENOLL,Jordi. (2012). Fundamentos de derecho procesal penal. Buenos Aires: Editorial IBdEF, p. 320 y ss.
[7] Nemo auditur propiamturpitudinemalegans. Este principio es una variante del apotegma latino: «Nadie puede invocarla lesión de sus derechos en su propio error o negligencia; los jueces o tribunales, deben negartoda solicitud de nulidad del proceso en la que se advierta la incuria, el dolo o mala fe en que hubiere incurrido el peticionante», cfr. SentenciaConstitucionalPlurinacional SCP0098/2018-S2, del 11 de abril, con ponencia delmagistrado MSc. Carlos Alberto Calderón Medrano, proveniente del departamento de Santa Cruz, Bolivia, fundamento III.2; en similarsentido, la Sentencia T-213/08, del 28 de febrero de 2008, proferida porla Corte Constitucional de Colombia. El ius cogens internacional ha sido reconocido como norma de vínculo jurídico, de acuerdo con la prescripción del artículo 53 de laConvención sobre los Tratados oConvención de Viena, obligatoria conforme al mandato del artículo 55 de la Constitución Política del Perú, que entró en vigencia el 27 de enero de 1980 [suscrita el 23 de mayo de 1969, U. N. Doc A/CONF.39/27 (1969), 1155U.N.T.S. 331] y fue ratificada por elPerú conforme alDecreto Supremo n.° 029-2000-RE, del 21 de diciembre de 2000.

¿BASTA AFIRMAR QUE LOS ARRAIGOS NO SON DE CALIDAD PARA ACREDITAR PELIGRO DE FUGA? – EXPEDIENTE N° 00800-2024-PHC/TC – CUSCO

TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

EXP N.° 00800-2024-PHC/TC – CUSCO

Pleno. Sentencia 0864/2026

 

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

 

En Lima, a los 22 días del mes de junio de 2026, la Sala Segunda del Tribunal Constitucional, integrada por los magistrados Domínguez Haro y Ochoa Cardich, con la participación del magistrado Hernández Chávez, convocado para dirimir la discordia suscitada en autos, ha emitido la presente sentencia. El magistrado Gutiérrez Ticse emitió voto singular, el cual se agrega. Los magistrados intervinientes firman digitalmente en señal de conformidad con lo votado.

 

ASUNTO

 

Recurso de agravio constitucional interpuesto por don René Eduardo Infantas Calderón, abogado de doña XXXXXXXXX a favor de don XXXXXXXXXXXXX, contra la Resolución 8, de fecha 21 de noviembre de 20231, expedida por la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco, que declaró infundada la demanda de habeas corpus.

 

ANTECEDENTES

 

Con fecha 25 de julio de 2023, doña XXXXXXXXXX interpone demanda de habeas corpus2 a favor de don XXXXXXXXXX contra la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco integrada por los magistrados Paredes Matheus, Sarmiento Núñez y Silva Astete. Alega la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la debida motivación de las resoluciones judiciales y a la libertad personal.

La recurrente solicita que se declare la nulidad de todo el incidente de prisión preventiva en el proceso penal que se le sigue a don XXXXXXXX por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas3.

En consecuencia solicita que se declare nulo (i) el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 20224, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la medida de comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva por el plazo de dieciséis meses; y (ii) la Resolución 8, de fecha 9 de septiembre de 20225, que giró las órdenes de ubicación y captura e internamiento contra el favorecido. Por ello, solicita que se deje sin efecto las órdenes de captura dictadas contra el favorecido y que se le imponga la comparecencia con restricciones.

La recurrente aduce que no existe fundamento razonable para no valorar la conducta del favorecido, quien ha demostrado no poner resistencia al cumplimiento de los mandatos judiciales o policiales, de acuerdo con el estado del proceso en el que se encontraba, máxime si se tiene en cuenta que en la intervención policial que dio origen al presente proceso, de forma voluntaria, entregó el paquete que contenía droga al efectivo policial que lo intervino; también entregó su celular y autorizó su visualización; y que, cuando se dictó la medida de comparecencia con restricciones, cumplió con las reglas de conducta.

Alega que el favorecido mucho antes de su intervención policial presentaba un grave cuadro de adicción a sustancias alucinógenas, por lo que su condición de dependiente de dichas sustancias justifica las llamadas previas con quien era su proveedor. Esta situación de adicción ha aumentado en los últimos tiempos e incluso se ha convertido en un trastorno mental y de la personalidad, que ha ido en detrimento de su propia salud y del control de sus propias acciones. Al recabar su historia clínica se puede verificar que ha sido atendido en reiteradas oportunidades, tanto en psicología como psiquiatría, precisamente por su estado de dependencia a la cocaína.

Sostiene que la sala superior demandada parte de la premisa de que existen elementos de convicción que vinculan a su patrocinado no únicamente como comprador, sino como parte de la red de comercialización, en mérito a que hay conversaciones previas entre ellos, pero su condición de consumidor explica que mantuviera esa relación.

Señala que la Sala consideró que en el caso concreto la pena sería mayor de cuatro años y que es ineludible que se pretende eludir la responsabilidad y que concurre el peligro de fuga. Empero omitió valorar que el favorecido estaba cumpliendo las reglas de conducta.

Indica que la sala demandada centró su postura en el hecho de que, de acuerdo a los tres procesados, se les imputa la comisión del mismo delito y de igual forma el aporte probatorio y el nivel de sospecha son equivalentes; en consecuencia, resultaba inadecuado establecer medidas coercitivas diferentes entre el favorecido y los otros dos coimputados. Al respecto, sostiene que dicha valoración es errónea, toda vez que la gravedad de la pena o la atribución del mismo hecho no implica que las circunstancias personalísimas de los imputados sean semejantes, tanto más si debe valorarse el presupuesto del peligro de fuga de forma individual de cada imputado, precisamente porque se refiere a los derechos de la libertad que tienen la calidad de ser personalísimos. Además, el auto cuestionado no es concluyente, por cuanto no establece una conclusión respecto de si se presenta peligro de fuga u obstaculización.

La recurrente alega que, en el requerimiento de prisión preventiva y en su oralización, se hizo mención de que el fiscal sostiene su pedido en graves y fundados elementos de convicción, que no son tales, pues parte de premisas erróneas, con la única intención de vincular al favorecido con la comisión de un delito del cual no es responsable y sobre el cual no existen elementos de convicción suficientes para establecer su responsabilidad. No se advierte elemento de convicción en común alguno que no sea por el nexo que une hasta dos imputados, pero por razón de la simultaneidad en el momento de su intervención, sin que haya razón adicional alguna que permita acreditar siquiera un nexo después de las diligencias practicadas. La sola intervención de Piero Navarrete y el favorecido no acredita de forma alguna un presunto concierto criminal, ya que, conforme obra en las testimoniales y las actas correspondientes, únicamente se tendría acreditada una relación de comprador-consumidor.

En la teoría del caso del fiscal, los medios probatorios no se analizan en qué forma el favorecido sería parte de la supuesta red de comercialización, toda vez que solo se evidencian llamadas y mensajes, sin precisar puntos de acopio o lugares seguros de distribución.

Refiere que doña Zulay Sánchez Farfán, jueza del Sexto Juzgado de Investigación Preparatoria de Cusco en ejecución de lo dispuesto por la Sala superior demandada expidió la cuestionada Resolución 8, de fecha 9 de septiembre de 2022.

El Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria del Cusco por Resolución 1, de fecha 25 de julio de 20236, admite a trámite la demanda de habeas corpus.

El procurador público adjunto del Poder Judicial al contestar la demanda7 señala que el demandante no señala ni mucho menos sustenta de qué manera se habría vulnerado el contenido constitucionalmente protegido del derecho a la libertad personal, dado que, si bien es de connotación procesal, puede ser amparado en sede constitucional siempre y cuando en sede ordinaria el órgano administrador de justicia haya lesionado en forma evidente el derecho invocado desnaturalizándolo. Sin embargo, el cuestionamiento que motiva la demanda de habeas corpus no puede ser tutelado en esta vía.

El Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria del Cusco por sentencia, Resolución 4, de fecha 29 de agosto de20238, declaró infundada la demanda, por considerar que se pretende cierta valoración de los elementos de prueba pero que dicho análisis le concierne a la judicatura ordinaria. Recuerda también que el habeas corpus no constituye una tercera instancia donde se pretenda un nuevo análisis de los hechos y del derecho. En cuanto a la motivación del peligro procesal, se ha señalado que esta sería mínima, pero si bien no resulta extensa en la resolución sí se señala que el favorecido no tendría arraigo domiciliario de calidad, ya que el domicilio no coincide con el de su ficha Reniec, así como se da cuenta de que el arraigo laboral de taxista conjuntamente con sus estudios en la universidad no genera confianza considerando el delito atribuido. Respecto al diagnóstico de trastorno por consumo múltiple el juzgado estima que con este se pretende acreditar que el favorecido es consumidor compulsivo y no coautor del delito de tráfico de drogas, pero que de las actas no se advierte que se haya postulado este hecho.

La Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco confirmó la apelada por similares fundamentos. También consideró que lo resuelto por la sala demandada no es contrario a los derechos constitucionales, en tanto que se han explicado las razones por las cuales la comparecencia con restricciones dictada en primera instancia es ambivalente con los actos de investigación con los que se contaba hasta aquella fecha. En ese sentido, no se advierte la alegada vulneración del debido proceso, al existir una adecuada motivación de la resolución cuestionada.

 

FUNDAMENTOS

 

Delimitación del petitorio

1. El objeto de la demanda es que se declare la nulidad de todo el incidente de prisión preventiva en el proceso penal que se le sigue a don XXXXXXXXXX por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas9.

2. Se solicita que se declare nulo (i) el auto de vista contenido en la Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 202210, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la medida de comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva por el plazo de dieciséis meses; y nula (ii) la Resolución 8, de fecha 9 de septiembre de 202211, que libró las órdenes de ubicación y captura e internamiento del favorecido. En consecuencia, solicita que se deje sin efecto las órdenes de captura dictadas contra el favorecido y que se le imponga la medida de comparecencia con restricciones.

3. Se alega la vulneración de los derechos al debido proceso, a la tutela procesal efectiva, a la debida motivación de las resoluciones judiciales y a la libertad personal.

 

Análisis de la controversia

 

4. La Constitución Política del Perú establece en el artículo 200, inciso 1, que mediante el habeas corpus se protege tanto la libertad individual como los derechos conexos a No obstante, no cualquier reclamo que alegue afectación del derecho a la libertad personal o derechos conexos puede reputarse efectivamente como tal y merecer tutela, pues para ello es necesario analizar previamente si tales actos denunciados vulneran el contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por el habeas corpus.

5. El Tribunal Constitucional en reiterada jurisprudencia ha señalado que el análisis de la valoración y la suficiencia probatoria que sustentan la imposición de la medida de prisión preventiva son asuntos que no corresponde resolver en la vía constitucional.

6. En el caso de autos, se pretende que se revaloren las pruebas respecto a los elementos de convicción que vinculan la conducta imputada al favorecido con el delito materia del proceso que se le sigue; es así que se alega que las llamadas entre el favorecido y su coprocesado se deben a la relación de consumidor-vendedor; que la sola intervención de Piero Navarrete y el favorecido no acredita de forma alguna un presunto concierto criminal, ni que forme parte de una organización criminal; que el favorecido de forma voluntaria entregó el paquete que contenía droga al efectivo policial que lo intervino, así como su celular y autorizó su visualización, entre otros alegatos cuyo análisis corresponde a la judicatura ordinaria. Por consiguiente, en este extremo resulta de aplicación el artículo 7, inciso 1, del Nuevo Código Procesal

7. De otro lado, es pertinente mencionar que la exigencia de que las decisiones judiciales sean motivadas, conforme al artículo 139, inciso 5, de la Constitución Política del Perú, garantiza que los jueces, cualquiera que sea la instancia a la que pertenezcan, expresen el proceso mental que los ha llevado a decidir una controversia, asegurando que el ejercicio de la potestad de impartir justicia se realice con sujeción a la Constitución y a la ley.

8. Al respecto, el Tribunal Constitucional tiene establecido que12

El derecho a la debida motivación de las resoluciones importa que los jueces, al resolver las causas, expresen las razones o justificaciones objetivas que los llevan a tomar una determinada decisión. Esas razones, por lo demás, pueden y deben provenir no sólo del ordenamiento jurídico vigente y aplicable al caso, sino de los propios hechos debidamente acreditados en el trámite del proceso. Sin embargo, la tutela del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales no debe ni puede servir de pretexto para someter a un nuevo examen las cuestiones de fondo ya decididas por los jueces ordinarios

(…) el análisis de si en una determinada resolución judicial se ha violado o no el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales debe realizarse a partir de los propios fundamentos expuestos en la resolución cuestionada, de modo que las demás piezas procesales o medios probatorios del proceso en cuestión sólo pueden ser evaluados para contrastar las razones expuestas, mas no pueden ser objeto de una nueva evaluación o análisis. Esto, porque en este tipo de procesos al Juez constitucional no le incumbe el mérito de la causa, sino el análisis externo de la resolución, a efectos de constatar si ésta es el resultado de un juicio racional y objetivo donde el juez ha puesto en evidencia su independencia e imparcialidad en la solución de un determinado conflicto, sin caer ni en arbitrariedad en la interpretación y aplicación del derecho, ni en subjetividades o inconsistencias en valoración de los hechos.

9. En tal sentido, el Tribunal Constitucional ha hecho especial hincapié en el mismo proceso en que

El derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales es una garantía del justiciable frente a la arbitrariedad judicial y garantiza que las resoluciones no se encuentren justificadas en el mero capricho de los magistrados, sino en datos objetivos que proporciona el ordenamiento jurídico o los que se derivan de caso. Sin embargo, no todo ni cualquier error en el que eventualmente incurra una resolución judicial constituye automáticamente la violación del contenido constitucionalmente protegido del derecho a la motivación de las resoluciones judiciales13

10. De otro lado, la recurrente alega que la sala superior al imponer la prisión preventiva al favorecido solo ha considerado la gravedad de la pena y centró su postura en que como a los tres procesados se les imputa el mismo delito y que, de igual forma, el aporte probatorio y el nivel de sospecha son equivalentes, resultaba inadecuado establecer medidas coercitivas diferentes entre el favorecido y los otros dos coimputados. Además, también que el auto cuestionado no es concluyente, ya que no determina si en el caso del favorecido se presenta peligro de fuga u obstaculización.

11. Este Tribunal observa que el órgano jurisdiccional demandado, para sustentar su decisión de revocar la medida de comparecencia con restricciones, mediante el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022, argumentó lo siguiente:

FUNDAMENTOS DEL TRIBUNAL14

(…)

17.- (…) De otro lado, también concurre el presupuesto de prognosis de pena mayor a cuatro años de privativa de libertad, porque el delito previsto en el artículo 296, concordante con el 297 del Código Penal, prevé una pena privativa de libertad no menor de quince ni mayor de veinticinco años. Además, por el momento, no se han presentado circunstancias atenuantes o causales de disminución de la pena que hagan pronosticar una sanción menor que la pena mínima establecida en la ley. Finalmente, en el presente caso concurre igualmente el presupuesto de peligro procesal en sus dos facetas. En efecto, a juicio de este Tribunal, concurre el peligro de fuga, porque a causa de la pena que se espera como resultado del procedimiento, es justificado presumir que los imputados pretenderán eludir la acción de la justicia. Por tal motivo, el arraigo familiar, laboral y domiciliario que eventualmente podrían tener los imputados, en el caso concreto, no resulta suficiente para enervar el peligro de fuga y resulta siendo de muy baja calidad en contraste con la gravedad del delito y el daño ocasionado. (…) Por tanto, en el caso de autos, como sostuvo la señora juez Navarrete Sullca ha consignado dos domicilios, hecho que revela ausencia de arraigo domiciliario; tampoco se ha demostrado su asiento de familia porque no se ha acreditado que tenga vínculo familiar con otros parientes. Respecto de su arraigo laboral, tampoco lo ha acreditado con documentos. (…). En este mismo sentido, a juicio de este Tribunal, concurre el peligro de obstaculización de la verdad, debido a que el presente proceso se encuentra en plena investigación (etapa de formalización y continuación de la investigación preparatoria, conforme se desprende del SIJ), por lo que se encuentra pendiente, eventualmente, la etapa intermedia y de juzgamiento. Será necesario que se practiquen determinados actos de investigación orales y, en su caso, instrumentales, por tanto, hay también el fundado riesgo de que los imputados pretendan obstaculizar la averiguación de la verdad tratando de influir, de una u otra manera, en las declaraciones de los testigos y/o de sus coimputados, además de neutralizar la eficacia de alguna evidencia o documento relacionado con la investigación.

18.- Ahora bien, los fundamentos expuestos por la señora juez para resolver el presente incidente no guardan consonancia con la comparecencia restringida dictada en favor de XXXXXXXX. De hecho, del análisis efectuado por la A-quo sobre la vinculación de los imputados en la comisión del delito, se desprende que sobre los tres pesan graves y fundados elementos de convicción que los vinculan con la comisión del delito en su forma agravada, lo que significa que su participación tendría una línea homogénea en el suceso histórico. En consecuencia, resulta ambivalente la interpretación de la señora juez al dictar comparecencia con restricciones contra uno de los imputados, cuya participación (en grado de sospecha grave) se presenta en la misma dimensión que la de los otros investigados. En esa línea de razonamiento el peligro de fuga es un riesgo latente a causa de la gravedad de la pena que se espera como resultado del procedimiento, además, estando en libertad también hay peligro de obstaculización de la verdad, como se dijo líneas arriba. Por otro lado, como se desprende de la audiencia de apelación, el domicilio que consignó XXXXXXXX no coincide con el de su ficha Reniec. Además, la actividad laboral que dice realizar conjuntamente con sus estudios en la universidad no cumple con el estándar exigido para un arraigo de calidad, considerando la intensidad del reproche penal, por lo que, en este extremo de la decisión, el auto apelado debe ser revocado.

12. En atención a lo expuesto supra, este Tribunal advierte que el órgano judicial demandado no ha cumplido con la exigencia constitucional de la debida motivación de las resoluciones judiciales, puesto que el precitado fundamento no exterioriza una suficiente justificación objetiva y razonable en torno al presupuesto del peligro procesal (peligro de fuga y de obstaculización), a fin de imponer al favorecido la medida de prisión preventiva.

13. Como se aprecia, la sala emplazada a partir de la prognosis de la pena determina que el favorecido eludirá la acción de la justicia y, en forma general, considera “que el arraigo familiar, laboral y domiciliario que podrían tener los imputados, en el caso concreto, no resulta suficiente para enervar el peligro de fuga y resulta siendo de muy baja calidad en contraste con la gravedad del delito y el daño ocasionado”, sin explicitar las razones por las cuales de la valoración de los arraigos correspondientes (domiciliario, familiar y laboral) se configura un supuesto de peligro de fuga que justifique la imposición de una medida de prisión preventiva. Adicionalmente juzga que, al existir los mismos elementos de convicción para todos los procesados, a todos también les corresponde que se les imponga la prisión preventiva. Aunado a ello, respecto al peligro de obstaculización solo señala que como se tendrían que realizar determinados actos de investigación también existe el fundado riesgo de que se pretenda obstaculizar la averiguación de la verdad tratando de influir, de una u otra manera, en las declaraciones de los testigos o de sus coimputados.

14. Si bien la sala superior concluye que “el domicilio que consignó XXXXXXXXXXXXXX no coincide con el de su ficha Reniec y que la actividad laboral que —dice— realiza conjuntamente con sus estudios en la universidad no cumple con el estándar exigido para un arraigo de calidad”, no explica de manera más detallada el motivo por el cual desestima el arraigo laboral, ni el hecho de que una persona tenga como domicilio real uno diferente del consignado en el Reniec.

15. Cabe recordar que en la sentencia emitida en el Expediente 03248-2019-PHC/TC, fundamento 137, este Tribunal deja claro que la fundamentación que atañe al peligro procesal no puede estar basada en meras presunciones o conjeturas.

 

Efectos de la sentencia

 

16. Al haberse acreditado la vulneración del derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales conexo con la libertad personal, corresponde declarar nulo el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la medida de comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva formulado por el plazo de dieciséis meses por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas15; y que la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco o el órgano que haga sus veces emita un nuevo pronunciamiento.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la Constitución Política del Perú,

 

HA RESUELTO

 

1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de habeas corpus conforme a lo expuesto en el fundamento 6 supra.

2. Declarar FUNDADA en parte la demanda, por haberse acreditado la vulneración de los derechos a la debida motivación de las resoluciones judiciales y a la libertad personal.

3. Declarar NULO el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva formulado por el plazo de dieciséis meses por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas16; a efectos de que la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco o el órgano que haga sus veces emita un nuevo pronunciamiento.

Publíquese y notifíquese. SS.

DOMÍNGUEZ HARO

OCHOA CARDICH

HERNÁNDEZ CHÁVEZ

PONENTE DOMÍNGUEZ HARO

 

VOTO DEL MAGISTRADO HERNÁNDEZ CHÁVEZ

 

Habiendo sido llamado a dirimir la presente discordia, me adhiero al sentido de la ponencia. Sin embargo, cabe precisar lo siguiente:

1. El recurrente solicita que se declare nulo (i) el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022 , en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la medida de comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva por el plazo de dieciséis meses; y (ii) la Resolución 8, de fecha 9 de septiembre de 2022 , que giró las órdenes de ubicación y captura e internamiento contra el favorecido.

2. Al respecto, la Sala Penal de Apelaciones mediante el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022 (17), sustenta la revocatoria de la medida de comparecencia con restricciones a una medida de prisión preventiva con relación al favorecido del presente proceso de habeas corpus, bajo el siguiente fundamento:

(…)

18.- Ahora bien, los fundamentos expuestos por la señora juez para resolver el presente incidente no guardan consonancia con la comparecencia restringida dictada en favor de XXXXXXX. De hecho, del análisis efectuado por la A-quo sobre la vinculación de los imputados en la comisión del delito, se desprende que sobre los tres pesan graves y fundados elementos de convicción que los vinculan con la comisión del delito en su forma agravada, lo que significa que su participación tendría una línea homogénea en el suceso histórico. En consecuencia, resulta ambivalente la interpretación de la señora juez al dictar comparecencia con restricciones contra uno de los imputados, cuya participación (en grado de sospecha grave) se presenta en la misma dimensión que la de los otros investigados. En esa línea de razonamiento el peligro de fuga es un riesgo latente a causa de la gravedad de la pena que se espera como resultado del procedimiento, además, estando en libertad también hay peligro de obstaculización de la verdad, como se dijo líneas arriba. Por otro lado, como se desprende de la audiencia de apelación, el domicilio que consignó XXXXXXXXXX no coincide con el de su ficha Reniec. Además, la actividad laboral que dice realizar conjuntamente con sus estudios en la universidad no cumple con el estándar exigido para un arraigo de calidad, considerando la intensidad del reproche penal, por lo que, en este extremo de la decisión, el auto apelado debe ser revocado.

3. En el caso concreto, el fundamento 18 del auto de vista padece de una motivación insuficiente, en la medida que el órgano jurisdiccional demandado no ha logrado brindar una resolución judicial debidamente justificada respecto del peligro procesal (peligro de fuga y de obstaculización) al momento de la imposición de la prisión preventiva.

4. Por un lado, la sala penal para justificar el peligro de fuga, señala que “(…) el domicilio que consignó XXXXXXXXXX no coincide con el de su ficha Reniec, además la actividad laboral que dice realizar conjuntamente con sus estudios en la universidad, no cumple con el estándar exigido para un arraigo de calidad considerando la intensidad del reproche penal (…)” (18). Al respeto, no explicita en su fundamentación de qué manera el tener trabajo conocido y estar realizando estudios no permite demostrar el arraigo del procesado. Asimismo, introduce el término “de calidad” como exigencia no cumplida, sin tampoco determinar su significado. Todo ello evidencia que no se ha justificado de manera suficiente el cumplimiento del presupuesto del peligro procesal con relación a un supuesto peligro de fuga.

5. Por otro lado, la sala penal para corroborar el peligro de obstaculización, indica que el beneficiario “(…) estando en libertad también hay peligro de obstaculización de la verdad (…)” (19), lo cual presupone que, al estar en una etapa de investigación, podría entorpecer la actividad probatoria, pero sin sustentar la postura asumida por la precitada sala penal en ningún tipo de razonamiento objetivo que determine de qué manera la libertad del favorecido estaría perjudicando la actividad En caso el órgano jurisdiccional funde el peligro procesal en el peligro de obstaculización, debe indicar de qué manera se estaría generando un peligro para la actividad investigadora (destrucción de documentos, amenazas a testigos, etc), lo que no se evidencia en el presente caso. Como es de verse, dicha justificación resulta insuficiente para el dictado de una prisión preventiva.

6. Por tanto, al haberse vulnerado el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales, corresponde estimar este extremo de la demanda.

Por lo expuesto, mi voto es el siguiente:

1. Declarar IMPROCEDENTE la demanda de habeas corpus conforme a lo expuesto en el fundamento 6 supra.

2. Declarar FUNDADA en parte la demanda, por haberse acreditado la vulneración de los derechos a la debida motivación de las resoluciones judiciales y a la libertad personal.

3. Declarar NULO el auto de vista, Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva formulado por el plazo de dieciséis meses por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas20; a efectos de que la Segunda Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Cusco o el órgano que haga sus veces emita un nuevo pronunciamiento.

S.

HERNÁNDEZ CHÁVEZ

 

VOTO SINGULAR DEL MAGISTRADO GUTIÉRREZ TICSE

 

Con el debido respeto por la opinión de mis colegas, emito el presente voto singular por los siguientes argumentos que paso a exponer:

Delimitación del petitorio

1.El objeto de la demanda es que se declare la nulidad de todo el incidente de prisión preventiva en el proceso penal que se le sigue a don XXXXXXXXXXX por el delito de tráfico ilícito de drogas, favorecimiento al consumo ilegal de drogas tóxicas mediante actos de tráfico agravado por la pluralidad de personas21.

2. Se solicita que se declare nulo (i) el auto de vista contenido en la Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 202222, en el extremo que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que declaró infundado el requerimiento de prisión preventiva formulado contra el favorecido y le impuso la medida de comparecencia con restricciones, lo reformó y declaró fundado el requerimiento de prisión preventiva por el plazo de dieciséis meses; y nula (ii) la Resolución 8, de fecha 9 de septiembre de 202223, que libró las órdenes de ubicación y captura e internamiento del favorecido. En consecuencia, solicita que se deje sin efecto las órdenes de captura dictadas contra el favorecido y que se le imponga la medida de comparecencia con restricciones.

Análisis del caso concreto

3. De acuerdo con los fundamentos del escrito de Recurso de Agravio Constitucional24, el recurrente alega que en el presente caso los jueces demandados no han cumplido con su obligación constitucional de motivar la Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2022, que revocó la Resolución 2, de fecha 22 de julio de 2022, en el extremo que que dispone comparecencia con restricciones a favor del accionante; y, reformándolo dispone prisión preventiva por el plazo de 16 meses, en el proceso penal que se le sigue por la presunta comisión del delito de Tráfico Ilícito de Drogas agravado, en agravio del Estado.

4. En este sentido, el recurrente afirma que, en el presente caso, los Jueces de segunda instancia no han cumplido con su obligación constitucional de motivar la referida Resolución, en relación a la concurrencia del requisito del peligro procesal, conforme a los lineamientos jurisprudenciales trazados por el Tribunal Constitucional en la sentencia recaída en el 3248-2019-PHC/TC (Caso Yoshiyama Tanaka). Argumenta que los jueces demandados se habrían limitado únicamente a analizar la existencia de los graves y fundados elementos de convicción, sin considerar que este extremo y el relativo a la prognosis de pena, no fueron objeto de cuestionamiento por parte del recurrente, por lo que considera que la motivación judicial de la referida resolución judicial es aparente.

5.  Asimismo, afirma que tampoco se ha desarrollado el llamado “test de proporcionalidad”, con relación a la consideración de la aplicación de la prisión preventiva (idoneidad, necesidad y proporcionalidad), habiéndose limitado únicamente a introducir en el proceso una serie de conjeturas no acreditadas objetivamente como elementos de convicción.

6. A este respecto, considero que, si bien es cierto que en el presente caso existen una serie de elementos de convicción, como constantes llamadas telefónicas entre el favorecido y su coprocesado Piero Marcelo Navarrete Sullca, así como la entrega de droga por parte del favorecido a la PNP que lo vinculan con el hecho imputado, entre otros, también lo es que la valoración de estos hechos no es de competencia de los jueces constitucionales, sino de los jueces de instancia.

7. Por otro lado, con relación al llamado peligro procesal, debe señalar que existe jurisprudencia consolidada de este Alto Tribunal, en el sentido que:

a) El primer supuesto del peligro procesal (peligro de fuga) está determinado a partir del análisis de una serie de circunstancias que pueden tener lugar antes o durante el desarrollo del proceso penal, y que se encuentran relacionadas, entre otras cosas, con el arraigo domiciliario, familiar y laboral del actor; la gravedad de la pena que se espera como resultado del procedimiento; el comportamiento del imputado durante el procedimiento o en otro anterior relacionado con su voluntad de someterse a la persecución penal; y, la pertenencia del imputado a una organización criminal o su reintegración a esta. (…)

b) El segundo supuesto del peligro procesal (peligro de obstaculización del proceso) se encuentra vinculado a la injerencia del procesado en libertad ambulatoria respecto del trámite y resultado del proceso, lo que puede manifestarse en el riesgo razonable de que el imputado actúe o influya en el ocultamiento, destrucción, alteración o falsificación de los elementos de prueba, así como influya sobre sus coprocesados, las partes o peritos del caso a fin de un equívoco resultado del proceso penal25.

8. Del análisis externo del fundamento 18 del Resolución 7, de fecha 24 de agosto de 2024, es decir, de la Resolución que revoco la comparecencia del favorecido, se advierte que, en el presente caso, de manera el Ad quem ha afirmado que: a) la interpretación de la señora jueza resulta ambivalente “al dictar comparecencia con restricciones contra uno de los imputados, cuya participación (en grado de sospecha grave) se presenta en la misma dimensión que la de los otros investigados”; en esa misma línea de razonamiento, b) “el peligro de fuga “es un riesgo latente a causa de la gravedad de la pena que se espera como resultado del procedimiento”; y, que, estando en libertad, c) “también hay peligro de obstaculización de la verdad”, pues en la audiencia de apelación de la referida Resolución 7, se afirmó que el domicilio (real) que el favorecido consigno en la audiencia no coincide con el de su ficha Reniec. En consecuencia, se verificó la concurrencia de uno de los elementos de convicción del peligro procesal, por lo que seguidamente el Ad quem decidió revocar la Resolución 2, en el extremo que declaro infundado el requerimiento de prisión preventiva del Ministerio Publico contra el ahora favorecido XXXXXXXXXXX.

9. Siendo esto así, resulta lógico deducir que, en relación a la exigencia de la motivación judicial del llamado peligro procesal, en el presente caso, el Colegiado ha cumplido con su obligación constitucional y legal de motivar la concurrencia del llamado peligro procesal, referido a la falta de certeza del domicilio real del ahora favorecido (“peligro de obstaculización de la verdad”), entre otros, conforme a las exigencias requeridas por el art. 268, inc. c) del Código Procesal Penal y con el sentido que nuestro modelo constitucional lo demanda.

Por estas consideraciones, mi voto es porque se declare INFUNDADA la demanda de habeas corpus.

S.

GUTIÉRREZ TICSE

¿LA INFORMACIÓN CONSIGNADA EN FACEBOOK PERMITE ACREDITAR EL ERROR DE TIPO FRENTE A LA PERCEPCIÓN DE EDAD DE LA VÍCTIMA? – RECURSO DE CASACIÓN N.° 3022-2022 / JUNÍN

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 3022-2022, JUNÍN

SALA PENAL PERMANENTE

 

EL ERROR DE TIPO Y LA MOTIVACIÓN DE RESOLUCIONES JUDICIALES

Sala Superior no efectuó un control integral de la declaración de la menor agraviada (vertida de forma exclusiva mediante la prueba anticipada de entrevista única en cámara Gesell) ni fundamentó razonadamente el motivo por el cual desestimó las circunstancias precedentes y concomitantes (como el actuar clandestino del procesado) y priorizó indebidamente un dato virtual falso (la fecha de nacimiento en su perfil de Facebook), a fin de determinar si verdaderamente se presenta la figura jurídica del error de tipo invencible, regulada en el artículo 14 del Código Penal. Lo referido configura la causal 3 del artículo 429 del Código Procesal Penal (CPP), concerniente a la indebida aplicación de la ley penal, de lo cual se desprende la nulidad de la sentencia de vista recurrida y, por ello, deberán remitirse los actuados a otro Colegiado Superior, a fin de que, luego de llevar la audiencia de apelación respectiva, emita nuevo pronunciamiento conforme a ley, en virtud de lo preceptuado en el segundo párrafo del numeral 2 del artículo 433 del CPP.

 

 

SENTENCIA DE CASACIÓN

 

Lima, cinco de agosto de dos mil veintiséis

 

                                                VISTOS: el recurso de casación interpuesto por el representante del Ministerio Público contra la sentencia de vista del 18 de julio de 2022 (foja 67), que, por mayoría, revocó la sentencia de primera instancia del 7 de octubre de 2021 (foja 20) y, reformándola, absolvió a Johnlennon Abel Ascurra Vargas de la acusación como presunto autor del delito de violación sexual de menor de edad, en perjuicio de la menor identificada con las iniciales Y. K. Ch. P.

Intervino como ponente el señor juez supremo CAMPOS BARRANZUELA.

 

CONSIDERANDO

 

I. Itinerario del proceso

Primero. Según el requerimiento acusatorio (foja 3) formulado contra Johnlennon Abel Ascurra Vargas por la presunta comisión del delito contra la libertad sexual-violación sexual de menor de edad, en agravio de la menor identificada con las iniciales Y. K. Ch. P., se aprecia lo siguiente:

1.1. En principio, la menor de iniciales K. Ch. P. (de 13 años de edad) y el imputado se conocieron a través de la red social Facebook (donde él usaba la cuenta «Lennon ascurrinha») e iniciaron conversaciones en junio de 2019.

1.2. Es así que el 17 de octubre de 2019, aproximadamente a las 10:00 m., la menor salió de su domicilio en Masma (Jauja) y se dirigió a la plaza de armas del distrito, donde el acusado la esperaba en una motocicleta lineal negra.

1.3. Asimismo, ambos se trasladaron a la ciudad de Jauja y el imputado la llevó al «Hotel Casablanca». Allí, solicitó una habitación (la número 307), se identificó con un nombre falso («Oscar Vargas») y proporcionó un número de DNI que no era el suyo, hospedándose junto con la menor.

1.4. Seguidamente, en la habitación del hotel, el imputado mantuvo relaciones sexuales vía vaginal con la menor.

1.5. Al día siguiente, 18 de octubre de 2019, a las 06:00 m., el acusado se retiró del hotel y la menor se dirigió a una cabina de internet, desde donde continuaron comunicándose por Facebook durante el día.

1.6. Después, se volvieron a encontrar a las 09:00 m. de ese mismo día. El acusado la llevó a su domicilio (jr. Ayacucho n.° 424, Jauja) y la hizo ingresar a su cuarto, donde la menor permaneció toda la noche. En ese lugar, el imputado volvió a tener relaciones sexuales vía vaginal y también vía anal.

1.7. Posteriormente, el 19 de octubre a las 06:30 m., el acusado despertó, salió de su domicilio y dejó a la menor encerrada en su habitación.

1.8. Por su parte, el padre de la menor, tras indagar en las conversaciones de Facebook de su hija, solicitó apoyo policial y llegaron al domicilio del imputado, encontrando a la menor agraviada en el interior de la habitación.

Segundo. A efectos de mejor exponer el caso, es pertinente realizar una síntesis de los hechos procesales, que son los siguientes:

2.1. El Juzgado Penal Colegiado Subespecialidad en Delitos Asociados a la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar de Huancayo, mediante la Resolución 5, del 7 de octubre de 2021 (foja 20), condenó a Johnlennon Abel Ascurra Vargas como autor del delito contra la libertad sexual-violación sexual, en agravio de la menor de iniciales K. Ch. P., a veinte años de pena privativa libertad y fijó la reparación civil en la suma S/7000 (siete mil soles).

2.2. En oposición a esta resolución, la defensa técnica del condenado Ascurra Vargas interpuso recurso de apelación (foja 46).

2.3. La Primera Sala Penal de Apelaciones de Huancayo, mediante la sentencia de vista del 18 de julio de 2022 (foja 67), resolvió por mayoría declarar fundado el recurso de apelación propuesto y revocó la sentencia de primera instancia y, reformándola, absolvió al procesado de los cargos imputados; además, declaró infundada la pretensión indemnizatoria postulada por el Ministerio Público a favor de la agraviada.

2.4. Posteriormente, la Segunda Fiscalía Superior Penal de Junín interpuso recurso de casación contra la sentencia de vista, bajo la causal establecida en 3 del artículo 429 del Código Procesal Penal (en adelante CPP), referida a la indebida o errónea aplicación de la ley penal o de otras normas jurídicas para su aplicación (foja 87).

2.5. Mediante la resolución del 9 de agosto de 2022 (foja 99), emitida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, se concedió el recurso de casación interpuesto.

II. Motivos de la concesión del recurso de casación

Tercero. Este Supremo Tribunal, mediante la resolución de calificación del 14 de noviembre de 2025 (foja 127), declaró bien concedido el recurso de casación interpuesto y precisó lo siguiente:

3.1. Se ha planteado una casación ordinaria, conforme a lo referido por el artículo 427 del CPP, pues el recurso se interpuso contra una sentencia de vista que puso fin a la instancia y la pena del delito materia de acusación supera, en su extremo mínimo, los seis años.

3.2. El casacionista invocó la causal contenida en el numeral 3 del artículo 429 del CPP, referida a la indebida o errónea aplicación de la ley penal o de otras normas jurídicas para su aplicación—causal sustantiva, infracción de norma material—.

3.3. En relación con las alegaciones presentadas por el representante del Ministerio Público, el Tribunal Supremo concedió la casación por el inciso invocado, con el objetivo de verificar si la Sala Superior (el Tribunal ad quem) motivó y aplicó correctamente la figura del «error de tipo» (establecido en el artículo 14 del Código Penal) al momento de absolver al acusado.

3.4. De este modo, corresponde analizar el caso en los términos habilitados por el referido auto de calificación del recurso de casación bien concedido.

III. Del recurso de casación

Cuarto. El representante del Ministerio Público solicitó que se declare nula la sentencia de la Sala y se confirme la de primera instancia, que condenó al procesado por el delito de violación sexual.

4.1. Argumentó que el Tribunal de Apelación erró en la valoración de la prueba al otorgar mayor peso a las apreciaciones personales del acusado sobre el aspecto físico supuestamente «voluptuoso» de la víctima, inobservando el desenvolvimiento de la menor en la entrevista de cámara Gesell y la pericia psicológica, la cual concluyó objetivamente que aparentaba los 13 años que tenía. Aunado a ello, cuestionó que se desestimara el certificado médico legal que acreditaba los actos sexuales contranatura para, en su lugar, darle valor a la simple negativa del procesado.

4.2. Además, se aplicó indebidamente el error de tipo invencible, pues no se verificó si el procesado tuvo la diligencia debida que le permitiera conocer la verdadera edad de la víctima, justificando su actuar únicamente en la fecha de nacimiento consignada en una cuenta de Facebook.

4.3. Argumentó que resultaba ilógico que un adulto de 28 años con educación técnica no indagara correctamente, más aún cuando sus propias acciones —como llevarla al hotel Casablanca, registrándose con un nombre y DNI falsos («Oscar Vargas»), y esconderla al día siguiente en su habitación—evidenciaban que sí sabía que era menor de edad.

4.4. La fiscal enfatizó que, en los delitos de violación sexual a menores de 14 años, el bien jurídico protegido es la «indemnidad sexual» o «intangibilidad». Por lo tanto, el hecho de que la menor haya aceptado las relaciones de manera voluntaria, o que existiera una supuesta relación de «enamorados», carece de total relevancia jurídica.

4.5. Se argumentó que el acusado se aprovechó de las vulnerabilidades de la La menor presentaba una personalidad en desarrollo, inmadurez emocional, problemas de autoimagen (por una lesión en uno de sus ojos), provenía de una familia disfuncional y era altamente sugestionable ante el trato «cariñoso» que le dio el imputado.

4.6. Finalmente, la Fiscalía expuso que el acusado negaba haber tenido relaciones por vía anal con la menor, a pesar de que la propia agraviada detalló su insistencia y el Certificado Médico Legal ° 021797-LS corroboraba objetivamente los signos de actos contranatura (esfínter anal hipotónico y fisura anal).

IV. Audiencia de casación

Quinto. Instruido el expediente, se señaló como fecha para la realización de la audiencia de casación el diez de julio del año en curso (foja 137 del cuadernillo formado en esta instancia). Así, cerrado el debate y deliberada la causa, se produjo la votación correspondiente, en la que se acordó pronunciar por unanimidad la presente sentencia y darle lectura en la audiencia programada para la fecha.

V. Fundamentos de derecho

Sexto. En el marco de un Estado constitucional de derecho, es preciso que se tutelen los distintos derechos e intereses de los ciudadanos, por lo que se requieren instituciones y herramientas que permitan administrar justicia adecuadamente.

6.1. En ese contexto, el objeto del derecho penal se circunscribe a la prevención del delito —y las faltas— como medio protector de la persona humana y la sociedad (artículo I del Título Preliminar del Código Penal).

6.2. El sistema penal actúa como un control social “institucionalizado o formalizado”[1]. Así, el derecho penal atribuye conductas prohibidas a los individuos y establece, como consecuencias a estos comportamientos, distintas

6.3. No obstante, la facultad del Estado, de atribuir conductas prohibidas y sancionar a los sujetos que incurrieron en estas, no responde a un poder absoluto, y en todo Estado constitucional de derecho se establecen límites al ejercicio de la potestad punitiva denominados principios, y estos deben orientar la interpretación y aplicación normativa de los operadores de

6.4. En el caso bajo análisis, es relevante citar el principio de responsabilidad penal: “la pena requiere de la responsabilidad penal del autor” (artículo VI del Título Preliminar del Código Penal). Este principio condiciona la aplicación de la sanción penal a la posibilidad de establecer, mediante criterios de atribución y probatorios, la responsabilidad penal del De este principio, además, se desprende que, para que la condena de un agente sea legítima, este debe actuar bajo el título de dolo o culpa.

6.5. El Código Penal, en el primer párrafo del artículo 14, señala que “el error sobre un elemento del tipo penal o respecto a una circunstancia que agrave la pena, si es invencible, excluye la responsabilidad o agravación. Si fuere vencible, la infracción será castigada como culposa cuando se hallare prevista como tal en la ley”. Al darse una falsa representación sobre uno de los elementos configurativos del delito, se excluye el dolo en la conducta; posteriormente, corresponde analizar si el error podría haberse evitado —vencible—, supuesto en el cual se debe sancionar la conducta como una de carácter culposo, siempre que exista una definición normativa en ese

En el caso del delito de violación sexual, al configurarse el error de tipo, ya sea en la modalidad vencible o invencible, se excluirá la responsabilidad penal, dado que no existen delitos contra la libertad sexual a título culposo.

Séptimo. Las ideas equivocadas del autor (sujeto activo) pueden repercutir de modo diverso sobre su punibilidad: pueden excluir el dolo, afectar solo la culpabilidad o, incluso, carecer de relevancia alguna para la punibilidad[2]. En este escenario, uno de los errores que se erigen es el error de tipo, el cual se presenta cuando el agente tiene una representación equivocada de una circunstancia a la que se hace referencia en el tipo legal objetivo mediante los denominados elementos descriptivos o normativos[3]. Este instituto jurídico, sobre el error de tipo, está previsto en el artículo 14 del Código Penal, y señala lo siguiente:

El error sobre un elemento del tipo penal o respecto a una circunstancia que agrave la pena, si es invencible, excluye la responsabilidad o la agravación. Si fuere vencible, la infracción será castigada como culposa cuando se hallare prevista como tal en la ley.

El error invencible sobre la ilicitud del hecho constitutivo de la infracción penal, excluye la responsabilidad. Si el error fuere vencible se atenuará la pena.

Octavo. El primer párrafo del artículo citado diferencia dos clases de error de tipo. El primero de ellos, el error invencible, que se da cuando el error no se hubiese logrado evitar ni aun aplicando la diligencia debida, excluyendo la responsabilidad del autor; mientras que el segundo, denominado error vencible, se presenta cuando el agente pudo haber evitado el resultado, observando el debido cuidado que las circunstancias le exigían; en estos casos, se sanciona como imprudente.

Noveno. Asimismo, el instituto jurídico del error de tipo implica la ignorancia sobre uno o todos los elementos que integran el tipo objetivo —la calidad del sujeto activo, de la víctima, el comportamiento activo u omisivo, las formas o medios de comisión de la acción, el objeto material, el resultado, la acción de causalidad y los criterios para imputar objetivamente el resultado al comportamiento activo u omisivo—, el error puede recaer en cualquier elemento del tipo penal, ya sea normativo o descriptivo (Casación n.o 436-2016/San Martín, fundamento jurídico 14; y Recurso de Nulidad n.o 365-2014/Ucayali, fundamento jurídico 4).

Décimo. Por otro lado, otro de los temas validados en la resolución de calificación del recurso está referido a la valoración de la prueba personal por el Tribunal de Apelación. Al respecto, el CPP refiere, en el inciso 2 del artículo 425, lo siguiente:

La Sala Penal Superior sólo valorará independientemente la prueba actuada  en  la  audiencia  de  apelación,  y  las  pruebas  pericial, documental, preconstituida y anticipada. La Sala Penal Superior no puede otorgar diferente valor probatorio a la prueba personal que fue objeto de inmediación por el Juez de primera instancia, salvo que su valor probatorio sea cuestionado por una prueba actuada en segunda instancia.

Esta norma establece una limitación expresa al órgano revisor: la imposibilidad de alterar la valoración de la prueba personal realizada en primera instancia a fin de garantizar el derecho a la contradicción de la prueba y el respeto del principio de inmediación, pues el Juzgado o Tribunal de primera instancia toma conocimiento de forma directa de la prueba personal.

No obstante, existen excepciones a esta norma procesal referidas a la existencia de prueba nueva y en el supuesto de que se haya incurrido en infracción de las reglas de la lógica, la ciencia y las máximas de la experiencia.

VI. Análisis del caso en concreto

Undécimo. En el caso sub judice, lo que ha sido materia de admisión se encuentra previsto en el tercer fundamento de la presente ejecutoria, que se vincula con la causal 3 del artículo 429 del CPP. Así, corresponde efectuar un control in iure con referencia a si, en el presente caso, el Tribunal Superior aplicó debidamente la figura jurídica del error de tipo en el presente caso o si, de lo contrario, realizó omisiones al efectuar su análisis y, en consecuencia, absolvió indebidamente al procesado Johnlennon Abel Ascurra Vargas.

Es pertinente señalar que no es objeto de discusión el acceso carnal por parte del procesado a la agraviada, por cuanto es un hecho no controvertido y fue declarado probado conforme a la declaración de las partes y el tenor del certificado médico-legal.

Duodécimo. En atención a los hechos descritos en la acusación y la prueba actuada, el Juzgado consideró acreditados los hechos y resolvió condenar al procesado como autor del delito contra la libertad sexual-violación sexual (foja 20).

12.1. El Juzgado Colegiado de primera instancia indicó que no existe discusión (se encuentra fuera de controversia) respecto a que las partes mantuvieron relaciones El objeto central fue determinar si resultaba aplicable la figura de error de tipo alegada por la defensa, lo que descartó, pues la agraviada tenía características físicas propias de una menor de edad, por lo que es fácil advertir a simple vista que presentaba una contextura delgada, estatura baja, así como un rostro, actitud y comportamiento de niña y no de una señorita, lo cual fue constatado mediante la visualización del video de la entrevista en cámara Gesell. En relación con el perfil de Facebook, mediante el cual la agraviada aparentaba tener 18 años (consignando haber nacido en 2001), esta consignación referencial no le generó convicción de ignorancia, pues el procesado tuvo contacto personal con ella. Además, consideró la edad del procesado, quien era un hombre adulto de 28 años, llevándole exactamente quince años a la agraviada, quien tenía 13 años cuando ocurrió el hecho. Finalmente, indicó que la agraviada y el procesado mantenían una relación de enamorados y se conocían desde junio de 2019 (las relaciones sexuales ocurrieron en octubre), tiempo suficiente y contexto idóneo para que el procesado estuviera en la posibilidad concreta de conocer la edad real de la menor.

Décimo tercero. No obstante, la Sala Penal de Apelaciones, al analizar el caso, consideró que el Juzgado erró al descartar el error de tipo y que existieron omisiones, pues no se le otorgó la relevancia debida al perfil de Facebook de la agraviada, en el que consignó una fecha de nacimiento distinta a la real (19 de julio de 2001), lo que le hacía parecer de 18 años de edad. Asimismo, consideró que las relaciones sexuales ocurrieron en un contexto de enamoramiento, lo cual fue confirmado por la propia declaración de la menor en cámara Gesell y respaldado por la pericia psicológica, la cual concluyó que no había afectación emocional porque la agraviada no percibió el evento como doloroso o desagradable al tratarse de su enamorado. Además, el Tribunal Superior valoró testimonios como el del padre del procesado, quien indicó que la agraviada tenía la apariencia física de «una señorita ya formada»; por ello, sumando la apariencia física y la edad publicitada en redes sociales, la Sala Superior concluyó que existía duda razonable (error de tipo) y revocó la condena, absolviendo al procesado.

13.1. Asimismo, se advierte que el Juzgado no valoró el Protocolo de Pericia Psicológica ° 002360-2019-PSC, el cual concluyó que la menor no evidenciaba indicadores de afectación emocional por los hechos vividos.

13.2. Finalmente, resaltó que la agraviada presentaba un desarrollo físico evidente (siendo descrita como «voluptuosa» y con apariencia de «señorita»), de lo que se desprende que aquella presentaba una apariencia mayor a la de su edad Por todos esos fundamentos, se aplicó la figura del error de tipo y se absolvió de los cargos al procesado Johnlennon Abel Ascurra Vargas.

Décimo cuarto. En esa línea de argumentación, en atención a la finalidad extraordinaria del recurso de casación, vinculada a la reafirmación de los preceptos constitucionales y procesales que tienen por fin, entre otros, la aplicación e interpretación correcta del derecho positivo en las resoluciones judiciales, debemos señalar lo siguiente:

14.1. En el marco de las disposiciones legales y jurisprudenciales invocadas, este Tribunal Supremo considera que no es correcta la aplicación de la figura de error de tipo realizada por la Sala Penal de Apelaciones, dado que, al efectuar su análisis, se advierten defectos en la motivación, pues consideró que la agraviada aparentaba la mayoría de edad (18 años) sobre la base de apreciaciones subjetivas respecto a su desarrollo físico (catalogándola como «voluptuosa» y con apariencia de «señorita»).

14.2. No obstante, no se consideró objetivamente que en la visualización del CD de la entrevista en cámara Gesell se aprecia a una persona con contextura delgada, estatura baja, rostro, actitud y comportamiento propio de una niña, lo cual fue corroborado por el propio perito psicólogo Jim Edenson López Cano, quien al verla físicamente concluyó que aparentaba la edad cronológica que tenía (13 años). Es decir, representaba la edad que en ese momento tenía. Por lo tanto, la conclusión del Tribunal Superior en ese extremo fue

14.3. En su análisis, se centró en aspectos que no tenían vinculación con la figura del error de tipo, pues destacó que la menor y el procesado mantenían una relación sentimental de «enamorados» y se apoyó en el Protocolo de Pericia Psicológica ° 002360-2019-PSC para afirmar que las relaciones sexuales consentidas no le generaron afectación emocional o daño psicológico a la víctima. Estas premisas no son pertinentes para fundamentar la absolución del procesado por error de tipo, dado que el bien jurídico protegido es la indemnidad sexual y, frente a una víctima menor de 14 años, cualquier aparente consentimiento carece de total validez jurídica y no puede derivar de ninguna conducta o palabra suya.

14.4. Cabe resaltar que el Tribunal de revisión consideró erróneamente, como factor determinante para configurar el error invencible, el hecho de que la menor consignó una fecha de nacimiento falsa (19 de julio de 2001) en su perfil de la red social Facebook para aparentar 18 años de Sin embargo, omitió que una simple consignación referencial en redes sociales pierde peso probatorio frente a las máximas de la experiencia derivadas del contacto directo, continuo y personal que tuvo el encausado de 28 años con una niña de 13 años.

14.5. La primera fase del análisis en relación con la aplicación del artículo 14 del Código Penal debe centrarse en si efectivamente ocurrió una falsa representación por parte del procesado en relación con la edad de la menor agraviada, para luego, de afirmarse ello, corroborar si la conducta debería sancionarse.

Décimo quinto. Así, del control in iure sobre el razonamiento efectuado por el Tribunal Superior en la resolución impugnada, se evidencia que no efectuó control sobre las zonas abiertas a través de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos (Sentencia de Casación n.° 05-2007/Huaura) sobre la estructura del razonamiento, a fin de determinar si se configura o no la figura jurídica del error de tipo. Esto es, el Tribunal de revisión no analizó objetivamente la declaración brindada por la menor agraviada en cámara Gesell ni la contrastó con las máximas de la experiencia que advierten un claro actuar clandestino del procesado Johnlennon Abel Ascurra Vargas (quien se registró en el hotel con el nombre falso de «Oscar Vargas» y ocultó a la víctima de sus propios padres). Asimismo, omitió los conocimientos científicos aportados por el perito psicólogo Jim Edenson López Cano, quien ratificó que la víctima presentaba contextura delgada, baja estatura y vestimenta acorde a una niña, aparentando su edad real de 13 años. Además, en su razonamiento, utilizó términos impertinentes como la supuesta relación de «enamorados», el presunto consentimiento, la apariencia física «voluptuosa» extraída erróneamente de fotografías, y la falta de daño emocional, según el Protocolo de Pericia Psicológica n.° 002360-2019-PSC —conforme se advierte en los considerandos 4.4, 4.5 y 4.11 de la sentencia de vista impugnada—, supuestos que se alejan de sustentar o explicar razonadamente la configuración del error de tipo.

Décimo sexto. Asimismo, el Colegiado Superior tampoco realizó un control integral de la declaración de la menor agraviada en el proceso penal, en concordancia con las pruebas periféricas. Se dio por probada la figura del «error de tipo» a favor del procesado a través de un razonamiento incompleto de la versión de la menor agraviada. Esto es, el Tribunal Superior, al emitir la sentencia de vista impugnada, no consideró de manera completa la declaración de la menor de iniciales Y. K. Ch. P. (13) en la entrevista única de cámara Gesell, omitiendo pasajes que evidencian el accionar clandestino del procesado y la negativa de la menor respecto a lo siguiente: «me dejo en su cuarto un rato y me dijo no hagas bulla mi papa puede que se levante dijo»; y, respecto al intento de un acto sexual distinto: «MENOR: Intento meterlo, pero no lo deje / P: ¿Por dónde quería meterlo? / MENOR: Por el ano / […] / P: ¿Y tú que, como reaccionaste? / MENOR: No le dicho nada, solamente me salí«.

Décimo séptimo. ASimismo, del Protocolo de Pericia Psicológica n.° 002360-2019-PSC que se efectuó a la menor, la Sala de revisión solo tomó en cuenta la supuesta falta de afectación emocional, pero no consideró el contexto de vulnerabilidad descrito en el mismo documento respecto a lo siguiente:

2.- Personalidad en proceso de estructuración, evidenciándose a la fecha tendencia límite. 3.- Factores de riesgo a nivel individual – impulsividad e inestabilidad emocional y problemas de autoimagen, que la hacen vulnerable. 4.- Factores de riesgo a nivel familiar – estructura y dinámica familiar disfuncional.

Décimo octavo. Igualmente, cabe precisar que la menor agraviada no brindó versión alguna en el juicio oral, habiéndose actuado su declaración preliminar como prueba anticipada precisamente para evitar su revictimización. Sin embargo, el Colegiado Superior ignoró este límite probatorio y priorizó injustificadamente un dato virtual —la fecha de nacimiento falsa (19 de julio de 2001) consignada en la red social Facebook para aparentar 18 años— por encima del contacto físico, directo y continuo que tuvo el procesado (de 28 años) con una niña de 13 años.

Décimo noveno. Para este Tribunal Supremo, no es válido afirmar que el procesado desconocía la edad de la menor por los siguientes fundamentos:

a. La idea fuerza del Tribunal Superior para sostener la figura del error de tipo deriva de otorgarle, de forma unilateral y errónea, relevancia absoluta al perfil de Facebook de la víctima, en el que consignó una fecha de nacimiento falsa (19 de julio de 2001), indicando públicamente que tenía 18 años de Es decir, se brindó valor probatorio determinante a un dato virtual referencial para revocar la sentencia de primera instancia. Además, no se cumplió con ninguno de los criterios que faculta al Tribunal Superior para variar la valoración de la prueba, pues no se expresó la existencia de un manifiesto error o apartamiento de las reglas de la lógica y las máximas de la experiencia, ya que asumir que una red social prima sobre el contacto físico, directo y personal constituye un razonamiento ilógico.

b. De las circunstancias precedentes y concomitantes, se advierte que el procesado actuó con sigilo y ocultamiento al ingresar con la menor al hotel Casablanca, solicitó una habitación identificándose con un nombre falso («Oscar Vargas») y, posteriormente, la llevó a su domicilio y la escondió en su cuarto para que sus padres no la Por el contrario, para ampararse en la creencia legítima de un error de tipo (pensar que interactuaba con una adulta de 18 años), el actuar del acusado debió ser transparente, circunstancia que no ocurrió en el presente caso y que evidencia su conciencia sobre la ilicitud y la verdadera edad de la agraviada.

c. Asimismo, el procesado expresó y aceptó en juicio oral que ya conocía físicamente a la menor con antelación. Se encontraron previamente en la ciudad de Satipo en junio de 2019 (meses antes de los hechos ocurridos en octubre de 2019). Este contacto directo, previo y continuo, excluye la posibilidad de aplicación de la figura del error de tipo respecto a la edad de la agraviada, pues desvanece la excusa de un engaño repentino.

d. El procesado (de 28 años de edad y con preparación superior técnica) superaba en 15 años la edad de la menor (13 años) cuando ocurrieron los Esta notable diferencia generacional y su grado de instrucción le otorgaron plena capacidad para averiguar y percibir la edad real de la menor. Resulta evidente que con la mínima diligencia debida pudo tomar conocimiento directo de la verdadera edad de la víctima y no confiar ciegamente en lo que se publicitaba en una red social.

e. Finalmente, se advierte que la edad de la menor agraviada quedó objetivamente acreditada con la copia de su DNI y su partida de nacimiento, en los que consta que nació el 19 de julio de 2006. Aunado a ello, el perito psicólogo Jim Edenson López Cano (quien la entrevistó y evaluó presencialmente en cámara Gesell) dejó constancia en el juicio oral de que la agraviada aparentaba la edad que refería tener (13 años); además, presentaba características físicas y conductuales propias de una niña, precisando que era de contextura delgada, estatura baja, rostro de niña, sin maquillaje y con vestimenta acorde a su minoría de edad, destruyendo la tesis de que presentaba un cuerpo desarrollado o apariencia de «señorita».

Vigésimo. En virtud de las consideraciones precedentes, este Tribunal Supremo advierte que la Sala Superior no efectuó un control integral de la declaración de la menor agraviada (vertida de forma exclusiva mediante la prueba anticipada de entrevista única en cámara Gesell) ni fundamentó razonadamente el motivo por el cual desestimó las circunstancias precedentes y concomitantes (como el actuar clandestino del procesado) y priorizó indebidamente un dato virtual falso (la fecha de nacimiento en su perfil de Facebook), a fin de determinar si verdaderamente se presenta la figura jurídica del error de tipo invencible, regulada en el artículo 14 del Código Penal. Lo referido configura la causal 3 del artículo 429 del CPP, referida a la indebida aplicación de la ley penal, de lo cual se desprende la nulidad de la sentencia de vista recurrida y, por ello, deberán remitirse los actuados a otro Colegiado Superior, a fin de que, luego de llevar la audiencia de apelación respectiva, emita nuevo pronunciamiento conforme a ley, en virtud de lo preceptuado en el segundo párrafo del numeral 2 del artículo 433 del CPP.

Vigésimo primero. Por los fundamentos expuestos en la presente resolución suprema, se concluye que el Tribunal de vista realizó una indebida aplicación de la norma penal referida al error de tipo. Por ello, se configura la causal prevista en el inciso 3 del artículo 429 del CPP. En consecuencia, corresponde declarar fundado el presente recurso y casar la sentencia de vista.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos integrantes de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON FUNDADO el recurso de casación, por la causal 3 (indebida aplicación de la ley penal) del artículo 429 del CPP, interpuesto por el representante del Ministerio Público contra la sentencia de vista del 18 de julio de 2022 (foja 67), que por mayoría revocó la sentencia de primera instancia del 7 de octubre de 2021 (foja 20) y, reformándola, absolvió a Johnlennon Abel Ascurra Vargas de la acusación como presunto autor del delito de violación sexual de menor de edad, en perjuicio de la menor identificada con las iniciales K. Ch. P. En consecuencia, CASARON la referida resolución de vista y DISPUSIERON que, previa audiencia de apelación, se emita nueva decisión por un Colegiado distinto.

II. ORDENARON que la presente sentencia casatoria sea leída en audiencia por intermedio de la Secretaría de esta Suprema Sala Penal y que, acto seguido, se notifique a las partes apersonadas en la instancia, incluso a las no recurrentes.

III. MANDARON que, cumplidos los trámites, se devuelvan los autos al órgano jurisdiccional de origen y se archive el cuaderno de casación en la Corte Asimismo, que se publique en la página web del Poder Judicial, y los devolvieron.

Intervino el señor juez supremo Campos Barranzuela por licencia del señor juez supremo Luján Túpez.

 

SS.

PRADO SALDARRIAGA

ALTABÁS KAJATT

PEÑA FARFÁN

CAMPOS BARRANZUELA

MAITA DORREGARAY

ECB/SLTO

 

[1] VILLAVICENCIO TERREROS, Felipe. (2009). Derecho penal. Parte general. Editora Jurídica Grijley, p. 10.
[2] JESCHECK Hans-Heinrich y WEIGEND, Thomas. (2014). Tratado de derecho penal. Parte general. Volumen II. Instituto Pacífico, p. 451.
[3] HURTADO POZO, José. (2005). Manual de derecho penal. Parte general I. Grijley, p. 468.

¿LOS VALORES DEL MÉTODO WIDMARK SON SUFICIENTES PARA DETERMINAR LA CAPACIDAD DEL SUJETO? – RECURSO DE CASACIÓN N.° 3320-2022 / JUNÍN

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA

CASACIÓN N.° 3320-2022, JUNÍN

SALA PENAL PERMANENTE

 

Violación sexual. Estado de ebriedad como agravante. Grave alteración de la conciencia

1. La agravante prevista en el numeral 13 del segundo párrafo del artículo 170 del Código Penal sanciona la comisión del delito de violación sexual por quien se encuentra en estado de ebriedad con presencia de alcohol superior a 0.5 gramos-litro o bajo el efecto de sustancias que alteren su conciencia. Dicha circunstancia fue incorporada mediante la Ley n.° 30838, publicada el 4 de agosto de 2018. Con anterioridad a dicha modificación, el delito de violación sexual no contenía esta modalidad agravada. 2. La sola acreditación de la ingesta de alcohol no determina, por sí misma, la aplicación de una eximente imperfecta o de una disminución de la punibilidad. Para ello, debe demostrarse que el grado de intoxicación produjo una grave alteración transitoria de la conciencia, con afectación significativa de las facultades cognoscitivas o volitivas del agente, pues la existencia de una grave alteración de la conciencia no solo se establece con el examen pericial toxicológico respectivo, sino además a partir de las circunstancias concretas del caso y de las condiciones personales del agente, a fin de determinar si este era incapaz de comprender el carácter ilícito de su conducta o de actuar conforme a dicha comprensión. 3. Si no se acredita una afectación profunda de las facultades psíquicas del agente, resulta improcedente la aplicación de los artículos 20 (numeral 1) y 21 del Código Penal, por lo que corresponde la imposición de la pena prevista para el delito agravado.

 

SENTENCIA DE CASACIÓN

Sala Penal Permanente

Casación n.° 3320-2022/Junín

Lima, veinte de agosto de dos mil veintiséis

 

                                                      VISTOS: en audiencia privada, el recurso de casación interpuesto por el representante del Ministerio Público contra la sentencia de vista del 19 de septiembre de 2022 (foja 161), emitida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, en el extremo que revocó la pena de veinte años de privación de la libertad que se le impuso a XXXXXXXXXX en la sentencia de primera instancia del 1 de febrero de 2022 (foja 27), al condenarlo como autor del delito contra la libertad sexual, subtipo de violación sexual (artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal), en agravio de la menor de iniciales XXXXXXXX[1] y, reformándola en dicho extremo, le impuso doce años de pena privativa de libertad; con lo demás que contiene.

Intervino como ponente el señor juez supremo CAMPOS BARRANZUELA.

 

FUNDAMENTOS DE HECHO

 

I. Del procedimiento en primera y segunda instancia

Primero. El procedimiento se desarrolló como a continuación se detalla:

1.1. El señor fiscal provincial del Segundo Despacho de la Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Huancayo (Junín), por requerimiento acusatorio del 5 de agosto de 2021 (foja 2), formuló acusación contra XXX como presunto autor del delito contra la libertad sexual, subtipo de violación sexual (artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal), en agravio de la menor de iniciales XXXXXXX (de catorce años de edad), y solicitó la pena de veinte años de privación de la libertad.

1.2. El Tercer Juzgado de Investigación Preparatoria de sanción de Delitos Asociados a la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, mediante auto de enjuiciamiento (Resolución n.° 7), del 13 de octubre de 2021 (foja 20), declaró la procedencia del juicio oral.

1.3. El Juzgado Penal Colegiado Subespecialidad en Delitos Asociados a la Violencia contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, tras el juicio oral, privado y contradictorio, dictó la sentencia de primera instancia (Resolución ° 5), del 1 de febrero de 2022 (foja 27), la cual condenó a XXXXXXXXXXXXX como autor del delito contra la libertad sexual, subtipo de violación sexual (artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal), en agravio de la menor de iniciales XXXXXXX (de catorce años de edad), y le impuso veinte años de pena privativa de la libertad; además, fijó el pago de S/8000 (ocho mil soles) por concepto de reparación civil.

∞ Contra esta decisión, la defensa técnica del sentenciado XXXXXXXXXX interpuso recurso de apelación (foja 95). Esto fue concedido por Resolución n.° 6, del 15 de febrero de 2022 (foja 159).

1.4. La Primera Sala Penal de Apelaciones de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, aceptando el recurso de apelación y cumplido el trámite impugnatorio en segunda instancia, emitió la sentencia de vista (10), del 19 de septiembre de 2022 (foja 161), la cual confirmó en unos extremos y revocó en otro, respecto a la sentencia de primera instancia: (i) la confirmó en los extremos que condenó a XXXXXXXX como autor del delito contra la libertad sexual, subtipo de violación sexual (artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal), en agravio de la menor de iniciales XXXXXXXX (de catorce años de edad), además, fijó el pago de S/8000 (ocho mil soles) por concepto de reparación civil; y (ii) revocó el extremo de la pena de veinte años de privación de la libertad que se le impuso a XXXXXXXXX y, reformándola en dicho extremo, le impuso doce años de pena privativa de libertad.

1.5. Después de notificada la referida sentencia de vista, la defensa técnica del sentenciado XXXXXXXX (180) y el representante del Ministerio Público (foja 194) interpusieron recursos de casación, los cuales fueron concedidos por la Sala Penal de Apelaciones mediante Resolución ° 14, del 24 de octubre de 2022 (foja 207). En esta decisión se ordenó la elevación de los actuados a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia de la República.

II. Procedimiento en la instancia suprema

Segundo. Elevados los actuados a este Tribunal de Casación, al amparo del artículo 430, numeral 5, del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), se corrió traslado del recurso y, vencido el plazo correspondiente, por medio de la resolución del 12 de mayo de 2025 (foja 220), se programó fecha para la calificación de los recursos de casación, por lo que se emitió el auto de calificación del 11 de septiembre de 2025 (foja 222), por el que se declaró bien concedido el recurso de casación ordinario interpuesto por el representante del Ministerio Público por la causal de infracción de precepto material, previsto en el numeral 3 del artículo 429 del CPP, nulo e inadmisible el recurso casación interpuesto por la defensa técnica del sentenciado XXXXXXXXX.

∞ Posteriormente, por resolución del 10 de junio de 2026 (foja 234), se señaló fecha de audiencia para el 20 de julio de este año.

Tercero. Llevada a cabo la audiencia de casación, se celebró de inmediato la deliberación de la causa en sesión privada y, efectuada la votación respectiva, por unanimidad, corresponde dictar la presente sentencia casatoria, cuya lectura se programó en la fecha.

 

FUNDAMENTOS DE DERECHO

 

Cuarto. El análisis de la censura casacional, desde la causal de infracción de precepto material, está circunscrita a la indebida aplicación del artículo 21 del Código Penal, en concordancia con el artículo 20, numeral 1, del acotado código, con la agravante contenida en el numeral 13, segundo párrafo, del artículo 170 del citado código sustantivo, pues, con el Informe Pericial Toxicológico de Dosaje Etílico n.° 3034-3035/2021, se determinó que el sentenciado XXXXXXXXXXXXX tenía 1.28 g alcohol etílico /L sangre (ebriedad superficial). Por lo tanto, solo está en controversia el extremo de la pena impuesta al sentenciado.

Quinto. En el sub judice, se declaró como probado, primero, que el delito  de  violación  sexual  en  agravio  de  la  menor  de  iniciales XXXXXXXXX, de catorce años de edad, ocurrió el 21 de marzo de 2021, como a las 15:00 horas; segundo, que el sentenciado XXXXXXXX, de veintitrés años de edad, fue el autor del delito, quien horas después del hecho delictivo fue capturado por la policía; y, tercero, que el examen de sangre de dosaje etílico se realizó a las 21:15 horas del 21 de marzo de 2021 en el Laboratorio de Toxicología y Dosaje Etílico de la Dirección de Criminalística de la Divincri PNP de Huancayo (Junín), que resultó con 1.28 g alcohol etílico /L sangre (ebriedad superficial) (véase foja 131 del expediente judicial). Esta es la premisa fáctica de la que es de partir en este juicio casacional.

∞ Sobre esta base pericial, el perito químicofarmacéutico José Maldonado Laurente, en el plenario oral (véase fojas 46 al 47), ratificó la hora exacta de la toma del análisis y, en atención a la hora del delito (aproximadamente a las 15:00 horas del día 21 de marzo de 2021), utilizando el método de Widmark, su nivel de alcohol en sangre sería de 2.18 g alcohol etílico /L sangre. No obstante, el citado perito manifestó que este en un valor subjetivo, puesto que algunos autores solo plantean el cálculo respectivo de las cinco horas, ya que más de cinco horas ya no es muy objetivo realizar ese tipo de cálculo. Además, al consultársele si era posible que conduzca un vehículo motorizado (trimotor) en ese estado, respondió que “Hay una posibilidad muy baja, lo más cercado sería que genere un riesgo en el transcurso, en la zona vial; por ejemplo, que se suba a la vereda, o alguna otra circunstancia” (véase foja 47).

Sexto. En el presente caso, el delito imputado materia de condena es previsto en el artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal, que tipifica la violación sexual. El texto aplicable es el siguiente:

El que, con violencia, física o psicológica, grave amenaza o aprovechándose de un entorno de coacción o de cualquier otro entorno que impida a la persona dar su libre consentimiento, obliga a esta a tener acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal o realiza cualquier otro acto análogo con la introducción de un objeto o parte del cuerpo por alguna de las dos primeras vías, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de catorce ni mayor de veinte años.

La pena privativa de libertad será no menor de veinte ni mayor de veintiséis años, en cualquiera de los casos siguientes:

[…]

11. Si la víctima tiene entre catorce y menos de dieciocho años de edad, es adulto mayor o sufre de discapacidad, física o sensorial, y el agente se aprovecha de dicha condición.

[…]

13. Si el agente actúa en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor de 0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas que pudiera alterar su conciencia.

∞ El representante del Ministerio Público (el recurrente), en su requerimiento acusatorio, solicitó que se le imponga al sentenciado la pena de veinte años de privación de la libertad. En primera instancia, se le impuso dicha pena, en virtud de la aplicación del sistema de tercios (artículo 45-A del Código Penal), según el cual, por su carencia de antecedentes penales se ubicó la pena concreta en el tercio inferior. Se determinó que el estado de ebriedad de 1.28 g alcohol etílico /L sangre, registrado en el informe pericial toxicológico de dosaje etílico correspondía a una ebriedad superficial, que no comprometía la capacidad de comprender la ilicitud de la conducta ni del actuar del sentenciado.

∞ Con diferente criterio, el Tribunal de apelaciones revocó la pena y, reformándola, le impuso doce años de privación de la libertad. Se justificó la reducción de la pena por aplicación de la eximente de responsabilidad imperfecta, prevista en el artículo 21 del Código Penal, en concordancia con el artículo 20, numeral 1, del acotado código. Se determinó que, según el informe pericial toxicológico de dosaje etílico, utilizando el método de Widmark (método retrospectivo), el nivel de alcohol en sangre del sentenciado al momento de la comisión de los hechos sería de 2.18 g alcohol etílico /L sangre (cuarto periodo). Este nivel representa clínicamente una gran alteración de la conciencia que disminuía la culpabilidad del sentenciado (actio libera in causa).

Séptimo. El artículo 20, numeral 1, del Código Penal estatuye que “Está exento de responsabilidad penal: 1. El que por […], grave alteración de la conciencia […], que afectan gravemente su concepto de la realidad, no posea la facultad de comprender el carácter delictuoso de su acto o para determinarse según esta comprensión”.

∞ A su vez el primer párrafo del artículo 21 del citado código regula la eximencia imperfecta, el cual prescribe que “En los casos del artículo 20, cuando no concurra alguno de los requisitos necesarios para hacer desaparecer totalmente la responsabilidad, el Juez podrá disminuir prudencialmente la pena hasta límites inferiores al mínimo legal”.

Octavo. Ahora bien, la agravante de estado de ebriedad prevista en el numeral 13, segundo párrafo, del artículo 170 del Código Penal, fue introducida a nuestro ordenamiento legal mediante Ley n.o 30838, publicada el 4 de agosto de 2018, que modificó el artículo 170 del Código Penal. Antes de tal modificación, el delito de violación sexual, en su tipo base, no contenía esta agravante.

∞ Frente a la elevada incidencia de este delito y a la existencia de determinadas circunstancias que no se encontraban expresamente tipificadas, el legislador consideró necesario incorporar como circunstancia agravante la conducta de quien, encontrándose en estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre en proporción superior a 0.5 gramos/litro, o bajo los efectos de drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas o sintéticas capaces de alterar su conciencia, obliga a la víctima a mantener acceso carnal mediante violencia física o psicológica, grave amenaza, o aprovechándose de un entorno de coacción o de cualquier otra situación que le impida prestar un consentimiento libre.

∞ Con anterioridad a la incorporación de esta agravante, la concurrencia de un estado de ebriedad o de los efectos de sustancias psicoactivas, siempre que no implicara una grave alteración de la conciencia, podía ser considerada como una causal de disminución de la punibilidad, conforme al artículo 21 del Código Penal. No obstante, a partir de la introducción de esta circunstancia agravante, aquello que antes podía justificar una reducción prudencial de la pena pasó a constituir un factor de agravación de la respuesta punitiva prevista para el tipo base del delito de violación sexual. La finalidad de esta modificación legislativa fue reforzar la tutela penal frente a conductas que incrementan el estado de vulnerabilidad de la víctima y la exponen a atentados contra su indemnidad sexual.

Noveno. Cabe precisar que la grave alteración de la conciencia fue materia de análisis y pronunciamiento en la Sentencia de Casación

n.o 460-2019/Huánuco, del 7 de diciembre de 2020, en cuyo fundamento décimo se estableció que la grave alteración de la conciencia ha sido reconocida tradicionalmente como una causa de inimputabilidad, distinta de la enfermedad mental. Supone una afectación significativa de la capacidad del sujeto para comprender la realidad y relacionarse con ella. A diferencia de las anomalías psíquicas, se caracteriza por su carácter transitorio, pues deriva de un factor externo que disminuye temporalmente sus facultades cognitivas y desaparece una vez cesa dicho factor.

∞ Por su parte, con relación a la embriaguez por la ingesta de alcohol como factor limitante de la imputabilidad, en la Sentencia de Casación n.o 2064-2019/Huancavelica, del 24 de noviembre de 2021, en el fundamento de derecho cuarto, se precisa que, en los supuestos de embriaguez, debe evaluarse si esta incidió de manera determinante en la conciencia del agente, al punto de afectar gravemente su capacidad de comprender la realidad y actuar conforme a ella. Lo relevante no es la mera condición de ebriedad al momento de los hechos, sino que la ingesta de alcohol haya generado una grave alteración transitoria de la conciencia, produciendo una significativa disminución del contacto adecuado con el mundo exterior y una disociación entre la realidad y la comprensión interna del sujeto.

∞ Entonces, la ingesta de alcohol puede incidir en la alteración de la conciencia, en tanto sus efectos repercuten en la conducta de quien lo consume. No obstante, para que dicha circunstancia opere como una eximente de responsabilidad, es necesario que el grado de intoxicación haya afectado de manera significativa la capacidad de comprensión del sujeto. Tal situación no se acredita únicamente mediante el examen toxicológico correspondiente, sino también a partir de la valoración de las circunstancias concretas del caso y de las condiciones personales del agente al momento de los hechos, a fin de determinar si este carecía de aptitud para comprender el carácter lesivo de su conducta.

Décimo. Así pues, el examen de sangre de dosaje etílico debe practicarse dentro de un periodo razonablemente próximo a los hechos, pues el transcurso del tiempo puede impedir la detección de alcohol en la sangre. Del mismo modo, resulta indispensable adoptar las medidas de conservación y preservación de la muestra extraída, a fin de evitar alteraciones que puedan incidir en el resultado del análisis y generar índices superiores a los reales. Por ello, tanto la adecuada custodia de la muestra como la realización inmediata del examen constituyen exigencias necesarias para garantizar la fiabilidad del resultado toxicológico.

∞ Si bien, mediante la Ley n.° 27753, del 23 de mayo de 2002 (Ley que modifica los artículos 111, 124 y 274 del Código Penal, referidos al homicidio culposo, lesiones culposas y conducción con estado de ebriedad o drogadicción, y el artículo 135 del Código Penal, sobre mandato de detención), se incorporó a nuestro ordenamiento legal la siguiente tabla de alcoholemia:

1er. Período: 0.1 a 0.5 g/I: subclínico.

No existen síntomas o signos clínicos, pero las pruebas psicométricas muestran una prolongación en los tiempos de respuesta al estímulo y posibilidad de accidentes. No tiene relevancia administrativa ni penal.

2do. Período: 0.5 a 1.5 g/l: ebriedad.

Euforia, verborragia y excitación, pero con disminución de la atención y pérdida de la eficiencia en actos más o menos complejos y dificultad en mantener la postura. Aquí está muy aumentada la posibilidad de accidentes de tránsito, por disminución de los reflejos y el campo visual.

3er. Período: 1.5 a 2.5 g/l: ebriedad absoluta.

Excitación, confusión, agresividad, alteraciones de la percepción y pérdida de control.

4to. Período: 2.5 a 3.5 g/I: grave alteración de la conciencia.

Estupor, coma, apatía, falta de respuesta a los estímulos, marcada descoordinación muscular, relajación de los esfínteres.

5to. Período: niveles mayores de 3.5 g/I: Coma.

Hay riesgo de muerte por el coma y el para respiratorio con afección neumonológica, bradicardia con vaso dilatación periférica y afección intestinal.

∞ Empero, conforme al artículo 4 de la aludida ley, los valores expresados en la tabla mencionada son “referenciales”, esto es, no son determinantes ni conclusivos, por lo que deben ser tomados en cuenta de acuerdo con las circunstancias y lo acontecido en cada caso concreto.

Undécimo. Ahora, en el caso que nos ocupa, el recurrente refiere, en lo esencial, que el sentenciado XXXXXXX no presentó ninguno de los síntomas que determinan la grave alteración de la conciencia (cuarto periodo descrito en la tabla de alcoholemia). Dicho estado fue tomado erradamente en la sentencia recurrida, al concluir que el sentenciado presentaba una grave alteración de la conciencia porque el informe pericial toxicológico de dosaje etílico arrojó 1.28 g alcohol etílico /L sangre y, mediante un cálculo retrospectivo, se estimó que, al momento de la comisión de los hechos, habría presentado 2.18 g alcohol etílico /L sangre.

∞ Entonces, de acuerdo con lo actuado en el plenario oral, este razonamiento resulta jurídicamente incorrecto, pues el Tribunal de apelaciones efectuó una aplicación prácticamente automática de la tabla de alcoholemia, sin verificar si, en las circunstancias concretas del caso, el proceso realmente presentaba una afectación significativa de sus facultades mentales. En efecto, de los hechos probados, se advierte que el sentenciado: (i) condujo un vehículo motorizado (trimotor) antes de la comisión del hecho delictivo; (ii) se desplazó normalmente desde el domicilio del abuelo de la agraviada hasta diferentes direcciones en ruta, siendo su vivienda la última dirección; (iii) traslado a familiares, entre estos a la agraviada; (iv) mantuvo interacción verbal con la agraviada; (v) ejecutó una secuencia organizada de actos orientados a concretar el delito de violación sexual; (vi) recordó posteriormente los acontecimientos; y (vii) brindó en el plenario oral una explicación detallada y coherente de lo sucedido, sosteniendo incluso que las relaciones sexuales habrían sido consentidas (véase fojas 32 al 39).

∞ Particularmente, lo relevante resulta la declaración del perito químicofarmacéutico Maldonado Laurente (en el plenario oral, véase foja 47), quien indicó que resulta difícil que una persona que presente grave alteración de la conciencia (por nivel de alcohol en sangre sería de 2.18 g alcohol etílico /L sangre) pueda conducir un vehículo motorizado (trimoto) sin manifestar importantes signos de deterioro psicomotor, tales como pérdida de equilibrio o invasión de la vereda. Del mismo modo, la propia dinámica fáctica descrita por la agraviada (en cámara Gesell, prueba anticipada) evidencia una actuación orientada y finalista del sentenciado: trasladó a la agraviada a su vivienda, le pidió que le calentara la comida, la sujetó y ejecutó actos encaminados a consumar el ataque sexual. Todo ello revela un actuar dirigido por una finalidad concreta.

Duodécimo. Así las cosas, de los mencionado es posible inferir que la capacidad del proceso no estuvo gravemente afectada, pues era capaz de identificarse y movilizarse; asimismo, tenía capacidad de orientación, memoria, comprensión y autodeterminación, lo que implica un grado cierto de cognición. No presentó pérdida de la conciencia, pues en el plenario explicó e, inclusive, dio muchos detalles de lo que sucedió, desde su tesis defensiva, el día de los hechos. Todo ello determina que estamos ante un sujeto imputable penalmente.

∞ Cabe precisar que, si bien el informe pericial toxicológico de dosaje etílico arrojó 1.28 g alcohol etílico /L sangre y, de acuerdo con los datos insertados en dicha pericia, ratificados en el plenario oral por el perito químicofarmacéutico Maldonado Laurente (véase foja 46), quien también alegó que, desde la hora del delito (aproximadamente a las 15:00 horas) y, en atención a la hora exacta de la toma del análisis (a las 21:15 horas), ambas del 21 de marzo de 2021, según el método de Widmark (método retrospectivo), hay una degradación  de  0.15  gramos  por  hora  y,  si  son  seis  horas aproximadamente, sería 0.9 gramos, lo que daría que, al momento de la comisión de los hechos, se tendría 2.18 g alcohol etílico /L sangre del sentenciado. Esto último fue considerado un valor subjetivo por parte del referido perito, alegando que algunos autores solo plantean el cálculo respectivo de las cinco horas, ya que más de cinco horas ya no es muy objetivo realizar ese tipo de cálculo. Efectivamente, ello pondría en duda su efectividad, más aún si, como se ha señalado, el resultado no se condice con el comportamiento del sentenciado al momento de los hechos, pues no presentó estupor, coma, apatía o alguno de los síntomas indicados en la tabla de alcoholemia, aprobada por Ley n.o 27753.

Decimotercero. En ese contexto, en el presente caso, no se presenta la eximencia imperfecta de responsabilidad penal relacionada con la “grave alteración de la conciencia”, prevista en el artículo 21 del Código Penal, en concordancia con el artículo 20, numeral 1, del acotado código. Por lo tanto, la sentencia de vista aplicó indebidamente los referidos dispositivos normativos, configurándose la causal de infracción de precepto material (artículo 429, numeral 3, del CPP, pues la reducción excesiva de la pena efectuada por el Tribunal de apelaciones, sin mayores argumentos, colisiona con los principios de legalidad y proporcionalidad. Por el contrario, en la sentencia de primera instancia, el cálculo del quantum de la pena respetó el marco punitivo conminado, aplicándose el sistema de tercios (artículo 45-A del Código Penal), según el cual, por la carencia de antecedentes penales del sentenciado, se ubicó la pena concreta en el tercio inferior. De ahí que el recurso de casación debe ser declarado fundado, se case la sentencia recurrida y, actuando como sede de instancia, se confirme la pena impuesta a XXXXXXXX en la sentencia de primera instancia.

 

DECISIÓN

 

Por estos fundamentos, los señores jueces supremos que integran la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República:

I. DECLARARON FUNDADO el recurso de casación interpuesto por el representante del Ministerio Público; en consecuencia, CASARON la sentencia de vista del 19 de septiembre de 2022 (foja 161), emitida por la Primera Sala Penal de Apelaciones de Huancayo de la Corte Superior de Justicia de Junín, en el extremo que revocó la pena de veinte años de privación de la libertad que se le impuso a XXXXXXXXX, en la sentencia de primera instancia del 1 de febrero de 2022 (foja 27), al condenarlo como autor del delito contra la libertad sexual, subtipo de violación sexual (artículo 170, segundo párrafo, numerales 11 y 13, del Código Penal), en agravio de la menor de iniciales XXXXXXXX[2] y, reformándola en dicho extremo, le impuso doce años de pena privativa de libertad; con lo demás que Y, actuando como sede de instancia, CONFIRMARON la pena de veinte años de privación de la libertad que se le impuso a XXXXXXXXX en la sentencia de primera instancia.

II. ORDENARON que el órgano jurisdiccional competente realice el cómputo del vencimiento de la pena impuesta, con el descuento del periodo en que permaneció recluido y se emita el boletín de condenas2 Se reserva la identificación de la agraviada, en aplicación de los artículos 95 (numeral 1, literal c) y 248 (numeral 2, literal d) del CPP, así como del artículo 9 del Decreto Supremo n.° 009-2016-MIMP, que aprueba el Reglamento de la Ley n.° 30364, “Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar”, modificado por el artículo 1 del Decreto Supremo n.° 009-2023-MIMP.

III. MANDARON que la presente sentencia casatoria sea leída en audiencia privada y, acto seguido, se notifique a todas las partes apersonadas en esta instancia suprema; asimismo, se publique en la página web del Poder Judicial y se devuelvan los Hágase saber.

Intervino el señor juez supremo Campos Barranzuela por vacaciones del señor juez supremo Luján Túpez.

 

SS.

PRADO SALDARRIAGA

ALTABÁS KAJATT

PEÑA FARFÁN

CAMPOS BARRANZUELA

MAITA DORREGARAY

ECB/smlb

 

[1] Se reserva la identificación de la agraviada, en aplicación de los artículos 95 (numeral 1, literal c) y 248 (numeral 2, literal d) del CPP, así como del artículo 9 del Decreto Supremo n.° 009-2016-MIMP, que aprueba el Reglamento de la Ley n.° 30364, “Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar”, modificado por el artículo 1 del Decreto Supremo n.°009-2023-MIMP.
[2] Se reserva la identificación de la agraviada, en aplicación de los artículos 95 (numeral 1, literal c) y 248 (numeral 2, literal d) del CPP, así como del artículo 9 del Decreto Supremo n.° 009-2016-MIMP, que aprueba el Reglamento de la Ley n.° 30364, “Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar”, modificado por el artículo 1 del Decreto Supremo n.°009-2023-MIMP.